La primera lluvia de meteoros del año 2026, las Cuadrántidas, tendrá su máxima actividad la noche del sábado 3 de enero. Así lo establece el calendario de eventos astronómicos del Instituto Nacional de Astrofísica, Óptica y Electrónica (INAOE). Este fenómeno, que comenzó su actividad el pasado 12 de diciembre y se extenderá hasta el 12 de enero, presentará una tasa máxima observable de hasta 120 meteoros por hora durante su pico.
A pesar de ser una de las lluvias más intensas del año, su observación desde México se verá significativamente comprometida. Según un comunicado de la UNAM citado en la información, el brillo de la Luna llena dificultará la detección de los meteoros más débiles. Para intentar observar algunos destellos por hora en cielos despejados y oscuros, se recomienda mirar hacia el noreste, colocar la Luna a la espalda y permitir que los ojos se adapten a la oscuridad durante varios minutos.
Las Cuadrántidas son una de las tres grandes lluvias anuales junto con las Perseidas y las Gemínidas. Se caracterizan por meteoros de velocidad media y ocasionalmente por bólidos brillantes que pueden dejar estelas visibles durante segundos. Su observación es más favorable en el hemisferio norte; en el hemisferio sur es difícil debido a que su punto radiante alcanza una altitud muy baja sobre el horizonte.
El origen preciso de esta lluvia fue un misterio hasta 2003, cuando el astrónomo Peter Jenniskens determinó que su cuerpo progenitor es probablemente el asteroide 2003 EH1. Esto convierte a las Cuadrántidas (junto con las Gemínidas) en una excepción notable: una gran lluvia generada por un asteroide y no por un cometa. El nombre 'Cuadrántidas' proviene de la antigua constelación Quadrans Muralis, ya desaparecida; curiosamente, hoy su punto radiante se ubica en la constelación moderna del Boyero.