Sacalum es un pequeño pueblo de aproximadamente 4 mil habitantes ubicado al sur del estado de Yucatán, reconocido por su historia de resistencia frente a la colonización española y la posterior evangelización franciscana. A diferencia de otros destinos de la región, en Sacalum son escasos los monumentos dedicados a figuras coloniales, lo que refleja el carácter independiente que ha marcado su identidad desde el periodo virreinal.
El corazón del pueblo se organiza alrededor de la iglesia franciscana dedicada a San Antonio de Padua, cuya construcción inició alrededor de 1621, poco después de la fundación de Sacalum. El templo, de muros sobrios y pocas ventanas, así como el antiguo monasterio anexo, datan de finales del siglo XVII e inicios del XVIII. Su retablo, uno de los pocos elementos conservados, es representativo de la producción artística del siglo XVIII y logró sobrevivir a los distintos episodios históricos que atravesó la región.
Tras la salida de los franciscanos en 1821, la iglesia quedó prácticamente abandonada y expuesta al deterioro natural. Años más tarde, durante la etapa revolucionaria, el inmueble fue utilizado como cuartel por las tropas del general Salvador Alvarado, gobernador de Yucatán entre 1915 y 1918. A finales del siglo XIX, durante las Guerras de Castas, gran parte de la población se vio obligada a abandonar el lugar, aunque Sacalum logró mantenerse como una comunidad viva.
Hoy en día, Sacalum se presenta como un destino accesible y auténtico, frecuentado principalmente por ciclistas que se dirigen a la antigua Hacienda San Antonio Sodzil, ubicada a unos 10 minutos al norte. Su gastronomía tradicional, similar a la del resto de la península, conserva sabores y técnicas que forman parte de la vida cotidiana. El pueblo suele visitarse desde Mérida, a unas tres horas de distancia, con acceso mediante transporte que conecta desde Muna o desde la estación del Tren Maya en Maxcanú, situada a aproximadamente una hora al oeste.