Una nueva planta en Yucatán está convirtiendo la problemática del sargazo en un negocio, transformando estas algas en fertilizantes y alimento para animales. El proyecto, denominado Implementaciones Estratégicas Marinas (IEM), ha sido inaugurado en el Parque Científico y Tecnológico de Yucatán (PCTY) y representa una iniciativa de alto impacto para procesar el sargazo en bioproductos rentables de gran valor para el campo y la industria.
La planta es el resultado de ocho años de investigación, diseño y conceptualización. Su proceso principal consiste en utilizar biodigestores y un cóctel de cepas bacterianas que se ponen en contacto con el sargazo, previamente desinfectado para eliminar metales pesados, hongos y bacterias. A través de la biodigestión se obtiene un fertilizante orgánico mineral. Según Jesús Delgado Madrid, director general de IEM, el objetivo es crear productos bio orgánicos con beneficio para la agroindustria, la salud y el bienestar, 'crear vida a través de la vida que representan las algas'.
El proceso tecnológico detallado incluye un cepario para fabricar las mezclas bacterianas, una etapa de maceración donde el sargazo entra en contacto con las enzimas, y luego pasa por un intercambiador de calor para alcanzar 45 grados centígrados antes de ingresar al bioreactor. Allí, durante 28 días, se degradan las paredes estructurales del sargazo mediante acción bacteriana hasta obtener los nutrientes finales. El proyecto utiliza energía solar y procesos que prometen un menor impacto ambiental, e incluso aseguran que puede aumentar la producción agrícola hasta en un 27%.
Este desarrollo es estratégico para Yucatán, que ocupa el lugar número 22 a nivel nacional en el subíndice de Innovación y Tecnología del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO). Proyectos como la planta IEM son esenciales para mejorar la posición competitiva del estado al convertir una problemática ambiental recurrente en el Caribe en una oportunidad industrial basada en innovación.