#Políticaen5 presenta: Victor Hugo Romo, un corredor de largas distancias
_ Con la suerte puesta en un par de tenis comenzó su carrera. En la facultad de EconomÃa, junto a otros perredistas que poco a poco empiezan a rezagarse en el maratón polÃtico de la Ciudad de México.
VÃctor Hugo Romo Guerra es, indiscutiblemente, un corredor de largas distancias. Especialista en sortear obstáculos, de esos pronóstico reservado, en los que inicia de atrás y termina primero.
Llegó al cargo de diputado local en la V Legislatura, de rebote. Su siguientes pasos los dirigió hacÃa la delegación Miguel Hidalgo –bastión azul por tradición– y con las apuestas en su contra, ganó la elección.
Hoy, quiere otra vez una diputación, coordinar la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF) y por qué no, buscar la jefatura de Gobierno del Distrito Federal en el 2018.
Romo es conocido como un vehemente corredor. De esos que desde las primeras horas del dÃa recorre largas distancias y sin perder de vista su objetivo, y asÃ, asà es también en la polÃtica.
Tanto, que no le costó trabajó desmarcarse de sus referentes históricos: Ifigenia MartÃnez, Porfirio Muñoz Ledo, Amalia GarcÃa y Marcelo Ebrard, para después, crear su propia marca.
La sagacidad de Romo está en desmarcarse de uno y aliarse con otros, en captar el reflector, en trotar junto al jefe de Gobierno, Miguel Ãngel Mancera –en el Sope– y en no pelearse con nadie.
Aún asÃ, también ha tropezado, el caso de Corripio Ahumada y el de la Rotonda de las Personas Ilustres lo exhiben. Pero sabe levantarse; recuperar el paso y mantener sus tiempos.
Sus primeros trotes datan de su época estudiantil, justo cuando estaba en la Facultad de EconomÃa, y tenÃa como docente a Ifigenia MartÃnez, quien lo indujo al mundo de la polÃtica.
Los números no le fallan: Hijo de madre soltera. El menor de tres hermanos. Y un don por las finanzas que lo llevaron a las filas del Partido de la Revolución Democrática (PRD), desde donde hoy inicia una nueva carrera.
Como buen corredor está solo. No tiene un grupo más allá de las fronteras de la delegación Miguel Hidalgo. Es él y ese pódium que conquistó en la contienda electoral del 2012.
Presume un excelente manejo del timing. No sólo pudo mezclarse entre los lÃderes estudiantiles de los 90´s –como Mauricio Toledo, Ariadna Montiel Inti Muñoz y Roberto López– que hoy ocupan carteras importantes del PRD.
Pues además de ser un crÃtico del sistema, fumaba marihuana, era especialista en las finanzas y tenÃa la mira puesta en los cargos públicos de este paÃs. Por eso, siempre ha estado donde hay dinero.
Y ahora, paradójicamente, es el perredista más fresa. Su cercanÃa con las Lomas de Chapultepec, Polanco y la Anzures lo han llevado a correr por otros suelos. Los ademanes y ese apretujado modo de hablar lo confirman.
Romo comenzó su etapa de corredor –real– a los 32 años. Hoy su proyecto polÃtico se enfila a la movilidad, a los maratones y al uso de la bicicleta como medio de transporte. Y eso le ha dado un distintivo electoral.
Sostiene que su virtud está en la resistencia. La misma a la que se enfrentó cuando Marcelo Ebrard y René Bejarano no lo querÃan postular como candidato a la jefatura delegacional en Miguel Hidalgo.
Hace gala de su potencial como maratonista y de las habilidades que aprendió y ha llevado a otro terreno, como cuando enfrentó burlas cada vez que compartÃa sus aspiraciones polÃticas, esas mismas que ya conquistó.
La carrera que viene es de obstáculos, pues para ganar necesita ser electo diputado, mantener la demarcación a través de David Razú y rebasar a Raúl Flores y Leonel Luna, que parecen llevarle ventaja en el camino a la Comisión de Gobierno de la ALDF.
Y después, la gran maratón de la Ciudad de México: donde está la silla principal del Antiguo Palacio del Ayuntamiento.
El grupo Foro Nuevo Sol
Fuera de Miguel Hidalgo no existe la tribu que a nivel nacional coordinaba Amalia GarcÃa. Con esa bandera contendió en el 2012, VÃctor Hugo Romo Guerra.
Cuando se convirtió en jefe delegacional depositó su confianza en David Razú y creó un bloque de militantes de todos los partidos para poder gobernar y hacer de esa demarcación su centro de operaciones.
Hoy tiene a su disposición la fuerza territorial suficiente para que su candidato retenga tres años más la delegación, para colarse a la Comisión de Gobierno y mantener vivas sus aspiraciones de gobernar la ciudad capital.
No tienen rivales fuertes en el PRD. Y en el PAN, la división le ofrece otra ventaja. Por eso su principal tarea es sacarle jugo al terreno que ha recorrido los últimos tres años.
VÃctor Hugo Romo Guerra es, indiscutiblemente, un corredor de largas distancias. Especialista en sortear obstáculos, de esos pronóstico reservado, en los que inicia de atrás y termina primero.
Llegó al cargo de diputado local en la V Legislatura, de rebote. Su siguientes pasos los dirigió hacÃa la delegación Miguel Hidalgo –bastión azul por tradición– y con las apuestas en su contra, ganó la elección.
Hoy, quiere otra vez una diputación, coordinar la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF) y por qué no, buscar la jefatura de Gobierno del Distrito Federal en el 2018.
Romo es conocido como un vehemente corredor. De esos que desde las primeras horas del dÃa recorre largas distancias y sin perder de vista su objetivo, y asÃ, asà es también en la polÃtica.
Tanto, que no le costó trabajó desmarcarse de sus referentes históricos: Ifigenia MartÃnez, Porfirio Muñoz Ledo, Amalia GarcÃa y Marcelo Ebrard, para después, crear su propia marca.
La sagacidad de Romo está en desmarcarse de uno y aliarse con otros, en captar el reflector, en trotar junto al jefe de Gobierno, Miguel Ãngel Mancera –en el Sope– y en no pelearse con nadie.
Aún asÃ, también ha tropezado, el caso de Corripio Ahumada y el de la Rotonda de las Personas Ilustres lo exhiben. Pero sabe levantarse; recuperar el paso y mantener sus tiempos.
Sus primeros trotes datan de su época estudiantil, justo cuando estaba en la Facultad de EconomÃa, y tenÃa como docente a Ifigenia MartÃnez, quien lo indujo al mundo de la polÃtica.
Los números no le fallan: Hijo de madre soltera. El menor de tres hermanos. Y un don por las finanzas que lo llevaron a las filas del Partido de la Revolución Democrática (PRD), desde donde hoy inicia una nueva carrera.
Como buen corredor está solo. No tiene un grupo más allá de las fronteras de la delegación Miguel Hidalgo. Es él y ese pódium que conquistó en la contienda electoral del 2012.
Presume un excelente manejo del timing. No sólo pudo mezclarse entre los lÃderes estudiantiles de los 90´s –como Mauricio Toledo, Ariadna Montiel Inti Muñoz y Roberto López– que hoy ocupan carteras importantes del PRD.
Pues además de ser un crÃtico del sistema, fumaba marihuana, era especialista en las finanzas y tenÃa la mira puesta en los cargos públicos de este paÃs. Por eso, siempre ha estado donde hay dinero.
Y ahora, paradójicamente, es el perredista más fresa. Su cercanÃa con las Lomas de Chapultepec, Polanco y la Anzures lo han llevado a correr por otros suelos. Los ademanes y ese apretujado modo de hablar lo confirman.
Romo comenzó su etapa de corredor –real– a los 32 años. Hoy su proyecto polÃtico se enfila a la movilidad, a los maratones y al uso de la bicicleta como medio de transporte. Y eso le ha dado un distintivo electoral.
Sostiene que su virtud está en la resistencia. La misma a la que se enfrentó cuando Marcelo Ebrard y René Bejarano no lo querÃan postular como candidato a la jefatura delegacional en Miguel Hidalgo.
Hace gala de su potencial como maratonista y de las habilidades que aprendió y ha llevado a otro terreno, como cuando enfrentó burlas cada vez que compartÃa sus aspiraciones polÃticas, esas mismas que ya conquistó.
La carrera que viene es de obstáculos, pues para ganar necesita ser electo diputado, mantener la demarcación a través de David Razú y rebasar a Raúl Flores y Leonel Luna, que parecen llevarle ventaja en el camino a la Comisión de Gobierno de la ALDF.
Y después, la gran maratón de la Ciudad de México: donde está la silla principal del Antiguo Palacio del Ayuntamiento.
El grupo Foro Nuevo Sol
Fuera de Miguel Hidalgo no existe la tribu que a nivel nacional coordinaba Amalia GarcÃa. Con esa bandera contendió en el 2012, VÃctor Hugo Romo Guerra.
Cuando se convirtió en jefe delegacional depositó su confianza en David Razú y creó un bloque de militantes de todos los partidos para poder gobernar y hacer de esa demarcación su centro de operaciones.
Hoy tiene a su disposición la fuerza territorial suficiente para que su candidato retenga tres años más la delegación, para colarse a la Comisión de Gobierno y mantener vivas sus aspiraciones de gobernar la ciudad capital.
No tienen rivales fuertes en el PRD. Y en el PAN, la división le ofrece otra ventaja. Por eso su principal tarea es sacarle jugo al terreno que ha recorrido los últimos tres años.