TENEMOS LA GRAN OPORTUNIDAD DE DISEÑAR UNA POLÍTICA CULTURAL EN MÉXICO: DIEGO PRIETO
_ Hace once años se creó el Seminario de PolÃticas Culturales como un espacio para reflexionar y discutir las lÃneas propuestas por el Estado mexicano en la materia. En ese marco, dentro de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL) 2016, se llevó a cabo el panel “¿Todo sigue igual en polÃtica cultural?â€, el cual contó con la participación del antropólogo Diego Prieto Hernández, encargado de la Dirección General del Instituto Nacional de AntropologÃa e Historia (INAH).
En la discusión compartida con los crÃticos y gestores culturales Carlos Lara, Eduardo Cruz Vázquez y Eduardo Nivón, el secretario técnico del INAH recordó que una década atrás, la publicación del libro PolÃticas culturales en México: 2006-2020. Hacia un plan estratégico de desarrollo cultural, buscaba perfilar mejoras en este sentido, no con miras en el cambio de un sexenio presidencial, sino más allá, hacia el acceso y ejercicio de la cultura en México en el siglo XXI.
A una década de distancia, Diego Prieto comentó que una deuda sigue siendo —como lo habÃa planteado Néstor GarcÃa Canclini en dicho volumen— la creación de una SecretarÃa de Cultura y Comunicación, bajo el entendido de que la polÃtica cultural y educativa requiere las herramientas comunicativas como vehÃculo: producciones audiovisuales y el uso de las telecomunicaciones en general, a la par que éstas pueden encontrar una perspectiva desde la cultura.
Sin duda, dijo, en este lapso dos avances sustanciales fueron la reforma en 2009 al artÃculo cuarto constitucional que incluye el derecho a la cultura y el reconocimiento de nuestro paÃs como una nación pluricultural; asà como la creación en septiembre de 2015 de la SecretarÃa de Cultura. Ambos refrendan la polÃtica de una cultura de Estado, expresó a los asistentes reunidos en el Salón 3 de la FIL Guadalajara.
Además de anexar a instancias del desaparecido Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, la SecretarÃa de Cultura incorpora a organismos como los institutos nacionales de Derechos de Autor, de Lenguas IndÃgenas y de Estudios de las Revoluciones de México; además de sustentarse, como organismos desconcentrados, en los institutos nacionales de Bellas Artes y de AntropologÃa e Historia.
“La SecretarÃa de Cultura abre una gran ventana de oportunidad para diseñar y relanzar una polÃtica cultural. Me parece que este organismo viene a plantear la discusión en torno a la dirección de la polÃtica cultural, sin disociar su estrecho vÃnculo con la educación, que debe tener un ancla en la cultura y viceversaâ€, manifestó el antropólogo Diego Prieto.
Pero los pendientes son más, en orden: la defensa del presupuesto al sector y la necesidad tanto de una Ley de Cultura como de un Plan Nacional de Cultura. En virtud de la reducción presupuestal a la cultura en 2017, se requerirá analizar mecanismos que permitan sortearla, sin que esto incurra en el detrimento de resultados de los proyectos culturales.
En lo que respecta a la legislación, estimó que la redacción de una Ley de Cultura permitirá hacer exigibles derechos y recursos, lo único que posibilitará la expresión, la difusión y manifestación de la diversidad cultural. Mientras, un Plan Nacional de Cultura (que se conectarÃa con el Programa Especial de Cultura y Arte) trazarÃa las prioridades y las lÃneas de articulación entre el gobierno federal y los gobiernos estatales y locales en la materia.
Diego Prieto consideró que las fortalezas de la polÃtica cultural en México están en sus propias instituciones, entre ellas el INAH, que al ser responsable del patrimonio arqueológico, histórico, antropológico y paleontológico, “es la más importante del paÃsâ€, como lo señaló en su oportunidad Mara Robles, rectora del Centro Universitario de Los Altos, quien fungió como moderadora del panel.
Para el comunicólogo e investigador, Carlos Lara, nada sigue igual en este sentido, pasados 10 años. Se dio una reforma constitucional, la creación de una SecretarÃa de Cultura y la expedición de un reglamento —que en su opinión deberÃa derivar en una Ley General de Cultura, y no una ley reglamentaria que serÃa limitada—, lo que contribuirá a la toma de decisiones de manera colegiada.
Defendió la idea de que por encima del recorte presupuestal, deben elaborarse propuestas con metodologÃas adecuadas y probadas que conduzcan a estrategias culturales más eficientes y eficaces para el impulso a la lectura, desarrollo de los creadores y sus proyectos, y el cuidado y preservación del patrimonio; y no destinar recursos a obras de relumbrón, costosas e inútiles. “Es más lamentable tener el recurso y no saberlo aplicar, que no tenerloâ€.
Otro aspecto a resaltar, anotó el autor de Voces, ecos y propuestas para la agenda cultural del siglo XXI, es que la cultura es hoy un tema de Estado en el que intervienen jueces y el Poder Legislativo, lo cual redunda no sólo en el acceso a la cultura, sino en su ejercicio, siendo un tema actual lo concerniente al derecho de autor. De ahà que la comunidad cultural debe estar más vinculada.
Por su parte, el periodista y gestor cultural, Eduardo Cruz Vázquez, hizo hincapié en que a la polÃtica cultural no le ha correspondido una polÃtica económica, de manera que urgió a que se presente el Programa de Trabajo del sector para 2017, además de hacer público en “qué se gastará el dinero†para evitar subejercicios en el presupuesto asignado.
Finalmente, el doctor en antropologÃa, Eduardo Nivón, profesor-investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana, consideró que debe aprovecharse la creación de una nueva secretarÃa para actualizar el aparato cultural, cuestión que debe tomarse en cuenta en la redacción de la Ley de Cultura. “La polÃtica cultural es un pacto cotidiano, lo que debemos cuidar es que en nuestras instituciones y en la legislación, dicho pacto sea el centro de nuestras actividadesâ€.
En la discusión compartida con los crÃticos y gestores culturales Carlos Lara, Eduardo Cruz Vázquez y Eduardo Nivón, el secretario técnico del INAH recordó que una década atrás, la publicación del libro PolÃticas culturales en México: 2006-2020. Hacia un plan estratégico de desarrollo cultural, buscaba perfilar mejoras en este sentido, no con miras en el cambio de un sexenio presidencial, sino más allá, hacia el acceso y ejercicio de la cultura en México en el siglo XXI.
A una década de distancia, Diego Prieto comentó que una deuda sigue siendo —como lo habÃa planteado Néstor GarcÃa Canclini en dicho volumen— la creación de una SecretarÃa de Cultura y Comunicación, bajo el entendido de que la polÃtica cultural y educativa requiere las herramientas comunicativas como vehÃculo: producciones audiovisuales y el uso de las telecomunicaciones en general, a la par que éstas pueden encontrar una perspectiva desde la cultura.
Sin duda, dijo, en este lapso dos avances sustanciales fueron la reforma en 2009 al artÃculo cuarto constitucional que incluye el derecho a la cultura y el reconocimiento de nuestro paÃs como una nación pluricultural; asà como la creación en septiembre de 2015 de la SecretarÃa de Cultura. Ambos refrendan la polÃtica de una cultura de Estado, expresó a los asistentes reunidos en el Salón 3 de la FIL Guadalajara.
Además de anexar a instancias del desaparecido Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, la SecretarÃa de Cultura incorpora a organismos como los institutos nacionales de Derechos de Autor, de Lenguas IndÃgenas y de Estudios de las Revoluciones de México; además de sustentarse, como organismos desconcentrados, en los institutos nacionales de Bellas Artes y de AntropologÃa e Historia.
“La SecretarÃa de Cultura abre una gran ventana de oportunidad para diseñar y relanzar una polÃtica cultural. Me parece que este organismo viene a plantear la discusión en torno a la dirección de la polÃtica cultural, sin disociar su estrecho vÃnculo con la educación, que debe tener un ancla en la cultura y viceversaâ€, manifestó el antropólogo Diego Prieto.
Pero los pendientes son más, en orden: la defensa del presupuesto al sector y la necesidad tanto de una Ley de Cultura como de un Plan Nacional de Cultura. En virtud de la reducción presupuestal a la cultura en 2017, se requerirá analizar mecanismos que permitan sortearla, sin que esto incurra en el detrimento de resultados de los proyectos culturales.
En lo que respecta a la legislación, estimó que la redacción de una Ley de Cultura permitirá hacer exigibles derechos y recursos, lo único que posibilitará la expresión, la difusión y manifestación de la diversidad cultural. Mientras, un Plan Nacional de Cultura (que se conectarÃa con el Programa Especial de Cultura y Arte) trazarÃa las prioridades y las lÃneas de articulación entre el gobierno federal y los gobiernos estatales y locales en la materia.
Diego Prieto consideró que las fortalezas de la polÃtica cultural en México están en sus propias instituciones, entre ellas el INAH, que al ser responsable del patrimonio arqueológico, histórico, antropológico y paleontológico, “es la más importante del paÃsâ€, como lo señaló en su oportunidad Mara Robles, rectora del Centro Universitario de Los Altos, quien fungió como moderadora del panel.
Para el comunicólogo e investigador, Carlos Lara, nada sigue igual en este sentido, pasados 10 años. Se dio una reforma constitucional, la creación de una SecretarÃa de Cultura y la expedición de un reglamento —que en su opinión deberÃa derivar en una Ley General de Cultura, y no una ley reglamentaria que serÃa limitada—, lo que contribuirá a la toma de decisiones de manera colegiada.
Defendió la idea de que por encima del recorte presupuestal, deben elaborarse propuestas con metodologÃas adecuadas y probadas que conduzcan a estrategias culturales más eficientes y eficaces para el impulso a la lectura, desarrollo de los creadores y sus proyectos, y el cuidado y preservación del patrimonio; y no destinar recursos a obras de relumbrón, costosas e inútiles. “Es más lamentable tener el recurso y no saberlo aplicar, que no tenerloâ€.
Otro aspecto a resaltar, anotó el autor de Voces, ecos y propuestas para la agenda cultural del siglo XXI, es que la cultura es hoy un tema de Estado en el que intervienen jueces y el Poder Legislativo, lo cual redunda no sólo en el acceso a la cultura, sino en su ejercicio, siendo un tema actual lo concerniente al derecho de autor. De ahà que la comunidad cultural debe estar más vinculada.
Por su parte, el periodista y gestor cultural, Eduardo Cruz Vázquez, hizo hincapié en que a la polÃtica cultural no le ha correspondido una polÃtica económica, de manera que urgió a que se presente el Programa de Trabajo del sector para 2017, además de hacer público en “qué se gastará el dinero†para evitar subejercicios en el presupuesto asignado.
Finalmente, el doctor en antropologÃa, Eduardo Nivón, profesor-investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana, consideró que debe aprovecharse la creación de una nueva secretarÃa para actualizar el aparato cultural, cuestión que debe tomarse en cuenta en la redacción de la Ley de Cultura. “La polÃtica cultural es un pacto cotidiano, lo que debemos cuidar es que en nuestras instituciones y en la legislación, dicho pacto sea el centro de nuestras actividadesâ€.