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Y mi voz ya no es mía es de Xavier Villaurrutia
espectaculos - 2018-06-28
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Y mi voz ya no es mía es de Xavier Villaurrutia

Al fin llegó la noche con sus largos silencios, / con las húmedas sombras que todo lo amortiguan. / El más ligero ruido crece de pronto y, luego, / muere sin agonía…

Con este Nocturno de Xavier Villaurrutia (1903-1950) inició el espectáculo Y mi voz ya no es mía, que la actriz y cantante Margie Bermejo presentó en el Centro de Creación Literaria Xavier Villaurrutia, en el marco del ciclo Escritura y diversidad sexual, organizado por el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA).

En una tarde lluviosa, el recital reunió algunos de los Nocturnos que el poeta y dramaturgo, miembro del grupo los Contemporáneos, escribió en 1931, además de dos textos de Décima muerte (1941).

En trío, a dueto y como solistas, los intérpretes reflejaron en cada verso la mirada de Villaurrutia a la vida: la noche irreal, la conciencia del hombre en fuga, el sueño y la angustia, para hablar de amor, muerte y deseo, de sufrimiento y del dolor del ser humano.

Si nuestro amor no fuera / al tiempo que un secreto / un tormento, una duda / una interrogación… recitó Margie Bermejo, y luego, junto con sus acompañantes, entonaron el Nocturno en que nada se oye: En medio de un silencio desierto como la calle antes del crimen / sin respirar siquiera para que nada turbe mi muerte / en esta soledad sin paredes / al tiempo que huyeron los ángulos / en la tumba del lecho dejo mi estatua sin sangre para salir en un momento tan lento en un interminable descenso

Y mi voz ya no es mía es un espectáculo que ideó y dirigió Margie Bermejo para experimentar con la voz en todas sus tonalidades, desde el canto a capella, los sonidos, los murmullos, el cuerpo percutido, hasta el lenguaje de señas, para lo cual contó con la colaboración de Julio César Nieto Reyes como asesor en la materia.

En Décima muerte, Margie incorporó la voz de Mili Bermejo, a manera de homenaje: Si tienes manos, que sean / de un tacto sutil y blando / apenas sensible cuando / anestesiado me crean / y que tus ojos me vean sin mirarme, de tal suerte / que nada me desconcierte / ni tu vista ni tu roce, / para no sentir un goce / ni un dolor contigo, Muerte.

Villaurrutia –mencionó Margie-- está lleno de emociones. A lo largo de un año que duró la preparación del espectáculo, a medida que lo fui leyendo, me llegó más el asunto de la muerte, la sensación de estar, pero no estar, la sensualidad, el sueño y… una gran soledad, además de la nostalgia de un amor que no es, sino que se busca y se puede soñar.

“Cuando empezamos con el espectáculo, le rendí homenaje a mi hermana Mili, quien murió el año pasado, antes de que se estrenara el espectáculo. Ella es la voz en Décima muerte que escuchamos al final; pero, además, ella musicalizó lo que yo canto. Por eso hice un in memoriam y ahora sigo cantando esa canción porque escuchar su voz me inspira y me mueve, es una manera de motivarme y recordarla”, expresó.

En las canciones incluidas, Nocturno sueño, la música es de Rafael Mendoza, y Nuestro amor es de Liliana Felipe, a quienes recordó también la cantante.

Por su parte, Alejandro Juárez-Carrejo aseguró que Xavier Villaurrutia “sigue muy presente en nuestra poesía, hoy más que nunca, porque le da voz a un cuerpo que no tenía voz; él sigue dando un discurso bastante lúcido en temas que todos tocamos: la muerte, la vida, el deseo, el viaje, y a pesar de tantos años su poesía sigue vigente y siendo nuestra voz”.

Alejandro Joan, actor y cantante de ópera, dijo en su momento que con este espectáculo “descubrió” a Villaurrutia. Reconoció que su obra no es muy difundida, no obstante, él (Villaurrutia) encontró la forma de decir algo nuevo y comunicar los sentimientos humanos. “Hacer Y mi voz ya no es mía demuestra que está vigente su discurso e interpretarlo es hacerlo contemporáneo para las nuevas generaciones”.


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