Ovaciones de pie para Flamenco hoy
_ Ritmos andaluces que invitan a bailar, movimientos de gran belleza estética, una impecable sincronÃa de luces, coloridos atuendos y voces seductoras que hablaban del amor, la vida y el destino, fueron los elementos protagónicos en Flamenco hoy, adaptación del cine al tablado, dirigida por el maestro español Carlos Saura.
Durante 90 minutos, la audiencia que se reunió en el Teatro de la Ciudad “Esperanza Iris†fue testigo de una fusión de talento dancÃstico en la que disciplina y espÃritu convivieron para mostrar que el arte en movimiento requiere esfuerzo y rigor; que si ha de alcanzar la perfección —y si se aspira a ello—, a la fórmula debe sumarse el alma gitana de cada artista.
Los arreglos musicales de Chano DomÃnguez y Antonio Rey, incursionaron en combinaciones de reminiscencias gitanas, árabes, ritmos africanos y cante jondo, incluso en la reinterpretación de textos bÃblicos, que transportaron a los presentes a la cuna de la danza flamenca, las tierras de AndalucÃa, donde por varios siglos se ha transmitido el género como herencia cultural gitana, proveniente de la región de Flandes.
El sonido del flamenco contemporáneo se hizo presente a través de la fusión de partituras clásicas y piezas sonoras actuales en instrumentos no convencionales para el género flamenco como el violonchelo, saxofón, tarola y flauta.
El movimiento de los bailarines se convirtió en el canal directo de expresión del corazón y sentir de cada pieza musical: la ferocidad del zapateado se transformó en expresión dramática, los movimientos gráciles en evidencia de un fluir pacÃfico, las posturas en medidores de intensidad del sentimiento y los cambios de velocidad en transformaciones emocionales.
La palabra, los versos y la poesÃa corrieron a cargo de Sandra Carrasco y Saúl Quirós. Sus entonaciones, pausas y ritmos los convirtieron en intérpretes de lo visual, un refuerzo auditivo que permitió a la belleza lÃrica mantenerse presente durante la hora y media de espectáculo.
Al compendio de talento se sumaron los elementos escenográficos: nubes de humo que fluÃan en sincronÃa con los movimientos, siluetas que seguÃan los ritmos marcados por las guitarras, espejos que duplicaba las tonalidades del vestuario, ambientación de las calles españolas, luces dotadas de la capacidad de renovar atmósferas, evocación escenográfica del cantar del pueblo andaluz.
Cada una de las piezas del espectáculo robó las palmas del público por su despliegue de talento en las voces, movimientos e interpretaciones, siendo las favoritas de la noche las adaptaciones de los temas Piensa en mÃ, del compositor mexicano AgustÃn Lara, y Gracias a la vida, de la chilena Violeta Parra.
Piensa en mÃ, creó una espacio Ãntimo y confidencial, en la que el anhelo y recuerdo de aquel amor desaparecido se materializó a través de la voz del público que cantaba “Cuando quieras quitarme la vida; no la quiero para nada, para nada me sirve sin tiâ€, acompañando a los artistas en escena.
Mientras que Gracias a la vida, abrió un espacio de reflexión, donde la divinidad de los bellos momentos vividos fue exaltada al principio por zapateados lentos, giros sosegados y acordes suaves para luego ser reemplazados por la emotividad de un auténtico himno: cadencias veloces y unión de voces de los asistentes y cantaores.
Al finalizar la presentación, la esencia del maestro Carlos Saura, su sensibilidad única hacia la danza y su fascinación por la fuerza estética que encierra, asà como el talento de cada uno de los integrantes que participaron en Flamenco hoy, fueron despedidos por el público con amplias sonrisas y una prolongada ovación de pie, que el elenco, compuesto en total por 15 artistas, agradeció con una última interpretación.
El Teatro de la Ciudad “Esperanza Iris†se encuentra ubicado en Donceles 36, colonia Centro Histórico, cerca de la estación de metro Allende.
Durante 90 minutos, la audiencia que se reunió en el Teatro de la Ciudad “Esperanza Iris†fue testigo de una fusión de talento dancÃstico en la que disciplina y espÃritu convivieron para mostrar que el arte en movimiento requiere esfuerzo y rigor; que si ha de alcanzar la perfección —y si se aspira a ello—, a la fórmula debe sumarse el alma gitana de cada artista.
Los arreglos musicales de Chano DomÃnguez y Antonio Rey, incursionaron en combinaciones de reminiscencias gitanas, árabes, ritmos africanos y cante jondo, incluso en la reinterpretación de textos bÃblicos, que transportaron a los presentes a la cuna de la danza flamenca, las tierras de AndalucÃa, donde por varios siglos se ha transmitido el género como herencia cultural gitana, proveniente de la región de Flandes.
El sonido del flamenco contemporáneo se hizo presente a través de la fusión de partituras clásicas y piezas sonoras actuales en instrumentos no convencionales para el género flamenco como el violonchelo, saxofón, tarola y flauta.
El movimiento de los bailarines se convirtió en el canal directo de expresión del corazón y sentir de cada pieza musical: la ferocidad del zapateado se transformó en expresión dramática, los movimientos gráciles en evidencia de un fluir pacÃfico, las posturas en medidores de intensidad del sentimiento y los cambios de velocidad en transformaciones emocionales.
La palabra, los versos y la poesÃa corrieron a cargo de Sandra Carrasco y Saúl Quirós. Sus entonaciones, pausas y ritmos los convirtieron en intérpretes de lo visual, un refuerzo auditivo que permitió a la belleza lÃrica mantenerse presente durante la hora y media de espectáculo.
Al compendio de talento se sumaron los elementos escenográficos: nubes de humo que fluÃan en sincronÃa con los movimientos, siluetas que seguÃan los ritmos marcados por las guitarras, espejos que duplicaba las tonalidades del vestuario, ambientación de las calles españolas, luces dotadas de la capacidad de renovar atmósferas, evocación escenográfica del cantar del pueblo andaluz.
Cada una de las piezas del espectáculo robó las palmas del público por su despliegue de talento en las voces, movimientos e interpretaciones, siendo las favoritas de la noche las adaptaciones de los temas Piensa en mÃ, del compositor mexicano AgustÃn Lara, y Gracias a la vida, de la chilena Violeta Parra.
Piensa en mÃ, creó una espacio Ãntimo y confidencial, en la que el anhelo y recuerdo de aquel amor desaparecido se materializó a través de la voz del público que cantaba “Cuando quieras quitarme la vida; no la quiero para nada, para nada me sirve sin tiâ€, acompañando a los artistas en escena.
Mientras que Gracias a la vida, abrió un espacio de reflexión, donde la divinidad de los bellos momentos vividos fue exaltada al principio por zapateados lentos, giros sosegados y acordes suaves para luego ser reemplazados por la emotividad de un auténtico himno: cadencias veloces y unión de voces de los asistentes y cantaores.
Al finalizar la presentación, la esencia del maestro Carlos Saura, su sensibilidad única hacia la danza y su fascinación por la fuerza estética que encierra, asà como el talento de cada uno de los integrantes que participaron en Flamenco hoy, fueron despedidos por el público con amplias sonrisas y una prolongada ovación de pie, que el elenco, compuesto en total por 15 artistas, agradeció con una última interpretación.
El Teatro de la Ciudad “Esperanza Iris†se encuentra ubicado en Donceles 36, colonia Centro Histórico, cerca de la estación de metro Allende.