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INAH fomenta cultura de la prevención en el manejo de acervos documentales
nacional - 2019-07-19
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INAH fomenta cultura de la prevención en el manejo de acervos documentales


Aplica el Programa Nacional de Conservación del Patrimonio Documental (PNCPD), mediante el cual atiende sus colecciones y apoya a otras instituciones.

El curso “Biodeterioro en acervos documentales”, que imparte en estos días, forma parte de la capacitación para personal no especializado.


Resguardados en estantes, libreros, bóvedas, guardas… las colecciones documentales representan un desafío en términos de preservación, empezando por su cantidad, que en algunos casos puede alcanzar los cientos de miles. Ante este reto, hace cuatro años se creó el Programa Nacional de Conservación del Patrimonio Documental (PNCPD), el cual busca “generar un cambio de chip: dejar lo correctivo, y adoptar lo preventivo”.

Por medio de esta iniciativa, el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), a través de la Coordinación Nacional de Conservación del Patrimonio Cultural (CNCPC), se ha dado a la tarea de atender no sólo el vasto legado documental distribuido en las bibliotecas, fototecas, mapotecas y fonotecas de sus centros de trabajo y de sus museos, sino emprender diagnósticos de acervos pertenecientes a otras instituciones y capacitar al personal no especializado en la materia, pero que los tienen bajo su responsabilidad.

“La conservación preventiva es una manera de hacer un uso racional de los recursos, porque permite mantener en óptimas condiciones a los documentos, con una menor inversión. Es irreal pensar que la restauración puede solucionar todo, porque nunca se contará con suficientes especialistas, presupuesto, espacio ni tiempo”, comenta la restauradora Teresita Díaz Villanueva, titular del PNCPD.

Anualmente este programa realiza uno o dos procesos de estabilización, un par de diagnósticos completos, una decena de asesorías y cuatro cursos con temas específicos, como el que se desarrolla el 18 y 19 de julio en la CNCPC: “Biodeterioro en acervos documentales. Prevención, identificación y control”.

El PNCPD impulsa la adopción de medidas preventivas, como limpieza, estabilización, desinfección, elaboración de guardas y contenedores para el adecuado manejo de bienes documentales de diferentes formatos: documentos sueltos, de archivo, libros y fotografías, cintas de audio, entre otros.

En fechas recientes esta iniciativa trabajó en la estabilización de la Fototeca del Centro INAH Yucatán y en una parte del Fondo Conventual del Museo Regional de Querétaro. Asimismo, avanza en la aplicación de esta medida preventiva en acervos de la Fototeca Romualdo García, del Museo Regional de Guanajuato, y del Fondo Conventual del Museo y Archivo Histórico Casa de Morelos, en Morelia.

En opinión de la restauradora Teresita Díaz, la gama de acervos documentales del INAH incluye, por una parte, archivos y bibliotecas de carácter histórico y, por el otro, colecciones que están en constante crecimiento. En estos, comentó, recae —en buena medida— una de las tareas sustantivas del instituto: la investigación del patrimonio cultural.

La responsable del PNCPD considera que una de las grandes virtudes del programa es que “ha logrado visibilizar las necesidades que tienen los acervos documentales del país”, de modo que espera extender los cursos más allá de las instalaciones de la Coordinación Nacional de Conservación del Patrimonio Cultural, en la colonia San Diego Churubusco, en la Ciudad de México, y aprovechar la presencia de los Centros INAH en los estados.

Señaló que las redes tendidas con expertos de otras instituciones, se reflejan en el curso sobre biodeterioro, que actualmente se desarrolla, toda vez que es impartido por la bióloga Sandra Ramírez Muñoz, del Centro Nacional de Conservación y Registro del Patrimonio Artístico Mueble, del INBAL, y por Alejandra Odor Chávez, especialista en conservación de la Biblioteca Nacional de la UNAM.

“El ataque biológico es uno de los principales problemas de deterioro que enfrentan los acervos documentales, y hay diversos agentes biológicos asociados, como hongos, bacterias, algas e insectos. Asimismo, hay factores que también los afectan: la alta humedad relativa, la alta temperatura y la falta de ventilación y de limpieza constante y adecuada.

“Además, ciertos materiales son más proclives a este tipo deterioro dada su naturaleza, como es el caso del pergamino o de la fotografía, porque su materialidad es más inestable ante las condiciones del medio ambiente”, refirió Teresita Díaz Villanueva.

En general —dijo—, las buenas condiciones de almacenamiento, que implica aspectos como la calidad del aire, la humedad relativa, la temperatura y una buena manipulación, favorecen la conservación de los materiales. “Este tipo de información puede parecer elemental, pero es útil para la prevención del ataque biológico; es parte de lo que se imparte en el curso”.

La especialista de la CNCPC concluyó que establecer comunicación con las personas a cargo de las colecciones documentales, “nos permite ir más allá de los aspectos técnicos o teóricos que conocemos sobre la conservación, para entender sus necesidades reales y abordar en conjunto su problemática, después de todo, ellos son los actores primordiales, cuyo trabajo incide de manera positiva o negativa en la conservación de los propios acervos”.


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