Desarrollan cientificos de la UNAM sistema para detectar cuerpos patógenos
_ El sistema es de bajo costo, poderoso y capaz de identificar hasta 28 cuerpos en una sola prueba.
En la Unidad de Microarreglos del Instituto de FisiologÃa Celular un equipo de cientÃficos, encabezado por Jorge RamÃrez Salcedo, creó chips para identificar organismos patógenos en seres humanos, animales y alimentos.
Se trata de un sistema de bajo costo, poderoso, capaz de detectar hasta 28 patógenos (entre ellos, Mycobacterium tuberculosis o Escherichia coli) en una sola prueba; además, es rápido, pues arroja resultados en cuestión de horas, a diferencia de estudios bacteriológicos convencionales que tardan, por lo menos, tres dÃas.
Los universitarios no sólo desarrollaron esas herramientas que, mediante un número, identifican a cada organismo dañino, sino también los aparatos para leerlos, denominados DCR3 y DCR5, que ya cuentan con una solicitud de patente nacional y, próximamente, una internacional.
Además, a partir de esta tecnologÃa se creó Digital Chip Readers de México, con el apoyo de la incubadora de empresas InnovaUNAM, que será la encargada de fabricar los equipos.
Se espera que los primeros salgan a la venta este mismo mes, informó el cientÃfico.
Lo pequeño puesto en orden
La Unidad de Microarreglos (micro,pequeño; arreglo, puesto en orden) no sólo es única en la Universidad, sino en todo México, incluso, brinda servicio a diversos paÃses de América Latina.
Sólo ahà se fabrican esos pequeños dispositivos.
Tradicionalmente se utilizan para reconocer la presencia y actividad de los genes, pero Jorge RamÃrez y sus colaboradores decidieron aprovechar que, asà como
la información genética sirve para pruebas legales y de paternidad, por ejemplo, puede ser útil para identificar organismos.
Se trata de pequeñas láminas plásticas o de vidrio donde se hallan cuadritos que, a su vez, se forman por alÃcuotas (gotitas) de ADN de un gen en particular.
De ese modo, en una sola laminilla o slide puede haber hasta 48 mil sondas o moléculas de ADN.
Todos los seres vivos tienen ADN y las pequeñas diferencias de éste producen la diversidad biológica existente. AsÃ, “aprovechamos para crear una herramienta que no sólo nos permita identificar los genes, sino además los organismos, en especÃfico patógenosâ€.
Los universitarios cuentan con marcadores para Salmonella, Listeria, Campylobacter, Shigella y Vibrio cholerae, entre otros.
Sistema sencillo
El sistema es sencillo. A cada organismo corresponde un número; ello se logra escribiéndolo con pequeñÃsimas gotas de su propio ADN con ayuda de un robot. “Acomodamos los puntos para que se vieran números como en los relojes digitalesâ€.
Luego, para que los puntitos se hagan evidentes, se amplifica el ADN con ayuda de un termociclador y se le coloca una molécula marcador fluorescente que permite leer
el número correspondiente en un monitor, sea de una televisión convencional o de una computadora.
En un solo chip se pueden colocar hasta 28 números diferentes, de forma que se enciendan los correspondientes a los patógenos presentes en la muestra (sangre,
saliva, heces o exudados).
Asimismo, en cada laminilla caben 12 chips que permiten analizar 12 muestras biológicas distintas.
Ello significa que en una caja de 25 laminillas se tendrÃa el resultado de 300 muestras examinadas para 28 organismos (ocho mil 400 pruebas
en una cajita de 25 chips).
El equipo de lectura (DCR3 o DCR5, uno para cada colorante, azul o rojo, que marca el ADN) tiene un interruptor y una perilla para introducir las muestras. “Para hacerlo
económico, le quitamos motor, sistemas electrónicos, computadoras o software especializado; lo hicimos simple y fácil de utilizarâ€.
Además es compacto y portátil, pesa sólo dos y medio kilogramos.
AsÃ, el operador únicamente requiere manejar los reactivos quÃmicos y saber leer los números.
Por ello, el equipo cuesta cinco veces menos que los comerciales y proporciona los resultados en cinco horas.
Aplicaciones
En la industria ganadera un problema fundamental es la detección oportuna y confiable de Mycobacterium tuberculosis.
Hasta ahora, el método más aceptado es la prueba de la tuberculina, que en ocasiones puede dar falsos positivos y depende del tiempo de respuesta del individuo.
Con la tecnologÃa digital de microarreglos, si aparece la serie de números 7, 6, 7, la muestra estará contaminada por esta micobacteria y el resultado se obtiene en no más de cinco horas.
Lo prioritario en este caso es descartar que el animal tenga o no tuberculosis, para que no sea sacrificado de manera inútil.
“Para los ganaderos es importante evitar pérdidas y con el DCR puede lograrseâ€.
La prueba está casi terminada y será llevada a campo, al Centro de Enseñanza, Investigación y Extensión en Producción Animal en el Altiplano, de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia, en Tequisquiapan, Querétaro.
En tanto, el trabajo con enterobacterias se dirige, especÃficamente, a la industria alimentaria, con el propósito de que garantice la sanidad en sus procesos productivos.
Ello es fundamental, no sólo para los exportadores de productos naturales, frutas o verduras, que se enfrentan a los análisis de la Food and Drug Administration de Estados Unidos, sino también para la salud de los consumidores.
Más Campos
Otros campos por tratar son el de los quirófanos y las áreas donde se preparan los alimentos en los hospitales públicos y privados, para prevenir infecciones intrahospitalarias.
Para ello y con apoyo de la Coordinación de Innovación y Desarrollo de la UNAM, se tuvo un acercamiento con autoridades del Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria, con la SecretarÃa de Salud y la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios.
También con algunas empresas de alimentos, interesadas en grantizar que los productos que venden y exportan están libres de organismos patógenos.
Se pretende establecer contactos con productores de frutas y verduras.
“El equipo, con todo lo que necesita, requiere de menos de un metro cuadrado de espacio y un técnico.
Pequeñas comunidades de agricultores podrÃan autofinanciar sus laboratorios y ellos mismos certificarse.
Es la idea de llevar esta tecnologÃa cien por ciento UNAM al campoâ€, finalizó Jorge RamÃrez Salcedo.
En la Unidad de Microarreglos del Instituto de FisiologÃa Celular un equipo de cientÃficos, encabezado por Jorge RamÃrez Salcedo, creó chips para identificar organismos patógenos en seres humanos, animales y alimentos.
Se trata de un sistema de bajo costo, poderoso, capaz de detectar hasta 28 patógenos (entre ellos, Mycobacterium tuberculosis o Escherichia coli) en una sola prueba; además, es rápido, pues arroja resultados en cuestión de horas, a diferencia de estudios bacteriológicos convencionales que tardan, por lo menos, tres dÃas.
Los universitarios no sólo desarrollaron esas herramientas que, mediante un número, identifican a cada organismo dañino, sino también los aparatos para leerlos, denominados DCR3 y DCR5, que ya cuentan con una solicitud de patente nacional y, próximamente, una internacional.
Además, a partir de esta tecnologÃa se creó Digital Chip Readers de México, con el apoyo de la incubadora de empresas InnovaUNAM, que será la encargada de fabricar los equipos.
Se espera que los primeros salgan a la venta este mismo mes, informó el cientÃfico.
Lo pequeño puesto en orden
La Unidad de Microarreglos (micro,pequeño; arreglo, puesto en orden) no sólo es única en la Universidad, sino en todo México, incluso, brinda servicio a diversos paÃses de América Latina.
Sólo ahà se fabrican esos pequeños dispositivos.
Tradicionalmente se utilizan para reconocer la presencia y actividad de los genes, pero Jorge RamÃrez y sus colaboradores decidieron aprovechar que, asà como
la información genética sirve para pruebas legales y de paternidad, por ejemplo, puede ser útil para identificar organismos.
Se trata de pequeñas láminas plásticas o de vidrio donde se hallan cuadritos que, a su vez, se forman por alÃcuotas (gotitas) de ADN de un gen en particular.
De ese modo, en una sola laminilla o slide puede haber hasta 48 mil sondas o moléculas de ADN.
Todos los seres vivos tienen ADN y las pequeñas diferencias de éste producen la diversidad biológica existente. AsÃ, “aprovechamos para crear una herramienta que no sólo nos permita identificar los genes, sino además los organismos, en especÃfico patógenosâ€.
Los universitarios cuentan con marcadores para Salmonella, Listeria, Campylobacter, Shigella y Vibrio cholerae, entre otros.
Sistema sencillo
El sistema es sencillo. A cada organismo corresponde un número; ello se logra escribiéndolo con pequeñÃsimas gotas de su propio ADN con ayuda de un robot. “Acomodamos los puntos para que se vieran números como en los relojes digitalesâ€.
Luego, para que los puntitos se hagan evidentes, se amplifica el ADN con ayuda de un termociclador y se le coloca una molécula marcador fluorescente que permite leer
el número correspondiente en un monitor, sea de una televisión convencional o de una computadora.
En un solo chip se pueden colocar hasta 28 números diferentes, de forma que se enciendan los correspondientes a los patógenos presentes en la muestra (sangre,
saliva, heces o exudados).
Asimismo, en cada laminilla caben 12 chips que permiten analizar 12 muestras biológicas distintas.
Ello significa que en una caja de 25 laminillas se tendrÃa el resultado de 300 muestras examinadas para 28 organismos (ocho mil 400 pruebas
en una cajita de 25 chips).
El equipo de lectura (DCR3 o DCR5, uno para cada colorante, azul o rojo, que marca el ADN) tiene un interruptor y una perilla para introducir las muestras. “Para hacerlo
económico, le quitamos motor, sistemas electrónicos, computadoras o software especializado; lo hicimos simple y fácil de utilizarâ€.
Además es compacto y portátil, pesa sólo dos y medio kilogramos.
AsÃ, el operador únicamente requiere manejar los reactivos quÃmicos y saber leer los números.
Por ello, el equipo cuesta cinco veces menos que los comerciales y proporciona los resultados en cinco horas.
Aplicaciones
En la industria ganadera un problema fundamental es la detección oportuna y confiable de Mycobacterium tuberculosis.
Hasta ahora, el método más aceptado es la prueba de la tuberculina, que en ocasiones puede dar falsos positivos y depende del tiempo de respuesta del individuo.
Con la tecnologÃa digital de microarreglos, si aparece la serie de números 7, 6, 7, la muestra estará contaminada por esta micobacteria y el resultado se obtiene en no más de cinco horas.
Lo prioritario en este caso es descartar que el animal tenga o no tuberculosis, para que no sea sacrificado de manera inútil.
“Para los ganaderos es importante evitar pérdidas y con el DCR puede lograrseâ€.
La prueba está casi terminada y será llevada a campo, al Centro de Enseñanza, Investigación y Extensión en Producción Animal en el Altiplano, de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia, en Tequisquiapan, Querétaro.
En tanto, el trabajo con enterobacterias se dirige, especÃficamente, a la industria alimentaria, con el propósito de que garantice la sanidad en sus procesos productivos.
Ello es fundamental, no sólo para los exportadores de productos naturales, frutas o verduras, que se enfrentan a los análisis de la Food and Drug Administration de Estados Unidos, sino también para la salud de los consumidores.
Más Campos
Otros campos por tratar son el de los quirófanos y las áreas donde se preparan los alimentos en los hospitales públicos y privados, para prevenir infecciones intrahospitalarias.
Para ello y con apoyo de la Coordinación de Innovación y Desarrollo de la UNAM, se tuvo un acercamiento con autoridades del Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria, con la SecretarÃa de Salud y la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios.
También con algunas empresas de alimentos, interesadas en grantizar que los productos que venden y exportan están libres de organismos patógenos.
Se pretende establecer contactos con productores de frutas y verduras.
“El equipo, con todo lo que necesita, requiere de menos de un metro cuadrado de espacio y un técnico.
Pequeñas comunidades de agricultores podrÃan autofinanciar sus laboratorios y ellos mismos certificarse.
Es la idea de llevar esta tecnologÃa cien por ciento UNAM al campoâ€, finalizó Jorge RamÃrez Salcedo.