HÁBITOS DE SUEÑO EN JÓVENES
_ Suelen dormir más durante los fines de semana. Además, existe una relación entre los ronquidos y la somnolencia diurna, revela estudio de la UNAM
Los jóvenes universitarios duermen más durante los fines de semana; además, la queja de somnolencia diurna en esta población parece estar relacionada con el ronquido habitual durante el sueño y no existe un vÃnculo entre la duración del sueño nocturno y el hábito de tomar siestas.
Estos datos, resultado del estudio que se llevó a cabo en la ClÃnica de Trastornos del Dormir de la Facultad de PsicologÃa (FP) de la UNAM en 577 estudiantes de esta casa de estudios residentes de la Ciudad de México, son similares a los de otras latitudes de América del Norte y Europa, indicó Matilde Valencia Flores, responsable del trabajo.
En 1993, al regresar de la Universidad de Stanford, considerada una de las más prestigiadas en el estudio del sueño, Valencia y colaboradoras llevaron a cabo la investigación, cuyo objetivo fue documentar los hábitos de sueño en una cultura que se tenÃa catalogada como “de siestasâ€.
Es decir, caracterizada por una tendencia a dormir durante el dÃa, fenómeno que puede representar en parte por los efectos de las condiciones geográficas, climáticas (de luz) o influencias culturales. Sólo entre el 15 y 20 por ciento de los jóvenes encuestados acostumbran ese descanso. AsÃ, los resultados pusieron en duda que seamos una "cultura de la siesta", al menos en esta muestra.
Debido a sus actividades, los estudiantes disminuyen sus horas de sueño durante la semana, mismas que tratan de recuperar los sábados y domingos; regularmente compensan dos horas, pues duermen menos de seis en promedio, lo que afecta el metabolismo y la actividad cognoscitiva, explicó.
La cuota de sueño que necesitamos diariamente es personal; como todo proceso biológico, es una curva de campana. La mayorÃa de los jóvenes encuestados, más del 64 por ciento, están dentro del rango, pues el promedio para este grupo de edad es de ocho horas para mantenerse sano. Cuotas mÃnimas de sueño se relacionan con la tendencia a la obesidad, problemas cardiacos y depresión, entre otros males.
Colaboración con el ICMNSZ
Para contribuir al conocimiento en el área y al tratamiento integral de los pacientes que acuden al Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán (INCMNSZ), donde la FP tiene una sede de la ClÃnica de Trastornos del Dormir, ambas instancias colaboran de manera estrecha, lo que ha generado conocimiento ya publicado en revistas internacionales, nacionales y capÃtulos en libros.
Los resultados revelaron que en pacientes que acuden a consulta al INCMNSZ por obesidad, la apnea obstructiva de sueño (SAOS) se presenta en 70 por ciento de las mujeres y en 85.5 por ciento de los hombres. La cifra es elevada, pues en población general se ha reportado cuatro por ciento para varones y dos para la población femenina. “Se sabe que la obesidad es un factor de riesgo para SAOS, aun asÃ, bajo esta condición la prevalencia es muy altaâ€, dijo la universitaria.
En el 45.6 por ciento de los pacientes obesos se presenta una combinación de SAOS y sÃndrome de hipoventilación alveolar (SHA).
Trastorno del dormir con mayor prevalencia
Entre los trastornos del dormir con mayor prevalencia se encuentra el sÃndrome de apnea-hipopnea obstructiva de sueño, que se caracteriza por episodios repetidos de obstrucción total (apnea) o parcial (hipopnea) de la vÃa aérea superior, explicó Valencia Flores.
La apnea es un cese en el flujo de aire de por lo menos 10 segundos, y se considera obstructiva si se mantiene el esfuerzo por respirar. Mientras, en la hipopnea se presenta una reducción de los movimientos toraco-abdominales o del flujo de aire, asà como una disminución en la saturación de oxÃgeno.
Existen ciertas caracterÃsticas que predisponen a sufrir de SAOS, como tener un cuello corto y ancho, anormalidades cráneo-faciales o enfermedades endocrinológicas (hipotiroidismo, acromegalia, menopausia); en varones, también son factores la obesidad o sobrepso.
La apnea del sueño es ahora reconocida como un factor de riesgo de hipertensión arterial sistémica, accidente cerebrovascular y eventos coronarios, asà que las consecuencia de roncar no se limitan a una molestia social, sino que es más bien un factor de riesgo para enfermedad cardiovascular, deterioro neuropsicológico, somnolencia diurna, depresión o resistencia a la insulina, mediados básicamente por la hipoxia intermitente y/o fragmentación del sueño que conlleva el SAOS.
Las manifestaciones clÃnicas de la apnea de sueño son el ronquido, pausas respiratorias, somnolencia diurna excesiva, sueño no reparador, dificultad para iniciar o mantener el sueño, fatiga o cansancio excesivo y dolor de cabeza al despertar; las más frecuentes son el ronquido y la somnolencia diurna excesiva.
Esta última es un estado fisiológico que puede provocar una disminución en el nivel de alerta y propensión al sueño. Tiene un patrón bifásico, al medio dÃa y entre cuatro y seis de la mañana. Bajo ciertas condiciones puede ser un factor de alto riesgo para la vida y el desempeño profesional.
Su ocurrencia puede deberse, además de la apnea, a la privación de sueño, alteraciones del ciclo sueño/vigilia, trastornos intrÃnsecos del dormir, alteraciones neurológicas, sustancias de abuso y toxicidad del sistema nervioso.
Acciones universitarias
La FP cuenta con la primera maestrÃa en América Latina en Trastornos del Dormir; la sede principal se ubica en el INCMNSZ y participan el Instituto Nacional de PsiquiatrÃa Dr. Ramón de la Fuente Muñiz y el Instituto Nacional de NeurologÃa y NeurocirugÃa Manuel Velasco Suárez.
La ClÃnica de Trastornos del Dormir, dentro del mismo instituto, ha colaborado con varios departamentos y servicios: inmunologÃa, obesidad, cirugÃa, cardiologÃa, estomatologÃa, gastroenterologÃa, nutriologÃa (unidad metabólica), clÃnica de cognición y psicologÃa clÃnica, neurologÃa y geriatrÃa.
Los alumnos de posgrado que completan su formación provienen de los programas de maestrÃa en Ciencias Médicas, Odontológicas y de Salud de la Facultad de Medicina; maestrÃas con residencia en medicina conductual, trastornos del dormir y doctorado en neurociencias. La maestrÃa de Trastornos del Dormir con residencia, fundada en 2010, es coordinada por Valencia Flores.
El grupo está integrado por Victoria Santiago Ayala, Montserrat Reséndiz GarcÃa, Alejandra Castaño Meneses y Edgar López, además de alumnos de maestrÃa, licenciatura, y residentes de psiquiatrÃa y psiquiatrÃa de enlace.
Los jóvenes universitarios duermen más durante los fines de semana; además, la queja de somnolencia diurna en esta población parece estar relacionada con el ronquido habitual durante el sueño y no existe un vÃnculo entre la duración del sueño nocturno y el hábito de tomar siestas.
Estos datos, resultado del estudio que se llevó a cabo en la ClÃnica de Trastornos del Dormir de la Facultad de PsicologÃa (FP) de la UNAM en 577 estudiantes de esta casa de estudios residentes de la Ciudad de México, son similares a los de otras latitudes de América del Norte y Europa, indicó Matilde Valencia Flores, responsable del trabajo.
En 1993, al regresar de la Universidad de Stanford, considerada una de las más prestigiadas en el estudio del sueño, Valencia y colaboradoras llevaron a cabo la investigación, cuyo objetivo fue documentar los hábitos de sueño en una cultura que se tenÃa catalogada como “de siestasâ€.
Es decir, caracterizada por una tendencia a dormir durante el dÃa, fenómeno que puede representar en parte por los efectos de las condiciones geográficas, climáticas (de luz) o influencias culturales. Sólo entre el 15 y 20 por ciento de los jóvenes encuestados acostumbran ese descanso. AsÃ, los resultados pusieron en duda que seamos una "cultura de la siesta", al menos en esta muestra.
Debido a sus actividades, los estudiantes disminuyen sus horas de sueño durante la semana, mismas que tratan de recuperar los sábados y domingos; regularmente compensan dos horas, pues duermen menos de seis en promedio, lo que afecta el metabolismo y la actividad cognoscitiva, explicó.
La cuota de sueño que necesitamos diariamente es personal; como todo proceso biológico, es una curva de campana. La mayorÃa de los jóvenes encuestados, más del 64 por ciento, están dentro del rango, pues el promedio para este grupo de edad es de ocho horas para mantenerse sano. Cuotas mÃnimas de sueño se relacionan con la tendencia a la obesidad, problemas cardiacos y depresión, entre otros males.
Colaboración con el ICMNSZ
Para contribuir al conocimiento en el área y al tratamiento integral de los pacientes que acuden al Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán (INCMNSZ), donde la FP tiene una sede de la ClÃnica de Trastornos del Dormir, ambas instancias colaboran de manera estrecha, lo que ha generado conocimiento ya publicado en revistas internacionales, nacionales y capÃtulos en libros.
Los resultados revelaron que en pacientes que acuden a consulta al INCMNSZ por obesidad, la apnea obstructiva de sueño (SAOS) se presenta en 70 por ciento de las mujeres y en 85.5 por ciento de los hombres. La cifra es elevada, pues en población general se ha reportado cuatro por ciento para varones y dos para la población femenina. “Se sabe que la obesidad es un factor de riesgo para SAOS, aun asÃ, bajo esta condición la prevalencia es muy altaâ€, dijo la universitaria.
En el 45.6 por ciento de los pacientes obesos se presenta una combinación de SAOS y sÃndrome de hipoventilación alveolar (SHA).
Trastorno del dormir con mayor prevalencia
Entre los trastornos del dormir con mayor prevalencia se encuentra el sÃndrome de apnea-hipopnea obstructiva de sueño, que se caracteriza por episodios repetidos de obstrucción total (apnea) o parcial (hipopnea) de la vÃa aérea superior, explicó Valencia Flores.
La apnea es un cese en el flujo de aire de por lo menos 10 segundos, y se considera obstructiva si se mantiene el esfuerzo por respirar. Mientras, en la hipopnea se presenta una reducción de los movimientos toraco-abdominales o del flujo de aire, asà como una disminución en la saturación de oxÃgeno.
Existen ciertas caracterÃsticas que predisponen a sufrir de SAOS, como tener un cuello corto y ancho, anormalidades cráneo-faciales o enfermedades endocrinológicas (hipotiroidismo, acromegalia, menopausia); en varones, también son factores la obesidad o sobrepso.
La apnea del sueño es ahora reconocida como un factor de riesgo de hipertensión arterial sistémica, accidente cerebrovascular y eventos coronarios, asà que las consecuencia de roncar no se limitan a una molestia social, sino que es más bien un factor de riesgo para enfermedad cardiovascular, deterioro neuropsicológico, somnolencia diurna, depresión o resistencia a la insulina, mediados básicamente por la hipoxia intermitente y/o fragmentación del sueño que conlleva el SAOS.
Las manifestaciones clÃnicas de la apnea de sueño son el ronquido, pausas respiratorias, somnolencia diurna excesiva, sueño no reparador, dificultad para iniciar o mantener el sueño, fatiga o cansancio excesivo y dolor de cabeza al despertar; las más frecuentes son el ronquido y la somnolencia diurna excesiva.
Esta última es un estado fisiológico que puede provocar una disminución en el nivel de alerta y propensión al sueño. Tiene un patrón bifásico, al medio dÃa y entre cuatro y seis de la mañana. Bajo ciertas condiciones puede ser un factor de alto riesgo para la vida y el desempeño profesional.
Su ocurrencia puede deberse, además de la apnea, a la privación de sueño, alteraciones del ciclo sueño/vigilia, trastornos intrÃnsecos del dormir, alteraciones neurológicas, sustancias de abuso y toxicidad del sistema nervioso.
Acciones universitarias
La FP cuenta con la primera maestrÃa en América Latina en Trastornos del Dormir; la sede principal se ubica en el INCMNSZ y participan el Instituto Nacional de PsiquiatrÃa Dr. Ramón de la Fuente Muñiz y el Instituto Nacional de NeurologÃa y NeurocirugÃa Manuel Velasco Suárez.
La ClÃnica de Trastornos del Dormir, dentro del mismo instituto, ha colaborado con varios departamentos y servicios: inmunologÃa, obesidad, cirugÃa, cardiologÃa, estomatologÃa, gastroenterologÃa, nutriologÃa (unidad metabólica), clÃnica de cognición y psicologÃa clÃnica, neurologÃa y geriatrÃa.
Los alumnos de posgrado que completan su formación provienen de los programas de maestrÃa en Ciencias Médicas, Odontológicas y de Salud de la Facultad de Medicina; maestrÃas con residencia en medicina conductual, trastornos del dormir y doctorado en neurociencias. La maestrÃa de Trastornos del Dormir con residencia, fundada en 2010, es coordinada por Valencia Flores.
El grupo está integrado por Victoria Santiago Ayala, Montserrat Reséndiz GarcÃa, Alejandra Castaño Meneses y Edgar López, además de alumnos de maestrÃa, licenciatura, y residentes de psiquiatrÃa y psiquiatrÃa de enlace.