ANALIZAN LA MÚSICA CREADA EN CAPILLAS INDÍGENAS DURANTE LA COLONIA
_ El compositor y musicólogo Aurelio Tello ofrecerá la conferencia magistral Música colonial en capillas indÃgenas de Oaxaca y Tlaxcala
Antonio Barberena charlará sobre La música en México en el siglo XIX: breve panorama
Un panorama de la música colonial que difundÃan las órdenes religiosas católicas en las capillas indÃgenas de la Nueva España como parte de su tarea evangelizadora, asà como de las melodÃas escuchadas en el México del siglo XIX, se expondrá este viernes 23 de octubre en el XVI Festival de Música Antigua. Del Barroco al Porfiriato.
Esta visión histórica se abordará en las conferencias magistrales Música colonial en capillas indÃgenas de Oaxaca y Tlaxcala y La música en México en el siglo XIX: breve panorama, que impartirán los maestros Aurelio Tello y Antonio Barberena en el Museo Nacional del Virreinato, a las 11 horas.
El compositor y musicólogo Aurelio Tello hablará sobre una lÃnea de investigación en la que trabaja desde hace varios años: la música compuesta en las capillas indÃgenas durante el siglo XVIII.
Indicó que por antonomasia se estudia la música de las catedrales del periodo novohispano, pero hurgando también ha encontrado datos de acervos coloniales en pueblos como San Bartolomé Yautepec, San Cristóbal Suchixtlahuaca y San Pedro Huamelula, en Oaxaca; y en San Diego Metepec, Tlaxcala.
Ese hecho revela que donde hubo una misión para adoctrinar a los indÃgenas se construyeron iglesias con capillas musicales, enseñándoles el repertorio del Oficio Divino y la misa memorizándolos a través del canto. Todas las crónicas refieren esta situación, pues no habÃa manera de entenderse verbalmente con los nativos, asà que en cada iglesia misional se asentó una pequeña capilla musical y se organizó un acervo de partituras.
“Con las Leyes de Reforma de 1857 mucho de esto se perdió, pero algunas pequeñas iglesias conservaron sus archivos. Esto es relevante para entender los procesos de transculturización en México y de asimilación de la cultura occidentalâ€.
La música que cantaban los indÃgenas era polifónica (combinación de voces y varios instrumentos), de estilo renacentista, muy simplificada, pues los nuevos músicos e intérpretes no tenÃan el entrenamiento ni la tradición milenaria que los europeos.
Entre el repertorio religioso se incluÃan el motete, música para los oficios, salmos para vÃsperas, además de música para el ordinario de las misas, como el Credo, el Santo o el Gloria, y piezas en lengua romance o indÃgena.
Los instrumentos que usaban eran los establecidos por la Iglesia: órgano, arpa y vihuelas de arco (ahora conocida como viola de gamba); una vez aprendida su ejecución, los incorporaron a sus tradiciones y danzas.
Muchas de estas composiciones anónimas son inéditas. Aurelio Tello trabaja en la grabación de un disco y publicación de un libro. En San Pedro Huamelula y en San Bartolomé Yautepec encontró registros de música de compositores poblanos, como Nicolás Ximénez de Cisneros y Manuel Arenzana, entre otras piezas más llanas y fáciles de cantar, pero que preservaban el espÃritu que la Iglesia habÃa imbuido en su música. En Tlaxcala halló villancicos de autores poblanos, pero en el caso de San Bartolomé Yautepec descubrió tres o cuatro de estos cantos en español y en lengua zapoteca.
“Estas canciones revelan un deseo de los indÃgenas de hacerse presentes o de resistir culturalmente, de no perder sus tradiciones; son canciones a San Bartolomé, a la comunión, etcétera, y están en un idioma que todavÃa se hablaâ€.
Ruptura y modernización
El maestro Antonio Barberena, acordeonista mexicano de renombre, hará un recorrido por la música del siglo XIX y sus nexos con la actual. Señaló que el periodo decimonónico marcó la apertura a diversas manifestaciones artÃsticas. “A partir de la Guerra de Independencia hay una asimilación de la nueva nacionalidad mexicana, manifestada musicalmente a través de los sones y jarabesâ€.
En la época prevalecÃan los famosos sonecitos, canciones populares que iniciaron a finales del siglo XVIII y se consolidaron durante el XIX. Además de tonadillas, seguidillas y fandangos como El pan jarabe y el Jarabe gatuno, habÃa piezas que fueron censuradas por la Inquisición por considerarse provocadoras.
Hablará de los compositores del periodo de guerra y del México independiente (entre 1810 y 1830), como José Manuel Aldana (violinista de la Orquesta del Coliseo de México), Manuel Antonio del Corral, José Mariano ElÃzaga (primer director de la Orquesta Sinfónica de la Capilla Imperial y fundador de la primera Sociedad Filarmónica Mexicana), José Antonio Gómez y Cenobio Paniagua, entre otros, quienes sentaron las bases de un nuevo estilo y dieron paso a autores como Ernesto Elorduy, Felipe Villanueva, Ricardo Castro o Juventino Rosas, que establecieron el estilo romántico en México.
La ópera era considerada un espectáculo fundamental en todo el paÃs en esta etapa, con cantantes que alcanzaron gran celebridad como Ãngela Peralta y se abrieron las puertas a la actuación de músicos extranjeros, tema de gran relevancia porque a mediados de siglo aún se veÃa a México como un paÃs exótico.
“Las canciones más escuchadas en esa época eran: La Paloma, interpretada por Concha Méndez y que fuera la pieza favorita de Carlota de Bélgica; la Golondrina (1862), hoy Las Golondrinas, y Marchita el alma, de Antonio Zúñiga, canción escuchada en toda Europaâ€.
Antonio Barberena se referirá al surgimiento de los teatros mexicanos donde tal música cobró auge. Entre los más importantes mencionó el Gran Teatro Santa Anna, a posteriori llamado Gran Teatro Imperial y luego Gran Teatro Nacional, que después Porfirio DÃaz derrumbó para iniciar la construcción del Palacio de Bellas Artes.
El nacimiento del Conservatorio Nacional, cuna de compositores como Tomás León, Felipe Villanueva, Ernesto Elorduy y Ricardo Castro, pianista duranguense impulsado por Porfirio DÃaz, que después fuera director de esta escuela, será otro de los temas centrales en su conferencia, asà como la “música de salón†surgida con fuerza en las primeras dos décadas del XIX, cuyo nombre fue acuñado por Robert Schumann en 1825. “A partir de entonces, México vive los inicios de la República y los nuevos ciudadanos buscan identificarse con esta corriente que ya no se escuchaba en lugares privilegiadosâ€.
A mediados del XIX, cuando se suscita la guerra contra Estados Unidos, llegan a nuestro paÃs las nuevas modas europeas de la música de salón: valses, polkas, redowas, schottisches, mazurkas, entre otras.
El XVI Festival de Música Antigua. Del Barroco al Porfiriato terminará sus actividades el domingo 25 de octubre, a las 13:00 horas, con un concierto en el que se presentará La Pasión según San Juan BWV 245, de Johann Sebastian Bach, con la actuación de la Orquesta Carlos Chávez, el Ensamble Escénico Vocal y la Capella Cervantina, bajo la dirección de Horacio Franco. El Museo Nacional del Virreinato se localiza en Plaza Hidalgo 99, colonia San MartÃn, Tepotzotlán, Estado de México. La entrada es gratuita.
Antonio Barberena charlará sobre La música en México en el siglo XIX: breve panorama
Un panorama de la música colonial que difundÃan las órdenes religiosas católicas en las capillas indÃgenas de la Nueva España como parte de su tarea evangelizadora, asà como de las melodÃas escuchadas en el México del siglo XIX, se expondrá este viernes 23 de octubre en el XVI Festival de Música Antigua. Del Barroco al Porfiriato.
Esta visión histórica se abordará en las conferencias magistrales Música colonial en capillas indÃgenas de Oaxaca y Tlaxcala y La música en México en el siglo XIX: breve panorama, que impartirán los maestros Aurelio Tello y Antonio Barberena en el Museo Nacional del Virreinato, a las 11 horas.
El compositor y musicólogo Aurelio Tello hablará sobre una lÃnea de investigación en la que trabaja desde hace varios años: la música compuesta en las capillas indÃgenas durante el siglo XVIII.
Indicó que por antonomasia se estudia la música de las catedrales del periodo novohispano, pero hurgando también ha encontrado datos de acervos coloniales en pueblos como San Bartolomé Yautepec, San Cristóbal Suchixtlahuaca y San Pedro Huamelula, en Oaxaca; y en San Diego Metepec, Tlaxcala.
Ese hecho revela que donde hubo una misión para adoctrinar a los indÃgenas se construyeron iglesias con capillas musicales, enseñándoles el repertorio del Oficio Divino y la misa memorizándolos a través del canto. Todas las crónicas refieren esta situación, pues no habÃa manera de entenderse verbalmente con los nativos, asà que en cada iglesia misional se asentó una pequeña capilla musical y se organizó un acervo de partituras.
“Con las Leyes de Reforma de 1857 mucho de esto se perdió, pero algunas pequeñas iglesias conservaron sus archivos. Esto es relevante para entender los procesos de transculturización en México y de asimilación de la cultura occidentalâ€.
La música que cantaban los indÃgenas era polifónica (combinación de voces y varios instrumentos), de estilo renacentista, muy simplificada, pues los nuevos músicos e intérpretes no tenÃan el entrenamiento ni la tradición milenaria que los europeos.
Entre el repertorio religioso se incluÃan el motete, música para los oficios, salmos para vÃsperas, además de música para el ordinario de las misas, como el Credo, el Santo o el Gloria, y piezas en lengua romance o indÃgena.
Los instrumentos que usaban eran los establecidos por la Iglesia: órgano, arpa y vihuelas de arco (ahora conocida como viola de gamba); una vez aprendida su ejecución, los incorporaron a sus tradiciones y danzas.
Muchas de estas composiciones anónimas son inéditas. Aurelio Tello trabaja en la grabación de un disco y publicación de un libro. En San Pedro Huamelula y en San Bartolomé Yautepec encontró registros de música de compositores poblanos, como Nicolás Ximénez de Cisneros y Manuel Arenzana, entre otras piezas más llanas y fáciles de cantar, pero que preservaban el espÃritu que la Iglesia habÃa imbuido en su música. En Tlaxcala halló villancicos de autores poblanos, pero en el caso de San Bartolomé Yautepec descubrió tres o cuatro de estos cantos en español y en lengua zapoteca.
“Estas canciones revelan un deseo de los indÃgenas de hacerse presentes o de resistir culturalmente, de no perder sus tradiciones; son canciones a San Bartolomé, a la comunión, etcétera, y están en un idioma que todavÃa se hablaâ€.
Ruptura y modernización
El maestro Antonio Barberena, acordeonista mexicano de renombre, hará un recorrido por la música del siglo XIX y sus nexos con la actual. Señaló que el periodo decimonónico marcó la apertura a diversas manifestaciones artÃsticas. “A partir de la Guerra de Independencia hay una asimilación de la nueva nacionalidad mexicana, manifestada musicalmente a través de los sones y jarabesâ€.
En la época prevalecÃan los famosos sonecitos, canciones populares que iniciaron a finales del siglo XVIII y se consolidaron durante el XIX. Además de tonadillas, seguidillas y fandangos como El pan jarabe y el Jarabe gatuno, habÃa piezas que fueron censuradas por la Inquisición por considerarse provocadoras.
Hablará de los compositores del periodo de guerra y del México independiente (entre 1810 y 1830), como José Manuel Aldana (violinista de la Orquesta del Coliseo de México), Manuel Antonio del Corral, José Mariano ElÃzaga (primer director de la Orquesta Sinfónica de la Capilla Imperial y fundador de la primera Sociedad Filarmónica Mexicana), José Antonio Gómez y Cenobio Paniagua, entre otros, quienes sentaron las bases de un nuevo estilo y dieron paso a autores como Ernesto Elorduy, Felipe Villanueva, Ricardo Castro o Juventino Rosas, que establecieron el estilo romántico en México.
La ópera era considerada un espectáculo fundamental en todo el paÃs en esta etapa, con cantantes que alcanzaron gran celebridad como Ãngela Peralta y se abrieron las puertas a la actuación de músicos extranjeros, tema de gran relevancia porque a mediados de siglo aún se veÃa a México como un paÃs exótico.
“Las canciones más escuchadas en esa época eran: La Paloma, interpretada por Concha Méndez y que fuera la pieza favorita de Carlota de Bélgica; la Golondrina (1862), hoy Las Golondrinas, y Marchita el alma, de Antonio Zúñiga, canción escuchada en toda Europaâ€.
Antonio Barberena se referirá al surgimiento de los teatros mexicanos donde tal música cobró auge. Entre los más importantes mencionó el Gran Teatro Santa Anna, a posteriori llamado Gran Teatro Imperial y luego Gran Teatro Nacional, que después Porfirio DÃaz derrumbó para iniciar la construcción del Palacio de Bellas Artes.
El nacimiento del Conservatorio Nacional, cuna de compositores como Tomás León, Felipe Villanueva, Ernesto Elorduy y Ricardo Castro, pianista duranguense impulsado por Porfirio DÃaz, que después fuera director de esta escuela, será otro de los temas centrales en su conferencia, asà como la “música de salón†surgida con fuerza en las primeras dos décadas del XIX, cuyo nombre fue acuñado por Robert Schumann en 1825. “A partir de entonces, México vive los inicios de la República y los nuevos ciudadanos buscan identificarse con esta corriente que ya no se escuchaba en lugares privilegiadosâ€.
A mediados del XIX, cuando se suscita la guerra contra Estados Unidos, llegan a nuestro paÃs las nuevas modas europeas de la música de salón: valses, polkas, redowas, schottisches, mazurkas, entre otras.
El XVI Festival de Música Antigua. Del Barroco al Porfiriato terminará sus actividades el domingo 25 de octubre, a las 13:00 horas, con un concierto en el que se presentará La Pasión según San Juan BWV 245, de Johann Sebastian Bach, con la actuación de la Orquesta Carlos Chávez, el Ensamble Escénico Vocal y la Capella Cervantina, bajo la dirección de Horacio Franco. El Museo Nacional del Virreinato se localiza en Plaza Hidalgo 99, colonia San MartÃn, Tepotzotlán, Estado de México. La entrada es gratuita.