Desarrollan el primer banco de muestras para apoyar la conservación de bienes culturales
_ Especialistas del INAH crean herramienta clave que favorece la investigación en conservación y restauración, y la disminución de tomas de muestras del patrimonio cultural para su estudio
Se divide en dos categorÃas: bienes culturales y materiales de conservación; comprende cerca de 1,200 ejemplares y una base de datos que puede ser consultada vÃa internet
Especialistas en conservación y restauración del Instituto Nacional de AntropologÃa e Historia (INAH) desarrollaron un banco de muestras que busca consolidarse como una herramienta clave para la investigación en el rubro y que además contribuirá a minimizar el daño al patrimonio cultural con la reducción de tomas de materiales para su estudio.
El muestrario —con cerca de 1,200 ejemplares— fue creado en 2015 en la Coordinación Nacional de Conservación del Patrimonio Cultural (CNCPC), del INAH, con la intención de agrupar las colecciones que investigadores han ido recopilando y que son fuente potencial de información para estudios arqueológicos, de conservación, de técnicas de manufactura, de materiales antiguos y de historia del arte.
El año pasado se formalizó la apertura del repositorio, el cual se divide en dos categorÃas: bienes culturales y materiales de conservación-restauración. La información puede consultarse vÃa internet en un sistema informático incorporado a la página oficial de la CNCPC.
Pintura mural, materiales pétreos y manifestaciones gráfico-rupestres se cuentan entre los bienes culturales; la segunda clasificación contiene materiales naturales y tradicionales, como exudados de árboles y fibras naturales, además de sustancias sintéticas industrializadas, como consolidantes comerciales.
Isabel Villaseñor, subdirectora de Investigación para la Conservación de la CNCPC, dijo que el banco fue integrado en principio por una colección de cerca de 800 piezas que desde hace casi cuatro décadas resguardaba dicha instancia en el área de conservación arqueológica y que contaba con información susceptible de ser incorporada a una base de datos sistematizada.
En su mayorÃa, estos ejemplares los han donado investigadores al término de sus proyectos, por lo que dentro del muestrario se pretende ayudar a evitar que se extraigan fragmentos de materiales que ya se tienen. “Son muestras recuperadas de trabajos de investigación ya finalizados y que se pretende resguardar con una intención de estudio, no sólo para depositarse y que nunca se investigue sobre ellasâ€.
El banco de muestras es una herramienta para que los investigadores usen el acervo al consultar la base de datos en lÃnea, realizar análisis en muestras ya almacenadas y donar materiales que puedan ser de interés para otros expertos.
Con relación a la categorÃa de bienes culturales, 90% proviene de contextos arqueológicos (la muestra más antigua data del Preclásico TardÃo (400 a.C.-200 d.C.); el resto abarca materiales históricos y paleontológicos.
Entre los materiales de conservación que se observan hay adhesivos, consolidantes y aglutinantes, dentro de los que se pueden encontrar sustancias de limpieza, pigmentos, colorantes, soportes y materiales de empaque.
La mayorÃa de estas muestras las recabó de manera reciente la maestra en Ciencias, Nora Pérez Castellanos, del Laboratorio de Conservación, Diagnóstico y Caracterización Espectroscópica de Materiales (Codice) de la CNCPC, con el objetivo de tener referencias de los materiales usados en conservación cuya evolución ocurre con gran rapidez, por lo que frecuentemente aparecen nuevos productos en el campo.
Por ejemplo, en el laboratorio se aplican procesos de envejecimiento acelerado para observar el patrón de comportamiento de las sustancias, o bien por medio del análisis de espectros es factible identificar materiales en desuso. “La información obtenida con estos procedimientos se incorpora a la base de datos del banco, lo cual representa un hito en la materia, pues muchos materiales naturales, como los mucÃlagos, las gomas de las plantas locales, técnicas de manufactura en tierra, es decir todo lo que propiamente fue creado en nuestro paÃs, no tiene registros en ningún otro lado; si no lo hacemos, nos quedarÃamos muy atrás en la investigaciónâ€.
Entre 2013 y 2015 se organizaron las muestras arqueológicas con que inició el banco, las cuales se limpiaron, etiquetaron, empacaron y categorizaron; a la par, la consultorÃa Bhargo desarrolló el sistema informático bajo la dirección de la Coordinación Nacional de Desarrollo Institucional del INAH. Además se trabajó en determinar cómo debe funcionar el banco, por ejemplo los lineamientos que permiten el acceso a las muestras y las donaciones de nuevos ejemplares. Actualmente, esta información y la base de datos pueden consultarse en http://bancodemuestras.inah.gob.mx/presentacion.html.
Si bien en áreas como la biologÃa, que cuenta con la bóveda de Svalbard, en Noruega, enfocada a atender la conservación de las semillas asà como la seguridad alimentaria a nivel mundial —y cuyo ejemplo inspiró la creación de este repositorio—; en materia de conservación y restauración, el banco de muestras de la CNCPC es una iniciativa totalmente innovadora y representa un esfuerzo institucional con alto potencial de crecimiento.
Se divide en dos categorÃas: bienes culturales y materiales de conservación; comprende cerca de 1,200 ejemplares y una base de datos que puede ser consultada vÃa internet
Especialistas en conservación y restauración del Instituto Nacional de AntropologÃa e Historia (INAH) desarrollaron un banco de muestras que busca consolidarse como una herramienta clave para la investigación en el rubro y que además contribuirá a minimizar el daño al patrimonio cultural con la reducción de tomas de materiales para su estudio.
El muestrario —con cerca de 1,200 ejemplares— fue creado en 2015 en la Coordinación Nacional de Conservación del Patrimonio Cultural (CNCPC), del INAH, con la intención de agrupar las colecciones que investigadores han ido recopilando y que son fuente potencial de información para estudios arqueológicos, de conservación, de técnicas de manufactura, de materiales antiguos y de historia del arte.
El año pasado se formalizó la apertura del repositorio, el cual se divide en dos categorÃas: bienes culturales y materiales de conservación-restauración. La información puede consultarse vÃa internet en un sistema informático incorporado a la página oficial de la CNCPC.
Pintura mural, materiales pétreos y manifestaciones gráfico-rupestres se cuentan entre los bienes culturales; la segunda clasificación contiene materiales naturales y tradicionales, como exudados de árboles y fibras naturales, además de sustancias sintéticas industrializadas, como consolidantes comerciales.
Isabel Villaseñor, subdirectora de Investigación para la Conservación de la CNCPC, dijo que el banco fue integrado en principio por una colección de cerca de 800 piezas que desde hace casi cuatro décadas resguardaba dicha instancia en el área de conservación arqueológica y que contaba con información susceptible de ser incorporada a una base de datos sistematizada.
En su mayorÃa, estos ejemplares los han donado investigadores al término de sus proyectos, por lo que dentro del muestrario se pretende ayudar a evitar que se extraigan fragmentos de materiales que ya se tienen. “Son muestras recuperadas de trabajos de investigación ya finalizados y que se pretende resguardar con una intención de estudio, no sólo para depositarse y que nunca se investigue sobre ellasâ€.
El banco de muestras es una herramienta para que los investigadores usen el acervo al consultar la base de datos en lÃnea, realizar análisis en muestras ya almacenadas y donar materiales que puedan ser de interés para otros expertos.
Con relación a la categorÃa de bienes culturales, 90% proviene de contextos arqueológicos (la muestra más antigua data del Preclásico TardÃo (400 a.C.-200 d.C.); el resto abarca materiales históricos y paleontológicos.
Entre los materiales de conservación que se observan hay adhesivos, consolidantes y aglutinantes, dentro de los que se pueden encontrar sustancias de limpieza, pigmentos, colorantes, soportes y materiales de empaque.
La mayorÃa de estas muestras las recabó de manera reciente la maestra en Ciencias, Nora Pérez Castellanos, del Laboratorio de Conservación, Diagnóstico y Caracterización Espectroscópica de Materiales (Codice) de la CNCPC, con el objetivo de tener referencias de los materiales usados en conservación cuya evolución ocurre con gran rapidez, por lo que frecuentemente aparecen nuevos productos en el campo.
Por ejemplo, en el laboratorio se aplican procesos de envejecimiento acelerado para observar el patrón de comportamiento de las sustancias, o bien por medio del análisis de espectros es factible identificar materiales en desuso. “La información obtenida con estos procedimientos se incorpora a la base de datos del banco, lo cual representa un hito en la materia, pues muchos materiales naturales, como los mucÃlagos, las gomas de las plantas locales, técnicas de manufactura en tierra, es decir todo lo que propiamente fue creado en nuestro paÃs, no tiene registros en ningún otro lado; si no lo hacemos, nos quedarÃamos muy atrás en la investigaciónâ€.
Entre 2013 y 2015 se organizaron las muestras arqueológicas con que inició el banco, las cuales se limpiaron, etiquetaron, empacaron y categorizaron; a la par, la consultorÃa Bhargo desarrolló el sistema informático bajo la dirección de la Coordinación Nacional de Desarrollo Institucional del INAH. Además se trabajó en determinar cómo debe funcionar el banco, por ejemplo los lineamientos que permiten el acceso a las muestras y las donaciones de nuevos ejemplares. Actualmente, esta información y la base de datos pueden consultarse en http://bancodemuestras.inah.gob.mx/presentacion.html.
Si bien en áreas como la biologÃa, que cuenta con la bóveda de Svalbard, en Noruega, enfocada a atender la conservación de las semillas asà como la seguridad alimentaria a nivel mundial —y cuyo ejemplo inspiró la creación de este repositorio—; en materia de conservación y restauración, el banco de muestras de la CNCPC es una iniciativa totalmente innovadora y representa un esfuerzo institucional con alto potencial de crecimiento.