FALLECIÓ EL INVESTIGADOR MARIANO MONTERROSA, ESPECIALISTA EN ICONOGRAFÍA RELIGIOSA
_ Fue impulsor de los estudios en la materia, con los que hizo asequible, comprensible y disfrutable las obras sacras
Las imágenes permanecen ahÃ, los monumentos siguen en pie, fueron hechos para una educación religiosa. No se puede llegar a la imagen si no sabemos qué esâ€, mencionaba
El Instituto Nacional de AntropologÃa e Historia (INAH) lamenta profundamente el fallecimiento del maestro Mariano Monterrosa Prado (Ciudad de México, 1932-2015), investigador emérito de la institución, quien fue impulsor de estudios sobre iconografÃa religiosa.
“Las imágenes permanecen ahÃ, los monumentos siguen en pie, fueron hechos para una educación religiosa. No se puede llegar a la imagen si no sabemos qué es. Mi interés es que la gente aprenda. Si las personas saben que esto vale la pena porque es bonito, tiene historia, tradición, lo van a cuidar. Quiero que sepan lo que tienen en sus iglesias y lo conservenâ€, expresaba el investigador, quien durante décadas formó parte del cuerpo de especialistas de la Dirección de Estudios Históricos (DEH) del INAH.
Como parte de sus cursos, el maestro Monterrosa incluÃa visitas guiadas a parroquias, donde explicaba la iconografÃa de las fachadas y de los objetos que albergan. Sus exposiciones eran un pozo sin fondo de conocimientos sobre historia virreinal de México, de América, de Europa, de la cristiandad, de las mentalidades, del arte, del barroco…, en el que de forma intermitente surgÃan anécdotas personales que hacÃan comprender su interés por estos temas.
La vida de Mariano Monterrosa transcurrió como en una procesión donde se suceden VÃrgenes y Cristos sangrantes, arcángeles y demonios, ánimas del purgatorio y todo el martirologio católico.
Su abuela fue la responsable indirecta de su vocación. “Ella fue cocinera del obispo de Chilapa, Guerrero, Francisco Campos y Ãngeles. Mi abuela me llevaba a la iglesia y me decÃa: ‘Mira, éste es san fulano y éste san perengano’. ‘¿Por qué, abuela?’. ‘Porque éste trae una espada, porque éste trae las llaves, este otro una paloma’â€.
Mariano Monterrosa estudió Historia en la Facultad de FilosofÃa y Letras, de la Universidad Nacional Autómona de México, donde tuvo como maestros a Francisco de la Maza, Elisa Vargas Lugo, Jorge GurrÃa Lacroix y Manuel Toussaint. También realizó estudios en la Escuela de Altos Estudios de la Sorbona de ParÃs, Francia.
En el INAH se desempeñó por más de una década como jefe de catálogo y del archivo fotográfico, haciendo una labor de registro que él consideraba fundamental para proteger el patrimonio cultural.
Ya como investigador de la institución rebasó el medio siglo dejando tÃtulos —algunos en coautorÃa— que son referencia para cualquier interesado en estos temas, por ejemplo: el #Manual de sÃmbolos cristianos#, otro dedicado al simbolismo de los números, la BibliografÃa sobre arte colonial de Justino Fernández, IconografÃa del arte del siglo XVI en México, Un hombre confiable: Rubén Aguilar Monteverde, Oratorios de San Felipe Neri en México y Las devociones cristianas en México en el cambio de milenio, más innumerables artÃculos.
La iconografÃa, herramienta que sirve para hacer asequible, comprensible, aprehensible y disfrutable un determinado objeto estético, no requiere de un apostolado. “Se defiende sola, a todo el mundo le interesaâ€, y asà lo confirmaban las decenas de personas que tomaban sus cursos, incluidos sus alumnos de la Escuela Nacional de Conservación, Restauración y MuseografÃa del INAH.
Quienes tuvieron la oportunidad de participar en alguno de sus cursos de iconografÃa, en particular la religiosa y la cristiana, lo trataron como un abuelo sabio y cercano que mantiene la curiosidad cándida de los niños. Las conversaciones del profesor emérito del Instituto Nacional de AntropologÃa e Historia eran disimuladas clases de erudición.
“Eso es lo que me entusiasma. Yo ya no soy muchachito, tengo 82 años, pero hay quien va a seguir con mi trabajo, hay quien lo está aprendiendo, hay quien lo está aplicando. Ya es ganancia. Ya no pasé en baldeâ€, dijo con amplia sonrisa el maestro en una de sus últimas entrevistas.
Las imágenes permanecen ahÃ, los monumentos siguen en pie, fueron hechos para una educación religiosa. No se puede llegar a la imagen si no sabemos qué esâ€, mencionaba
El Instituto Nacional de AntropologÃa e Historia (INAH) lamenta profundamente el fallecimiento del maestro Mariano Monterrosa Prado (Ciudad de México, 1932-2015), investigador emérito de la institución, quien fue impulsor de estudios sobre iconografÃa religiosa.
“Las imágenes permanecen ahÃ, los monumentos siguen en pie, fueron hechos para una educación religiosa. No se puede llegar a la imagen si no sabemos qué es. Mi interés es que la gente aprenda. Si las personas saben que esto vale la pena porque es bonito, tiene historia, tradición, lo van a cuidar. Quiero que sepan lo que tienen en sus iglesias y lo conservenâ€, expresaba el investigador, quien durante décadas formó parte del cuerpo de especialistas de la Dirección de Estudios Históricos (DEH) del INAH.
Como parte de sus cursos, el maestro Monterrosa incluÃa visitas guiadas a parroquias, donde explicaba la iconografÃa de las fachadas y de los objetos que albergan. Sus exposiciones eran un pozo sin fondo de conocimientos sobre historia virreinal de México, de América, de Europa, de la cristiandad, de las mentalidades, del arte, del barroco…, en el que de forma intermitente surgÃan anécdotas personales que hacÃan comprender su interés por estos temas.
La vida de Mariano Monterrosa transcurrió como en una procesión donde se suceden VÃrgenes y Cristos sangrantes, arcángeles y demonios, ánimas del purgatorio y todo el martirologio católico.
Su abuela fue la responsable indirecta de su vocación. “Ella fue cocinera del obispo de Chilapa, Guerrero, Francisco Campos y Ãngeles. Mi abuela me llevaba a la iglesia y me decÃa: ‘Mira, éste es san fulano y éste san perengano’. ‘¿Por qué, abuela?’. ‘Porque éste trae una espada, porque éste trae las llaves, este otro una paloma’â€.
Mariano Monterrosa estudió Historia en la Facultad de FilosofÃa y Letras, de la Universidad Nacional Autómona de México, donde tuvo como maestros a Francisco de la Maza, Elisa Vargas Lugo, Jorge GurrÃa Lacroix y Manuel Toussaint. También realizó estudios en la Escuela de Altos Estudios de la Sorbona de ParÃs, Francia.
En el INAH se desempeñó por más de una década como jefe de catálogo y del archivo fotográfico, haciendo una labor de registro que él consideraba fundamental para proteger el patrimonio cultural.
Ya como investigador de la institución rebasó el medio siglo dejando tÃtulos —algunos en coautorÃa— que son referencia para cualquier interesado en estos temas, por ejemplo: el #Manual de sÃmbolos cristianos#, otro dedicado al simbolismo de los números, la BibliografÃa sobre arte colonial de Justino Fernández, IconografÃa del arte del siglo XVI en México, Un hombre confiable: Rubén Aguilar Monteverde, Oratorios de San Felipe Neri en México y Las devociones cristianas en México en el cambio de milenio, más innumerables artÃculos.
La iconografÃa, herramienta que sirve para hacer asequible, comprensible, aprehensible y disfrutable un determinado objeto estético, no requiere de un apostolado. “Se defiende sola, a todo el mundo le interesaâ€, y asà lo confirmaban las decenas de personas que tomaban sus cursos, incluidos sus alumnos de la Escuela Nacional de Conservación, Restauración y MuseografÃa del INAH.
Quienes tuvieron la oportunidad de participar en alguno de sus cursos de iconografÃa, en particular la religiosa y la cristiana, lo trataron como un abuelo sabio y cercano que mantiene la curiosidad cándida de los niños. Las conversaciones del profesor emérito del Instituto Nacional de AntropologÃa e Historia eran disimuladas clases de erudición.
“Eso es lo que me entusiasma. Yo ya no soy muchachito, tengo 82 años, pero hay quien va a seguir con mi trabajo, hay quien lo está aprendiendo, hay quien lo está aplicando. Ya es ganancia. Ya no pasé en baldeâ€, dijo con amplia sonrisa el maestro en una de sus últimas entrevistas.