La Judea Nayeerijte, ritual vinculado con la fertilidad
_ El nacimiento y muerte del Sol, quien junto con Cristo y el maÃz son una misma divinidad, es la parte fundamental de esta ceremonia
En el barrio cora de San Juan Diego, en Nayarit, este ritual ha fusionado la religiosidad de origen amerindio con el catolicismo popular, implantado en el periodo colonial
Al amanecer del Miércoles de Ceniza, decenas de flautas resuenan por toda la región con un sonido similar al de la cigarra, insecto que “anuncia†la llegada de la primavera, y con ella, el advenimiento de la Semana Santa en el poblado de San Juan Bautista, en Nayarit.
El compás de este instrumento de viento marca el inicio del ritual conocido como La Judea Nayeerijte, en el barrio San Juan Diego de esa localidad cora, ceremonia en la que se ha fusionado la religiosidad de origen amerindio con el catolicismo popular, implantado en el periodo colonial.
BenjamÃn Muratalla, subdirector de la Fonoteca del Instituto Nacional de AntropologÃa e Historia (INAH), quien ha estudiado esta celebración durante casi una década en un grupo de investigación coordinado por el etnólogo Jesús Jáuregui, expuso que se trata de un ritual propiciatorio de la fertilidad, que se ubica en el tránsito del periodo de secas al de lluvias. El punto central de la ceremonia es la lucha de las estrellas contra el Sol, y es representado por la persecución, muerte y resurrección del Cristo-Sol-MaÃz.
“Para ellos (los coras), los ciclos astrales son primordiales para su sobrevivencia, dependen de los movimientos del sol y de las estrellas para determinar el momento para sembrar, deshierbar o cosecharâ€, explicó.
Esta celebración de la fertilidad pudo haber surgido en el siglo XVII, entre una serie de etnias que, huyendo del dominio español, se remontaron a la serranÃa, y ahà pusieron en juego toda esta ritualidad de origen prehispánico, adoptando ciertas prácticas religiosas del catolicismo, cuyo resultado es esta ceremonia sincrética.
El nacimiento y muerte del Sol, quien junto con Cristo y el maÃz son una misma divinidad, es la parte fundamental del ritual, en la que participa toda la comunidad, aunque los papeles importantes son para los varones, quienes se transforman en JudÃos-Estrellas-Venados, pintándose el cuerpo semidesnudo con un betún fabricado con el olote quemado, arcillas y anilinas de colores, además de portar cornamentas de venados, sables de madera, falos, flautas y tambores.
El personaje principal es el Cristo-Sol-MaÃz en sus representaciones de Cristo niño, Nazareno fálico y Cristo anciano crucificado. También aparece su madre, la Madre Tierra, quien es personificada por dos pequeñas niñas llamadas Malinchesâ€.
AsÃ, los judÃos, quienes en la cosmovisión cora son estrellas-dioses de la fertilidad que bajan del cielo para fecundar la tierra, representados como venados por ser animales nocturnos, persiguen al Cristo- Sol -MaÃz el jueves y viernes santos, porque esta entidad fecundó a la Madre Tierra, a su madre. Lo buscan para darle muerte y luego resucite, lo que simboliza la regeneración de la vida y del mundo.
“El maÃz es hijo de la Madre Tierra, pero para que ésta sea fecundada y vuelva a nacer un hijo, una semilla, una planta de maÃz, representado por un grano (Sol-Cristo), tiene que fertilizarlaâ€.
De esta forma, el poblado se convierte en el espacio mÃtico, réplica del universo, donde se escenifican los acontecimientos cósmicos; el lugar donde los JudÃos-Estrellas Venados, danzan, cantan y marchan en busca del Cristo-Sol-MaÃz, quien ha fecundado a la tierra, su madre.
Los judÃos en su búsqueda, danzan y luchan entre sÃ. Los que se pintan de negro lo hacen durante cinco años como una manda, mientras que los de blanco, que son el resto de los varones de la población, también participan en este ritual. Se dice que si los primeros faltan un año, reciben un castigo tanto divino como de su comunidad.
El etnólogo reveló que el Viernes Santo, los JudÃos-Estrellas Venados también se pintan de muchos colores, por ser el dÃa de la cópula divina, donde simbólicamente son salpicados, de ahà el colorido en sus cuerpos semidesnudos, principalmente el rojo, que hace alusión a la sangre de la desfloración.
Tras dos dÃas de búsqueda, encuentran a un Nazareno con un falo erecto, hecho de cera de abeja, debajo de un lecho donde descansa una figura de la Virgen de Guadalupe, el cual es despedazado por los sables de madera de los judÃos.
“Esto sucede la tarde del viernes. Después, casi a la medianoche, una de sus imágenes, un Cristo renacido, sale de un arreglo de plantas verdes recién cortadas, cuya forma asemeja a una vulva, se trata de una metáfora del renacer, del ciclo de la vida. La vegetación representa a la tierra y el conducto vaginal alude al origen a la vidaâ€, reveló.
Posteriormente, continuó Muratalla, el Cristo es representado por un niño, quien es llevado en dos enormes sables de madera, cruzados, a manera de andas en una procesión donde participan todos los personajes de la Judea y la comunidad, el Cristo niño va de pie y de espaldas, se trata de su juicio. En el camino, pregoneros van gritando los pecados carnales por los cuales lo van a matar, que son los que supuestamente también se han cometido en la comunidad.
“Estos ‘cantos’, que ellos les llaman ‘de cochinadas’, sirven para enmendar los pecados, los cuales son dedicados a los habitantes del pueblo. Para ellos es importante que les dediquen estas frases en forma de pregón o salmodia, porque con ello expÃan sus pecadosâ€, comentó.
El Sábado Santo, todos los judÃos se pintan de blanco y piden comida en las casas del pueblo, como una especie de pago que las familias les dan por haber representado el ceremonial.
La Judea de San Juan Diego constituye una variante de lo que se puede considerar como todo un sistema de judeas en la región cora de Nayarit.
“Este rito tiene más relación con la naturaleza, que con lo sobrenatural, se basa en la procreación, ya que todos somos parte de la fertilidad del mundo. Para los coras, entre los que hay desde campesinos, profesores hasta profesionistas, esta celebración, con raigambre muy antigua, es la forma de concebir el universo, de expresar la regeneración de la vidaâ€, concluyó BenjamÃn Muratalla.
En el barrio cora de San Juan Diego, en Nayarit, este ritual ha fusionado la religiosidad de origen amerindio con el catolicismo popular, implantado en el periodo colonial
Al amanecer del Miércoles de Ceniza, decenas de flautas resuenan por toda la región con un sonido similar al de la cigarra, insecto que “anuncia†la llegada de la primavera, y con ella, el advenimiento de la Semana Santa en el poblado de San Juan Bautista, en Nayarit.
El compás de este instrumento de viento marca el inicio del ritual conocido como La Judea Nayeerijte, en el barrio San Juan Diego de esa localidad cora, ceremonia en la que se ha fusionado la religiosidad de origen amerindio con el catolicismo popular, implantado en el periodo colonial.
BenjamÃn Muratalla, subdirector de la Fonoteca del Instituto Nacional de AntropologÃa e Historia (INAH), quien ha estudiado esta celebración durante casi una década en un grupo de investigación coordinado por el etnólogo Jesús Jáuregui, expuso que se trata de un ritual propiciatorio de la fertilidad, que se ubica en el tránsito del periodo de secas al de lluvias. El punto central de la ceremonia es la lucha de las estrellas contra el Sol, y es representado por la persecución, muerte y resurrección del Cristo-Sol-MaÃz.
“Para ellos (los coras), los ciclos astrales son primordiales para su sobrevivencia, dependen de los movimientos del sol y de las estrellas para determinar el momento para sembrar, deshierbar o cosecharâ€, explicó.
Esta celebración de la fertilidad pudo haber surgido en el siglo XVII, entre una serie de etnias que, huyendo del dominio español, se remontaron a la serranÃa, y ahà pusieron en juego toda esta ritualidad de origen prehispánico, adoptando ciertas prácticas religiosas del catolicismo, cuyo resultado es esta ceremonia sincrética.
El nacimiento y muerte del Sol, quien junto con Cristo y el maÃz son una misma divinidad, es la parte fundamental del ritual, en la que participa toda la comunidad, aunque los papeles importantes son para los varones, quienes se transforman en JudÃos-Estrellas-Venados, pintándose el cuerpo semidesnudo con un betún fabricado con el olote quemado, arcillas y anilinas de colores, además de portar cornamentas de venados, sables de madera, falos, flautas y tambores.
El personaje principal es el Cristo-Sol-MaÃz en sus representaciones de Cristo niño, Nazareno fálico y Cristo anciano crucificado. También aparece su madre, la Madre Tierra, quien es personificada por dos pequeñas niñas llamadas Malinchesâ€.
AsÃ, los judÃos, quienes en la cosmovisión cora son estrellas-dioses de la fertilidad que bajan del cielo para fecundar la tierra, representados como venados por ser animales nocturnos, persiguen al Cristo- Sol -MaÃz el jueves y viernes santos, porque esta entidad fecundó a la Madre Tierra, a su madre. Lo buscan para darle muerte y luego resucite, lo que simboliza la regeneración de la vida y del mundo.
“El maÃz es hijo de la Madre Tierra, pero para que ésta sea fecundada y vuelva a nacer un hijo, una semilla, una planta de maÃz, representado por un grano (Sol-Cristo), tiene que fertilizarlaâ€.
De esta forma, el poblado se convierte en el espacio mÃtico, réplica del universo, donde se escenifican los acontecimientos cósmicos; el lugar donde los JudÃos-Estrellas Venados, danzan, cantan y marchan en busca del Cristo-Sol-MaÃz, quien ha fecundado a la tierra, su madre.
Los judÃos en su búsqueda, danzan y luchan entre sÃ. Los que se pintan de negro lo hacen durante cinco años como una manda, mientras que los de blanco, que son el resto de los varones de la población, también participan en este ritual. Se dice que si los primeros faltan un año, reciben un castigo tanto divino como de su comunidad.
El etnólogo reveló que el Viernes Santo, los JudÃos-Estrellas Venados también se pintan de muchos colores, por ser el dÃa de la cópula divina, donde simbólicamente son salpicados, de ahà el colorido en sus cuerpos semidesnudos, principalmente el rojo, que hace alusión a la sangre de la desfloración.
Tras dos dÃas de búsqueda, encuentran a un Nazareno con un falo erecto, hecho de cera de abeja, debajo de un lecho donde descansa una figura de la Virgen de Guadalupe, el cual es despedazado por los sables de madera de los judÃos.
“Esto sucede la tarde del viernes. Después, casi a la medianoche, una de sus imágenes, un Cristo renacido, sale de un arreglo de plantas verdes recién cortadas, cuya forma asemeja a una vulva, se trata de una metáfora del renacer, del ciclo de la vida. La vegetación representa a la tierra y el conducto vaginal alude al origen a la vidaâ€, reveló.
Posteriormente, continuó Muratalla, el Cristo es representado por un niño, quien es llevado en dos enormes sables de madera, cruzados, a manera de andas en una procesión donde participan todos los personajes de la Judea y la comunidad, el Cristo niño va de pie y de espaldas, se trata de su juicio. En el camino, pregoneros van gritando los pecados carnales por los cuales lo van a matar, que son los que supuestamente también se han cometido en la comunidad.
“Estos ‘cantos’, que ellos les llaman ‘de cochinadas’, sirven para enmendar los pecados, los cuales son dedicados a los habitantes del pueblo. Para ellos es importante que les dediquen estas frases en forma de pregón o salmodia, porque con ello expÃan sus pecadosâ€, comentó.
El Sábado Santo, todos los judÃos se pintan de blanco y piden comida en las casas del pueblo, como una especie de pago que las familias les dan por haber representado el ceremonial.
La Judea de San Juan Diego constituye una variante de lo que se puede considerar como todo un sistema de judeas en la región cora de Nayarit.
“Este rito tiene más relación con la naturaleza, que con lo sobrenatural, se basa en la procreación, ya que todos somos parte de la fertilidad del mundo. Para los coras, entre los que hay desde campesinos, profesores hasta profesionistas, esta celebración, con raigambre muy antigua, es la forma de concebir el universo, de expresar la regeneración de la vidaâ€, concluyó BenjamÃn Muratalla.