Libro devela los avatares de Leopoldo Batres al explorar Teotihuacan
_ En esta zona arqueológica inició la antropologÃa mexicana moderna, cuyas leyes esenciales de investigación las estableció Leopoldo Batres: Teresa Franco, titular del INAH
En busca de la Pompeya mexicana. Las exploraciones de Leopoldo Batres en Teotihuacan, 1905-1910, de MarÃa del Pilar Iracheta, revalora el trabajo del arqueólogo en el sitio
En 2015, la Zona Arqueológica de Teotihuacan alcanzó la cifra histórica de dos millones 906 mil 200 visitantes, cantidad muy por encima del resto de los sitios arqueológicos del paÃs, la cual tiende a crecer, por lo que es un gran reto para el INAH la operación del lugar, la investigación y el trabajo entre los distintos órdenes de gobierno e institutos especializados, manifestó Teresa Franco, directora general del Instituto Nacional de AntropologÃa e Historia.
Durante la presentación del libro En busca de la Pompeya mexicana. Las exploraciones de Leopoldo Batres en Teotihuacan, 1905-1910, de MarÃa del Pilar Iracheta Cenecorta, realizada en el Museo Nacional de Historia, Castillo de Chapultepec, la titular del INAH subrayó que se requiere de todas las voluntades para trascender intereses y poner en vigor el patrimonio cultural antiguo.
En la llamada “Ciudad de los Diosesâ€, recordó, inició el camino de la antropologÃa mexicana moderna, con los estudios integrales de Manuel Gamio, cuyos antecedentes históricos fueron los trabajos de Leopoldo Batres y Huerta, quien estableció las leyes esenciales de la investigación arqueológica.
El arqueólogo observó que serÃa Teotihuacan donde se pondrÃan en juego los primeros ejercicios serios de una ciencia que entonces se debatÃa entre la aventura exploradora y la depredación inconsciente.
La publicación, editada por el Fondo Editorial Estado de México, redescubre la memoria de un hombre de genio, trabajador casi hasta la obsesión y polémico hasta la temeridad, pero cuya vasta influencia debe ser nuevamente evaluada, consideró Teresa Franco.
“La autora revisa los avatares de Leopoldo Batres “desde la perspectiva de la historia de la arqueologÃa en Méxicoâ€, panorama con un horizonte que distaba de ser romántico y confrontaba muchos retos, desde los conflictos por las tierras que cubrÃan la secreta ciudad antigua hasta las diferencias en las concepciones metodológicas y de propósitos de la novedosa arqueologÃa cientÃfica.
MarÃa del Pilar Iracheta entrega un compendio de sus pesquisas en archivos públicos y privados, que reflejan un serio y meticuloso examen sobre los fundamentos de la ciencia arqueológica en México, asà como de su aprovechamiento como instrumento para reforzar los sentimientos de identidad nacional, en el marco de la estabilidad y la pax porfiriana, y sus aportaciones al conocimiento de las culturas antepasadasâ€.
Los numerosos enigmas de Teotihuacan continúan azuzando tanto el interés de los especialistas del propio INAH, como el de las más renombradas instituciones académicas nacionales y extranjeras, como la Universidad Nacional Autónoma de México y El Colegio Mexiquense, sin omitir desde luego al público siempre interesado en los nuevos descubrimientos y en los avances de las investigaciones.
“Hoy, Teotihuacan, depositario de una gran historia, debe de serlo también de todo el desarrollo del valle, y ser cada vez más un modelo de conservación y de gestión. Agradezco al Gobierno del Estado de México por la sensibilidad que ha tenido para que todos los trabajos que se han hecho, aledaños a la Zona Arqueológica de Teotihuacan, se hallan realizado con el mayor respeto y la opinión siempre precisa y atenta del Consejo de ArqueologÃa del INAHâ€, expresó Teresa Franco.
MarÃa del Pilar Iracheta Cenecorta reconoció que la aportación del libro reside en la consulta de fuentes primarias, algunas de ellas inéditas, depositadas en los archivos generales de la Nación y de NotarÃas del Estado de México, y en los registros municipales de San Juan Teotihuacan, Otumba y Texcoco, asà como del acervo personal de Leopoldo Batres, entre otros.
En su investigación, la autora encontró que la figura del arqueólogo, antes, durante y después de la exploración de Teotihuacan, y de alguna manera todavÃa en la actualidad, es objeto de polémica. Llamó su atención la persistencia de una suerte de leyenda negra en torno a su persona, que apenas en los inicios del siglo XX y hasta ahora ha empezado a diluirse.
“Mi acercamiento metodológico a la exploración de Teotihuacan se alejó de la crÃtica y de la descalificación, y se acercó a la comprensión, explicación y el juicio histórico reflexivo; traté de profundizar en el contexto histórico que le tocó vivir a Batres y cuando emprendió el proyectoâ€.
Leopoldo Batres encabezó el magno y difÃcil trabajo de descubrir una nueva “Pompeya mexicanaâ€, como propuso el duque de Lubat, filántropo francés y arqueólogo aficionado, a Justo Sierra, y se vio enfrentado a diversos grupos e intereses a lo largo de los cinco años que duró la exploración.
La investigadora de El Colegio Mexiquense puntualizó que este volumen tenÃa como objetivo inicial difundir los trabajos de exploración a gran escala de los monumentos y vestigios teotihuacanos, sepultados durante doce siglos, pero terminó en otro propósito: reivindicar el quehacer arqueológico de Leopoldo Batres, invitando a los lectores a sacar sus propias conclusiones.
Elvira Pruneda Gallegos, bisnieta del arqueólogo Leopoldo Batres, recordó que su ancestro criticaba la labor de algunos especialistas en esa época, a quienes llamaba “de butaca†porque no salÃan de su gabinete, cuando él recorrÃa continuamente las zonas arqueológicas.
La restauradora del Centro INAH Morelos mencionó que su bisabuelo fue llamado “loco†porque invitaba a la personas a pasar el domingo en Teotihuacan, “era un incitador, era el gran amante, desaforado, querÃa que la gente conociera el sitio arqueológicoâ€.
En la presentación del libro también estuvieron el rector de la Universidad Autónoma del Estado de México, Jorge Olvera GarcÃa, y Raymundo César MartÃnez GarcÃa, profesor investigador de El Colegio Mexiquense.
En busca de la Pompeya mexicana. Las exploraciones de Leopoldo Batres en Teotihuacan, 1905-1910, de MarÃa del Pilar Iracheta, revalora el trabajo del arqueólogo en el sitio
En 2015, la Zona Arqueológica de Teotihuacan alcanzó la cifra histórica de dos millones 906 mil 200 visitantes, cantidad muy por encima del resto de los sitios arqueológicos del paÃs, la cual tiende a crecer, por lo que es un gran reto para el INAH la operación del lugar, la investigación y el trabajo entre los distintos órdenes de gobierno e institutos especializados, manifestó Teresa Franco, directora general del Instituto Nacional de AntropologÃa e Historia.
Durante la presentación del libro En busca de la Pompeya mexicana. Las exploraciones de Leopoldo Batres en Teotihuacan, 1905-1910, de MarÃa del Pilar Iracheta Cenecorta, realizada en el Museo Nacional de Historia, Castillo de Chapultepec, la titular del INAH subrayó que se requiere de todas las voluntades para trascender intereses y poner en vigor el patrimonio cultural antiguo.
En la llamada “Ciudad de los Diosesâ€, recordó, inició el camino de la antropologÃa mexicana moderna, con los estudios integrales de Manuel Gamio, cuyos antecedentes históricos fueron los trabajos de Leopoldo Batres y Huerta, quien estableció las leyes esenciales de la investigación arqueológica.
El arqueólogo observó que serÃa Teotihuacan donde se pondrÃan en juego los primeros ejercicios serios de una ciencia que entonces se debatÃa entre la aventura exploradora y la depredación inconsciente.
La publicación, editada por el Fondo Editorial Estado de México, redescubre la memoria de un hombre de genio, trabajador casi hasta la obsesión y polémico hasta la temeridad, pero cuya vasta influencia debe ser nuevamente evaluada, consideró Teresa Franco.
“La autora revisa los avatares de Leopoldo Batres “desde la perspectiva de la historia de la arqueologÃa en Méxicoâ€, panorama con un horizonte que distaba de ser romántico y confrontaba muchos retos, desde los conflictos por las tierras que cubrÃan la secreta ciudad antigua hasta las diferencias en las concepciones metodológicas y de propósitos de la novedosa arqueologÃa cientÃfica.
MarÃa del Pilar Iracheta entrega un compendio de sus pesquisas en archivos públicos y privados, que reflejan un serio y meticuloso examen sobre los fundamentos de la ciencia arqueológica en México, asà como de su aprovechamiento como instrumento para reforzar los sentimientos de identidad nacional, en el marco de la estabilidad y la pax porfiriana, y sus aportaciones al conocimiento de las culturas antepasadasâ€.
Los numerosos enigmas de Teotihuacan continúan azuzando tanto el interés de los especialistas del propio INAH, como el de las más renombradas instituciones académicas nacionales y extranjeras, como la Universidad Nacional Autónoma de México y El Colegio Mexiquense, sin omitir desde luego al público siempre interesado en los nuevos descubrimientos y en los avances de las investigaciones.
“Hoy, Teotihuacan, depositario de una gran historia, debe de serlo también de todo el desarrollo del valle, y ser cada vez más un modelo de conservación y de gestión. Agradezco al Gobierno del Estado de México por la sensibilidad que ha tenido para que todos los trabajos que se han hecho, aledaños a la Zona Arqueológica de Teotihuacan, se hallan realizado con el mayor respeto y la opinión siempre precisa y atenta del Consejo de ArqueologÃa del INAHâ€, expresó Teresa Franco.
MarÃa del Pilar Iracheta Cenecorta reconoció que la aportación del libro reside en la consulta de fuentes primarias, algunas de ellas inéditas, depositadas en los archivos generales de la Nación y de NotarÃas del Estado de México, y en los registros municipales de San Juan Teotihuacan, Otumba y Texcoco, asà como del acervo personal de Leopoldo Batres, entre otros.
En su investigación, la autora encontró que la figura del arqueólogo, antes, durante y después de la exploración de Teotihuacan, y de alguna manera todavÃa en la actualidad, es objeto de polémica. Llamó su atención la persistencia de una suerte de leyenda negra en torno a su persona, que apenas en los inicios del siglo XX y hasta ahora ha empezado a diluirse.
“Mi acercamiento metodológico a la exploración de Teotihuacan se alejó de la crÃtica y de la descalificación, y se acercó a la comprensión, explicación y el juicio histórico reflexivo; traté de profundizar en el contexto histórico que le tocó vivir a Batres y cuando emprendió el proyectoâ€.
Leopoldo Batres encabezó el magno y difÃcil trabajo de descubrir una nueva “Pompeya mexicanaâ€, como propuso el duque de Lubat, filántropo francés y arqueólogo aficionado, a Justo Sierra, y se vio enfrentado a diversos grupos e intereses a lo largo de los cinco años que duró la exploración.
La investigadora de El Colegio Mexiquense puntualizó que este volumen tenÃa como objetivo inicial difundir los trabajos de exploración a gran escala de los monumentos y vestigios teotihuacanos, sepultados durante doce siglos, pero terminó en otro propósito: reivindicar el quehacer arqueológico de Leopoldo Batres, invitando a los lectores a sacar sus propias conclusiones.
Elvira Pruneda Gallegos, bisnieta del arqueólogo Leopoldo Batres, recordó que su ancestro criticaba la labor de algunos especialistas en esa época, a quienes llamaba “de butaca†porque no salÃan de su gabinete, cuando él recorrÃa continuamente las zonas arqueológicas.
La restauradora del Centro INAH Morelos mencionó que su bisabuelo fue llamado “loco†porque invitaba a la personas a pasar el domingo en Teotihuacan, “era un incitador, era el gran amante, desaforado, querÃa que la gente conociera el sitio arqueológicoâ€.
En la presentación del libro también estuvieron el rector de la Universidad Autónoma del Estado de México, Jorge Olvera GarcÃa, y Raymundo César MartÃnez GarcÃa, profesor investigador de El Colegio Mexiquense.