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LOS MANUSCRITOS DE LUIS DE CARVAJAL, GERMEN DE LA LITERATURA JUDÍA EN AMÉRICA, AL ACERVO DE LA BNAH
turismo - 2017-03-23
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LOS MANUSCRITOS DE LUIS DE CARVAJAL, GERMEN DE LA LITERATURA JUDÍA EN AMÉRICA, AL ACERVO DE LA BNAH

Los tres manuscritos de Luis de Carvajal, con los que inicia propiamente la literatura judía en la América española durante el siglo XVI y que habían permanecido fuera de México más de ocho décadas, fueron recuperados por el gobierno mexicano y estarán bajo el resguardo de la Biblioteca Nacional de Antropología e Historia (BNAH).

El filántropo Leonard L. Milberg fue quien dio aviso de la existencia de estos documentos, sustraídos ilegalmente del país en 1932 por Jacob Nachbin, de ascendencia judía, polaca, brasileña y estadounidense. El también coleccionista decidió adquirir los documentos y donarlos al gobierno mexicano, con la única petición de poder mostrarlos previamente en una exposición en el Museo de la Sociedad Histórica de Nueva York.

Durante la presentación de los manuscritos a los medios de comunicación, en el Museo Nacional de Antropología, Diego Prieto Hernández, director general del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), señaló que “estos tres documentos de indubitable valor para la historia del país fueron repatriados por el concierto de varias partes, desde luego con la agudeza documental y filantropía de don Leonard L. Milberg, pero también por el esfuerzo conjunto de las instituciones mexicanas, en este caso las secretarías de Relaciones Exteriores y de Cultura, que a través del instituto recuperan tan valiosas piezas para el patrimonio histórico documental mexicano”.

Acompañado por Baltazar Brito Guadarrama, director de la BNAH; Luis Cacho, director general de Asuntos Jurídicos, en representación de la secretaria de Cultura, María Cristina García Cepeda, y Antonio Saborit, director del recinto museográfico, el titular del INAH manifestó que el encargado de hacer el peritaje de los manuscritos, con el que se determinó su autenticidad, fue el doctor Brito, quien analizó el papel de trapo y la tinta ferrogálica usada a finales del siglo XVI. La revisión del ductus caligráfico (cualidades y características de la escritura manual en el trazado al escribir un texto) demuestra que se trata de la misma letra de otros documentos pertenecientes a Luis de Carvajal, el Mozo.

El documento histórico fue entregado de manera formal el pasado 21 de marzo en la Cancillería de la Ciudad de México, mediante un acta de entrega-recepción signada por la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) y la BNAH. El protocolo se hizo el marco de las Bases de Coordinación para Procurar la Recuperación de Monumentos Arqueológicos, Monumentos Históricos, Monumentos Artísticos y Vestigios o Restos Fósiles Ilícitamente Sustraídos del Territorio Nacional, suscritas por la SRE, la Procuraduría General de la República, el Instituto Nacional de Antropología e Historia y el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura.

Baltazar Brito sostuvo que los manuscritos pertenecieron a un personaje de ascendencia judía llamado Luis de Carvajal, el Mozo, quien fue acusado en dos ocasiones de ser judaizante por la Santa Inquisición. Al seguirle un proceso judicial, los escritos fueron utilizados en su contra como prueba fehaciente de su herejía.

Desde el punto de vista literario, destacó, los documentos son considerados como los primeros textos judíos en América, escritos por Luis de Carvajal, quien también fue un gran poeta.

Los tres manuscritos son de gran valor, en especial el denominado Memorias de Luis de Carvajal, un pequeño cuadernillo elaborado en papel de trapo (9 cm de ancho por 10.5 cm de largo) con 46 páginas, en el que el judío escribe su historia desde que sale de Europa hasta su llegada a la Nueva España, la vida de su familia en Veracruz y los momentos antes de ser apresado por la Inquisición y sentenciado a morir en la hoguera.

José Guadalupe Martínez, subdirector de archivos de la BNAH, añadió que “no es una autobiografía, pero habla de su fe y de la necesidad de vivir ocultando ese fervor. Es una especie de relato novelado, que representa el inicio de la literatura judía en América, lo que lo convierte en un documento valioso. Luis de Carvajal no es un literato como tal pero tiene una memoria impresionante y cita sin error los rezos del Antiguo Testamento, era un hombre muy ilustrado”.

Los otros dos textos son de orden religioso: Los artículos de nuestra sagrada fe o Lex Adonai o La ley de Dios (11 cm de ancho por 9.8 de largo), compuesto por cuatro hojas en latín remarcadas con letras de oro, aborda los aspectos religiosos que profesaba. Se consideraba a sí mismo un rabino, un iluminado que debía de llevar la palabra de Dios a todo el mundo. En tanto, El modo de adorar a Dios y exercicio devotísimo de oración (9 cm de ancho por 11.5 de largo), lo utilizaba para orar en la celebración del Yom Kippur (Día del Perdón). Consta de 46 fojas y es un preámbulo de la oración que incluye algunos rezos del Antiguo Testamento.

El director de la BNAH indicó que estos textos fueron firmados con el seudónimo de Joseph Lumbroso, pero al analizarlos se comprobó que eran de la autoría de Luis de Carvajal, el Mozo. Asimismo indicó que los tres documentos se encuentran en perfecto estado de conservación, a pesar de contar con más 400 años de antiguedad.

Los Carvajal eran una familia portuguesa que se volvió al cristianismo, durante un tiempo vivió entre Portugal y España, y posteriormente emigró a América. Luis de Carvajal, el Viejo, fue gobernador del Nuevo Reino de León, territorio por el que entró en conflicto con el virrey de la Nueva España, Lorenzo Suárez de Mendoza, quien buscaba despojarlo de sus tierras.

El virrey, al enterarse de que la familia seguía practicando el judaísmo, la denunció a la Santa Inquisición, la cual emprendió un proceso en su contra que duró cuatro años. Su sobrino, Luis de Carvajal, el Mozo, así como su madre, dos de sus hermanas y su mejor amigo, Miguel de Lucena, murieron en la hoguera, y otros 120 miembros de la sociedad novohispana fueron acusados de judaizantes.

Martínez García sostuvo que los documentos, que Luis de Carvajal guardaba dentro de su sombrero para no ser descubierto, fueron robados en 1932 del Archivo General de la Nación, donde se encuentra un vasto acervo sobre su proceso inquisitorial.

El doctor Baltazar Brito trabaja en la transcripción paleográfica de los documentos que fueron escritos en español antiguo y latín. “Su letra es un tanto difícil porque maneja dos tipos, una más cuidada que la otra porque, al parecer, no tenía las condiciones adecuadas para escribir”.

El público podrá admirar este documento histórico en la muestra El retorno a México. El manuscrito de Carvajal, que será inaugurada el próximo 4 de abril en el Museo Memoria y Tolerancia.


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