PROCLAMAN A LA PLAZA DE SANTO DOMINGO COMO SITIO MEMORIA DE LA ESCLAVITUD
_ Con la develación de una placa conmemorativa, México se inserta en la lista de paÃses que han consignado los espacios donde las poblaciones africanas y afrodescendientes dejaron su impronta
La Plaza de Santo Domingo, en el Centro Histórico de la Ciudad de México, ha quedado marcada como Sitio de Memoria de la Esclavitud, con este acto, nuestro paÃs se inserta en la lista de otras naciones americanas que han ido consignado aquellos espacios donde poblaciones provenientes de Ãfrica arribaron, se asentaron y enriquecieron aún más a las complejas sociedades de los virreinatos españoles y colonias de otros reinos europeos.
La develación de esta placa colocada en la portada de la Iglesia de Santo Domingo, se realizó en el marco del DÃa Internacional del Recuerdo de la Trata de Esclavos y de su Abolición, y es, ante todo, un acto de memoria y de respuesta a la deuda histórica que tenemos con las poblaciones africanas y afrodescendientes, aseguró Diego Prieto Hernández, Secretario Técnico encargado de la Dirección General del Instituto Nacional de AntropologÃa e Historia (INAH), al encabezar junto con Nuria Sanz, directora y representante de la Oficina de la UNESCO en México, esta conmemoración.
Destacó que desde hace 25 años, el INAH, a través de la Coordinación Nacional de AntropologÃa, ha coordinado una serie de investigaciones cuyos resultados se traducen en un conocimiento mayor de la herencia de estos grupos en nuestro paÃs, y anunció que con la señalización de este sitio en la Plaza de Santo Domingo, dará inicio un proyecto nacional para continuar con la identificación de Sitios de Memoria de la Esclavitud a lo largo del territorio mexicano.
El antropólogo Diego Prieto recordó que la develación de esta placa también se enmarca en el 70 aniversario de una publicación pionera en estos temas: La población negra de México, escrito por Gonzalo Aguirre Beltrán; además de inscribirse en las acciones del Decenio Internacional de las Personas Afrodescendientes 2015-2024 promulgado por la Organización de las Naciones Unidas con el fin de promover la visibilización de las poblaciones y el combate al racismo y la discriminación.
“Estamos confiados en que las deudas históricas hacia este importante sector de la población de nuestro paÃs, habrán de resarcirse y de reconocerse en toda su amplitud, sus decisivas contribuciones en la formación y el desarrollo del México que vivimos resulta más que evidente en numerosas regiones de la República Mexicana, como los estados de Guerrero, Oaxaca, Veracruz, Hidalgo, Morelos, Puebla, Tabasco, Coahuila y la propia Ciudad de Méxicoâ€.
Es por ello, subrayó el antropólogo, que la SecretarÃa de Cultura federal a través del INAH se congratula en participar de las acciones del Proyecto Internacional La Ruta del Esclavo: resistencia, libertad y patrimonio de la UNESCO, en colaboración con el Fideicomiso y la Autoridad del Centro Histórico del Gobierno de la Ciudad de México, y la representación de la UNESCO en México.
José Mariano Leyva, director general del Fideicomiso del Centro Histórico; Isabel Campos, coordinadora nacional de AntropologÃa del INAH; y Sergio Peñaloza, quien encabeza la Asociación Civil “México Negroâ€, completaron el presÃdium de este acto que tuvo lugar en el Centro Cultural del México Contemporáneo, y al que asistieron también diplomáticos de paÃses africanos y americanos, y miembros de la comunidad afrodescendiente mexicana.
La doctora MarÃa Elisa Velázquez, investigadora del INAH y vicepresidenta del Comité CientÃfico del Proyecto Internacional La Ruta del Esclavo de la UNESCO, explicó que en 2014, se elaboró un expediente para presentarlo en el Fideicomiso del Centro Histórico y promover el reconocimiento del Centro Histórico de la Ciudad de México como Sitio de Memoria de la Esclavitud, en conmemoración de la importancia que tuvieron las personas esclavizadas de origen africano que llegaron a lo largo del periodo colonial a la Nueva España y en particular a la Ciudad de México.
De acuerdo con diversos estudios, se estima que a México arribaron alrededor de 250,000 niños, mujeres y hombres de distintas regiones del continente africano para dedicarse a un sinnúmero de actividades en haciendas agrÃcolas y ganaderas, en obrajes y talleres artesanales, asà como en el servicio doméstico de casas, conventos y hospitales.
Investigaciones históricas —continuó— han revelado que la Ciudad de México fue un centro importante para la llegada de personas africanas, no sólo para hacer tareas en la ciudad, sino para ser distribuidas a distintas regiones de la entonces Nueva España.
“La población de origen africano libre residió en calles aledañas a la Plaza Mayor, como AlcacerÃas (hoy Palma) y Tacuba, donde se ubicaban muchas vecindades y existÃan importantes actividades comerciales. Igualmente africanos y afrodescendientes se asentaron en la calle de Cocheras (hoy Colombia), esquina con Reloj (hoy Argentina), la calle del Ãguila (hoy Cuba) donde residÃan varios mulatos, entre los que se destacan Juan Correa, mulato libre, maestro pintor barroco, y la calle de la Misericordia (hoy Belisario DomÃnguez).
“Hacia el oriente de la plaza mayor vivÃan varios afrodescendientes en las calles de Ortega (hoy Salvador), Puente Quebrado (hoy Mesones) y Polilla (hoy EcheverrÃa), asà como en cercanÃas del Colegio de San Ignacio (VizcaÃnas) donde se ubicaban afrodescendientes artesanos y comerciantes. Igualmente hubo un núcleo representativo de población esclavizada que en su mayorÃa moraba en las calles de San Francisco (hoy Madero) y Coliseo (hoy BolÃvar), donde también residÃan familias acomodadas. En calidad de esclavizadas también se ubicaron varias africanas y afrodescendientes en las zonas aledañas a conventos como el Balvanera y la calle de Quezadas (hoy Regina)â€, detalló MarÃa Elisa Velázquez.
Lo anterior demuestra que los africanos y los afrodescendientes de la capital residÃan en el corazón del actual Centro Histórico, no sólo en los barrios que en teorÃa correspondÃan a la “república de españolesâ€, sino también en los que pertenecÃan a los territorios demarcados para la población indÃgena.
La Plaza de Santo Domingo, en el Centro Histórico de la Ciudad de México, ha quedado marcada como Sitio de Memoria de la Esclavitud, con este acto, nuestro paÃs se inserta en la lista de otras naciones americanas que han ido consignado aquellos espacios donde poblaciones provenientes de Ãfrica arribaron, se asentaron y enriquecieron aún más a las complejas sociedades de los virreinatos españoles y colonias de otros reinos europeos.
La develación de esta placa colocada en la portada de la Iglesia de Santo Domingo, se realizó en el marco del DÃa Internacional del Recuerdo de la Trata de Esclavos y de su Abolición, y es, ante todo, un acto de memoria y de respuesta a la deuda histórica que tenemos con las poblaciones africanas y afrodescendientes, aseguró Diego Prieto Hernández, Secretario Técnico encargado de la Dirección General del Instituto Nacional de AntropologÃa e Historia (INAH), al encabezar junto con Nuria Sanz, directora y representante de la Oficina de la UNESCO en México, esta conmemoración.
Destacó que desde hace 25 años, el INAH, a través de la Coordinación Nacional de AntropologÃa, ha coordinado una serie de investigaciones cuyos resultados se traducen en un conocimiento mayor de la herencia de estos grupos en nuestro paÃs, y anunció que con la señalización de este sitio en la Plaza de Santo Domingo, dará inicio un proyecto nacional para continuar con la identificación de Sitios de Memoria de la Esclavitud a lo largo del territorio mexicano.
El antropólogo Diego Prieto recordó que la develación de esta placa también se enmarca en el 70 aniversario de una publicación pionera en estos temas: La población negra de México, escrito por Gonzalo Aguirre Beltrán; además de inscribirse en las acciones del Decenio Internacional de las Personas Afrodescendientes 2015-2024 promulgado por la Organización de las Naciones Unidas con el fin de promover la visibilización de las poblaciones y el combate al racismo y la discriminación.
“Estamos confiados en que las deudas históricas hacia este importante sector de la población de nuestro paÃs, habrán de resarcirse y de reconocerse en toda su amplitud, sus decisivas contribuciones en la formación y el desarrollo del México que vivimos resulta más que evidente en numerosas regiones de la República Mexicana, como los estados de Guerrero, Oaxaca, Veracruz, Hidalgo, Morelos, Puebla, Tabasco, Coahuila y la propia Ciudad de Méxicoâ€.
Es por ello, subrayó el antropólogo, que la SecretarÃa de Cultura federal a través del INAH se congratula en participar de las acciones del Proyecto Internacional La Ruta del Esclavo: resistencia, libertad y patrimonio de la UNESCO, en colaboración con el Fideicomiso y la Autoridad del Centro Histórico del Gobierno de la Ciudad de México, y la representación de la UNESCO en México.
José Mariano Leyva, director general del Fideicomiso del Centro Histórico; Isabel Campos, coordinadora nacional de AntropologÃa del INAH; y Sergio Peñaloza, quien encabeza la Asociación Civil “México Negroâ€, completaron el presÃdium de este acto que tuvo lugar en el Centro Cultural del México Contemporáneo, y al que asistieron también diplomáticos de paÃses africanos y americanos, y miembros de la comunidad afrodescendiente mexicana.
La doctora MarÃa Elisa Velázquez, investigadora del INAH y vicepresidenta del Comité CientÃfico del Proyecto Internacional La Ruta del Esclavo de la UNESCO, explicó que en 2014, se elaboró un expediente para presentarlo en el Fideicomiso del Centro Histórico y promover el reconocimiento del Centro Histórico de la Ciudad de México como Sitio de Memoria de la Esclavitud, en conmemoración de la importancia que tuvieron las personas esclavizadas de origen africano que llegaron a lo largo del periodo colonial a la Nueva España y en particular a la Ciudad de México.
De acuerdo con diversos estudios, se estima que a México arribaron alrededor de 250,000 niños, mujeres y hombres de distintas regiones del continente africano para dedicarse a un sinnúmero de actividades en haciendas agrÃcolas y ganaderas, en obrajes y talleres artesanales, asà como en el servicio doméstico de casas, conventos y hospitales.
Investigaciones históricas —continuó— han revelado que la Ciudad de México fue un centro importante para la llegada de personas africanas, no sólo para hacer tareas en la ciudad, sino para ser distribuidas a distintas regiones de la entonces Nueva España.
“La población de origen africano libre residió en calles aledañas a la Plaza Mayor, como AlcacerÃas (hoy Palma) y Tacuba, donde se ubicaban muchas vecindades y existÃan importantes actividades comerciales. Igualmente africanos y afrodescendientes se asentaron en la calle de Cocheras (hoy Colombia), esquina con Reloj (hoy Argentina), la calle del Ãguila (hoy Cuba) donde residÃan varios mulatos, entre los que se destacan Juan Correa, mulato libre, maestro pintor barroco, y la calle de la Misericordia (hoy Belisario DomÃnguez).
“Hacia el oriente de la plaza mayor vivÃan varios afrodescendientes en las calles de Ortega (hoy Salvador), Puente Quebrado (hoy Mesones) y Polilla (hoy EcheverrÃa), asà como en cercanÃas del Colegio de San Ignacio (VizcaÃnas) donde se ubicaban afrodescendientes artesanos y comerciantes. Igualmente hubo un núcleo representativo de población esclavizada que en su mayorÃa moraba en las calles de San Francisco (hoy Madero) y Coliseo (hoy BolÃvar), donde también residÃan familias acomodadas. En calidad de esclavizadas también se ubicaron varias africanas y afrodescendientes en las zonas aledañas a conventos como el Balvanera y la calle de Quezadas (hoy Regina)â€, detalló MarÃa Elisa Velázquez.
Lo anterior demuestra que los africanos y los afrodescendientes de la capital residÃan en el corazón del actual Centro Histórico, no sólo en los barrios que en teorÃa correspondÃan a la “república de españolesâ€, sino también en los que pertenecÃan a los territorios demarcados para la población indÃgena.