Agricultura desmiente que la seguridad alimentaria de México esté comprometida
_ La Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (AGRICULTURA) salió al paso de la nota publicada el 17 de junio de 2026 en Excélsior, titulada “La seguridad alimentaria de México está comprometida”, y aseguró que dicha afirmación presenta una lectura parcial de la situación agroalimentaria nacional. En un comunicado, la dependencia federal subrayó que la seguridad alimentaria del país se encuentra garantizada, con base en las balanzas de disponibilidad-consumo elaboradas por la Dirección General del Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera (DGSIAP).
De acuerdo con AGRICULTURA, la nota periodística no distingue entre productos de consumo humano directo, insumos destinados a la actividad pecuaria e industrial, ni los componentes que integran la disponibilidad total de alimentos en el país. Para la dependencia, la seguridad alimentaria requiere considerar de manera integral la producción nacional, los inventarios, el comercio exterior, el consumo humano, el consumo pecuario, las mermas, la disponibilidad regional, los ciclos productivos, la estacionalidad y los mecanismos de abasto. En el caso del maíz, la secretaría insistió en que es indispensable distinguir entre maíz grano blanco y maíz amarillo, ya que ambos productos tienen usos, mercados y dinámicas de abasto distintas. El maíz grano blanco se destina principalmente al consumo humano, mientras que el maíz amarillo al consumo pecuario e industrial.
Según la balanza de disponibilidad-consumo de maíz grano blanco para el ciclo Oct25/Sep26, se estima una producción nacional de 22.1 millones de toneladas, una oferta total de 24.6 millones de toneladas y una demanda total de 22.3 millones de toneladas. El consumo humano se estima en 19.4 millones de toneladas e importaciones por 842 mil toneladas. Estos datos muestran que la disponibilidad de maíz blanco para consumo humano se sostiene fundamentalmente con producción nacional. En el caso del frijol, la balanza para el mismo ciclo estima una producción nacional de 1.47 millones de toneladas, frente a un consumo humano de 1.37 millones de toneladas. La oferta total se ubica en 1.88 millones de toneladas y las importaciones en 206 mil toneladas, lo que indica que el país mantiene una base productiva relevante para atender el consumo interno de este alimento básico.
En lo referente al arroz, la balanza de disponibilidad-consumo para el ciclo octubre 2025 a septiembre 2026 estima una producción nacional de 187 mil toneladas e importaciones por 808 mil toneladas, una oferta total de 1.15 millones de toneladas y un consumo humano de 957 mil toneladas. En consecuencia, AGRICULTURA desmintió la afirmación de que México produce “menos de 1.0 por ciento” del arroz requerido, ya que la producción nacional representa una proporción mayor a la señalada. En cuanto a la soya, la dependencia destacó que se utiliza principalmente como insumo agroindustrial y pecuario, por lo que su análisis debe separarse del de los granos básicos destinados directamente al consumo humano y para cultivos prioritarios sobre los cuales se sustenta la dieta de las y los mexicanos.
AGRICULTURA también aclaró que los apoyos al campo no desaparecieron, sino que se reestructuraron para apoyar de manera directa y sin intermediarios a las y los productores mexicanos, fortaleciendo su capacidad productiva y sus ingresos. Las y los productores reciben apoyos a través de programas estratégicos como Producción y Fertilizantes para el Bienestar, Precios de Garantía, Alimentación para el Bienestar, Abasto Social de Leche, Cosechando Soberanía y Escuelas de Campo. Para reducir la dependencia del exterior y garantizar el acceso oportuno a insumos estratégicos, se impulsa el programa Fertilizantes para el Bienestar, que se ha consolidado como una de las estrategias prioritarias del Gobierno de México y que para este año entregará más de un millón 45 mil toneladas a más de 2.1 millones de beneficiarias y beneficiarios a nivel nacional.
Finalmente, la dependencia señaló que el cambio climático es un reto mundial, no exclusivo del campo mexicano, y las afectaciones observadas en una región o ciclo específico no necesariamente reflejan el comportamiento total de la producción nacional. AGRICULTURA reiteró que el fortalecimiento de la producción nacional, la planeación territorial y el acompañamiento a productoras y productores son elementos centrales para avanzar hacia una mayor soberanía alimentaria con base en evidencia técnica y estadística.
De acuerdo con AGRICULTURA, la nota periodística no distingue entre productos de consumo humano directo, insumos destinados a la actividad pecuaria e industrial, ni los componentes que integran la disponibilidad total de alimentos en el país. Para la dependencia, la seguridad alimentaria requiere considerar de manera integral la producción nacional, los inventarios, el comercio exterior, el consumo humano, el consumo pecuario, las mermas, la disponibilidad regional, los ciclos productivos, la estacionalidad y los mecanismos de abasto. En el caso del maíz, la secretaría insistió en que es indispensable distinguir entre maíz grano blanco y maíz amarillo, ya que ambos productos tienen usos, mercados y dinámicas de abasto distintas. El maíz grano blanco se destina principalmente al consumo humano, mientras que el maíz amarillo al consumo pecuario e industrial.
Según la balanza de disponibilidad-consumo de maíz grano blanco para el ciclo Oct25/Sep26, se estima una producción nacional de 22.1 millones de toneladas, una oferta total de 24.6 millones de toneladas y una demanda total de 22.3 millones de toneladas. El consumo humano se estima en 19.4 millones de toneladas e importaciones por 842 mil toneladas. Estos datos muestran que la disponibilidad de maíz blanco para consumo humano se sostiene fundamentalmente con producción nacional. En el caso del frijol, la balanza para el mismo ciclo estima una producción nacional de 1.47 millones de toneladas, frente a un consumo humano de 1.37 millones de toneladas. La oferta total se ubica en 1.88 millones de toneladas y las importaciones en 206 mil toneladas, lo que indica que el país mantiene una base productiva relevante para atender el consumo interno de este alimento básico.
En lo referente al arroz, la balanza de disponibilidad-consumo para el ciclo octubre 2025 a septiembre 2026 estima una producción nacional de 187 mil toneladas e importaciones por 808 mil toneladas, una oferta total de 1.15 millones de toneladas y un consumo humano de 957 mil toneladas. En consecuencia, AGRICULTURA desmintió la afirmación de que México produce “menos de 1.0 por ciento” del arroz requerido, ya que la producción nacional representa una proporción mayor a la señalada. En cuanto a la soya, la dependencia destacó que se utiliza principalmente como insumo agroindustrial y pecuario, por lo que su análisis debe separarse del de los granos básicos destinados directamente al consumo humano y para cultivos prioritarios sobre los cuales se sustenta la dieta de las y los mexicanos.
AGRICULTURA también aclaró que los apoyos al campo no desaparecieron, sino que se reestructuraron para apoyar de manera directa y sin intermediarios a las y los productores mexicanos, fortaleciendo su capacidad productiva y sus ingresos. Las y los productores reciben apoyos a través de programas estratégicos como Producción y Fertilizantes para el Bienestar, Precios de Garantía, Alimentación para el Bienestar, Abasto Social de Leche, Cosechando Soberanía y Escuelas de Campo. Para reducir la dependencia del exterior y garantizar el acceso oportuno a insumos estratégicos, se impulsa el programa Fertilizantes para el Bienestar, que se ha consolidado como una de las estrategias prioritarias del Gobierno de México y que para este año entregará más de un millón 45 mil toneladas a más de 2.1 millones de beneficiarias y beneficiarios a nivel nacional.
Finalmente, la dependencia señaló que el cambio climático es un reto mundial, no exclusivo del campo mexicano, y las afectaciones observadas en una región o ciclo específico no necesariamente reflejan el comportamiento total de la producción nacional. AGRICULTURA reiteró que el fortalecimiento de la producción nacional, la planeación territorial y el acompañamiento a productoras y productores son elementos centrales para avanzar hacia una mayor soberanía alimentaria con base en evidencia técnica y estadística.
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