Alejandra Jáidar, la primera física mexicana que logró traer uno de los aceleradores de partículas más antiguos del mundo a México
_ Alejandra Jáidar Matalobos (1937-1988) fue una pionera de la ciencia en México, reconocida como la primera mujer en graduarse en física en el país. Su legado trasciende por su labor en la divulgación científica y, sobre todo, por su papel clave en la instalación de un acelerador de partículas Van de Graaff de 5.5 megaelectrón-volts en el Instituto de Física de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Este equipo, donado por la Universidad de Rice en Houston, Texas, se convertiría en uno de los más antiguos en operación en el mundo.
La gestión de Jáidar fue determinante para que el acelerador pudiera ser instalado. El equipo requería de un edificio especializado para su funcionamiento, y la física logró que la empresa Ingenieros Civiles Asociados (ICA) colaborara en su construcción. Sin esta intervención, el acelerador no habría encontrado un hogar en México. Aunque Jáidar falleció en 1988, antes de ver el equipo en operación, su visión sentó las bases para una infraestructura científica de alto nivel.
El acelerador Van de Graaff, gracias a las gestiones de Jáidar, se convirtió en una herramienta fundamental para la investigación en física nuclear y de partículas en México. Permitió a los científicos nacionales realizar experimentos de alta precisión y contribuir al conocimiento global en estas áreas. Su operación continua lo posiciona como uno de los aceleradores más longevos en funcionamiento, un testimonio de la calidad de su diseño y mantenimiento.
La relevancia de este logro radica en que, gracias a la determinación de Alejandra Jáidar, México pudo consolidar una infraestructura científica de primer nivel. El acelerador no solo impulsó la investigación experimental en el país, sino que también posicionó a México en el mapa de la física de partículas a nivel internacional. Su legado inspira a nuevas generaciones de científicos a perseguir objetivos ambiciosos con pasión y compromiso.
Hoy, el acelerador Van de Graaff sigue en operación en el Instituto de Física de la UNAM, recordando el papel crucial de Alejandra Jáidar en la ciencia mexicana. Su historia es un ejemplo de cómo la gestión y la visión pueden transformar el panorama científico de un país, abriendo puertas a la investigación de frontera y demostrando que el talento y la perseverancia pueden superar cualquier obstáculo.
La gestión de Jáidar fue determinante para que el acelerador pudiera ser instalado. El equipo requería de un edificio especializado para su funcionamiento, y la física logró que la empresa Ingenieros Civiles Asociados (ICA) colaborara en su construcción. Sin esta intervención, el acelerador no habría encontrado un hogar en México. Aunque Jáidar falleció en 1988, antes de ver el equipo en operación, su visión sentó las bases para una infraestructura científica de alto nivel.
El acelerador Van de Graaff, gracias a las gestiones de Jáidar, se convirtió en una herramienta fundamental para la investigación en física nuclear y de partículas en México. Permitió a los científicos nacionales realizar experimentos de alta precisión y contribuir al conocimiento global en estas áreas. Su operación continua lo posiciona como uno de los aceleradores más longevos en funcionamiento, un testimonio de la calidad de su diseño y mantenimiento.
La relevancia de este logro radica en que, gracias a la determinación de Alejandra Jáidar, México pudo consolidar una infraestructura científica de primer nivel. El acelerador no solo impulsó la investigación experimental en el país, sino que también posicionó a México en el mapa de la física de partículas a nivel internacional. Su legado inspira a nuevas generaciones de científicos a perseguir objetivos ambiciosos con pasión y compromiso.
Hoy, el acelerador Van de Graaff sigue en operación en el Instituto de Física de la UNAM, recordando el papel crucial de Alejandra Jáidar en la ciencia mexicana. Su historia es un ejemplo de cómo la gestión y la visión pueden transformar el panorama científico de un país, abriendo puertas a la investigación de frontera y demostrando que el talento y la perseverancia pueden superar cualquier obstáculo.
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