Ciencia en México en declive por falta de recursos y apoyo a jóvenes, advierten académicos
_ En los últimos días, la comunidad científica mexicana ha expresado su preocupación por el deterioro progresivo de las capacidades científicas, tecnológicas y de innovación en el país. El colectivo ProCienciaMx, integrado por académicos de instituciones como la UNAM, UAM y UAQ, ha señalado que México está lejos de ser una potencia mundial en ciencia debido a la falta de apoyo económico, una legislación deficiente y obstáculos burocráticos. Según el grupo, el gasto en investigación y desarrollo experimental representa apenas entre el 0.28% y el 0.31% del Producto Interno Bruto (PIB), muy por debajo del promedio mundial cercano al 2%.
Esta cifra ha disminuido respecto a mediados de la década pasada, lo que limita la capacidad de las instituciones públicas y privadas para realizar investigaciones y colaborar con el sector productivo. Además, se ha observado una reducción en las becas de posgrado y limitaciones en programas nacionales, lo que afecta la formación e incorporación de científicos jóvenes. La incertidumbre laboral en programas como Investigadoras e Investigadores por México y la falta de plazas para nuevas generaciones han generado condiciones laborales precarias para los jóvenes investigadores.
Para revertir esta situación, ProCienciaMx propone tres acciones prioritarias: incrementar la inversión pública en ciencia, tecnología e innovación al 0.5% del PIB mediante aumentos anuales del 0.1%, equivalentes a 35,000 millones de pesos adicionales por año; reconocer la investigación científica como una inversión estratégica para el desarrollo nacional; y garantizar la participación efectiva de la comunidad científica en el diseño, implementación y evaluación de políticas públicas del sector, incluyendo la revisión y aprobación de una nueva Ley de Ciencia.
Este llamado de atención es relevante porque la transición mundial hacia una economía basada en el conocimiento exige fortalecer las capacidades nacionales de investigación e innovación. El debilitamiento estructural en la formación de científicos y la producción académica podría afectar la competitividad y el desarrollo sostenible del país en el futuro cercano. En contraste, se han registrado avances científicos en México, como el desarrollo de antibióticos experimentales combinando veneno de alacrán con compuestos derivados del chile habanero por parte de investigadores de la UNAM, y la inversión de 2,000 millones de dólares de la empresa canadiense Solar International Core Canada para construir una planta de ingredientes farmacéuticos activos en Hidalgo.
Estos desarrollos destacan la importancia de invertir en ciencia y tecnología para enfrentar desafíos globales y fortalecer la economía nacional. La comunidad científica insiste en que, sin un cambio significativo en la asignación de recursos y en las políticas públicas, México corre el riesgo de quedar rezagado en un mundo cada vez más impulsado por el conocimiento y la innovación.
Esta cifra ha disminuido respecto a mediados de la década pasada, lo que limita la capacidad de las instituciones públicas y privadas para realizar investigaciones y colaborar con el sector productivo. Además, se ha observado una reducción en las becas de posgrado y limitaciones en programas nacionales, lo que afecta la formación e incorporación de científicos jóvenes. La incertidumbre laboral en programas como Investigadoras e Investigadores por México y la falta de plazas para nuevas generaciones han generado condiciones laborales precarias para los jóvenes investigadores.
Para revertir esta situación, ProCienciaMx propone tres acciones prioritarias: incrementar la inversión pública en ciencia, tecnología e innovación al 0.5% del PIB mediante aumentos anuales del 0.1%, equivalentes a 35,000 millones de pesos adicionales por año; reconocer la investigación científica como una inversión estratégica para el desarrollo nacional; y garantizar la participación efectiva de la comunidad científica en el diseño, implementación y evaluación de políticas públicas del sector, incluyendo la revisión y aprobación de una nueva Ley de Ciencia.
Este llamado de atención es relevante porque la transición mundial hacia una economía basada en el conocimiento exige fortalecer las capacidades nacionales de investigación e innovación. El debilitamiento estructural en la formación de científicos y la producción académica podría afectar la competitividad y el desarrollo sostenible del país en el futuro cercano. En contraste, se han registrado avances científicos en México, como el desarrollo de antibióticos experimentales combinando veneno de alacrán con compuestos derivados del chile habanero por parte de investigadores de la UNAM, y la inversión de 2,000 millones de dólares de la empresa canadiense Solar International Core Canada para construir una planta de ingredientes farmacéuticos activos en Hidalgo.
Estos desarrollos destacan la importancia de invertir en ciencia y tecnología para enfrentar desafíos globales y fortalecer la economía nacional. La comunidad científica insiste en que, sin un cambio significativo en la asignación de recursos y en las políticas públicas, México corre el riesgo de quedar rezagado en un mundo cada vez más impulsado por el conocimiento y la innovación.
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