Miércoles 13 de mayo de 2026

Cómo una quemadura de sol inspiró a una profesora de química a desarrollar una nueva manera de almacenar energía

Publicado por: Equipo de Tecnología Fecha: 2026-05-13 10:19:01
Cómo una quemadura de sol inspiró a una profesora de química a desarrollar una nueva manera de almacenar energía
_ Una experiencia personal con una quemadura de sol llevó a la profesora Grace Han, de la Universidad de California en Santa Bárbara (UCSB), a buscar una solución innovadora para el almacenamiento de energía solar. El 12 de febrero de 2026, su equipo anunció el desarrollo de un material revolucionario basado en la molécula orgánica pirimidona, capaz de capturar la luz solar, almacenarla en sus enlaces químicos y liberarla como calor cuando se necesita. Este avance, publicado en la página oficial de la UCSB, representa un paso significativo en los sistemas de Almacenamiento de Energía Solar Molecular (MOST).

El material funciona de manera similar a un resorte mecánico: al exponerse a la luz solar, la molécula se transforma en un isómero de alta energía y permanece estable hasta que un desencadenante, como una pequeña cantidad de calor o un catalizador, la devuelve a su estado original, liberando la energía acumulada en forma de calor. Este proceso es completamente reversible, lo que permite que el material se recargue y reutilice múltiples veces, ofreciendo una alternativa sostenible y duradera frente a las baterías convencionales.

Una de las características más destacadas de este material es su densidad energética, que supera los 1.6 megajulios por kilogramo, aproximadamente el doble de una batería de iones de litio estándar. El equipo demostró que el calor liberado es suficiente para hervir agua, un logro relevante en el campo. Dado que el material es soluble en agua, podría integrarse en sistemas de recolección solar montados en techos, cargándose durante el día y proporcionando calor durante la noche, con aplicaciones que van desde la calefacción fuera de la red eléctrica hasta el calentamiento de agua residencial.

El diseño de la molécula se inspiró en componentes del ADN que, al exponerse a la luz ultravioleta, sufren cambios estructurales reversibles. El equipo de la UCSB, en colaboración con el profesor Ken Houk de la Universidad de California en Los Ángeles, utilizó modelos computacionales para explicar la capacidad de la molécula para almacenar energía y mantener su estabilidad durante años sin pérdidas significativas. Este enfoque interdisciplinario fue clave para superar los desafíos técnicos del proyecto.

Este desarrollo aborda uno de los principales desafíos de las energías renovables: el almacenamiento eficiente de la energía solar para su uso cuando el sol no está disponible. Al ofrecer una solución que no depende de baterías voluminosas ni de redes eléctricas, este material podría facilitar una adopción más amplia de la energía solar y contribuir a la reducción de la dependencia de combustibles fósiles, marcando un hito en la transición hacia fuentes de energía más limpias y accesibles.


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