Cubrebocas, factor de reactivación económica - NTCD Noticias
Lunes 23 de noviembre de 2020

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Cubrebocas, factor de reactivación económica

Cubrebocas, factor de reactivación económica

Cubrebocas, factor de reactivación económica

El secretario de Hacienda y Crédito Público, Arturo Herrera afirmó hace unos días que el uso de cubrebocas permitirá relanzar con mayor éxito la economía. El presidente de la república, Andrés Manuel López Obrador, prácticamente lo desmintió en público en una de sus conferencias matutinas.

Lo cierto es que ese pequeño accesorio sí está siendo indispensable para darle mayor vitalidad a una industria nacional golpeada brutalmente a consecuencia de la pandemia. Difícilmente se podrá saber cuánto tiempo durará creciente la demanda, pero por el momento miles de familias ya están viviendo de ese mercado.

Por supuesto, esa mascarilla también se ha hecho indispensable para prevenir posibles contagios de Covid 19, aunque la Organización Mundial de la Salud y gobiernos como el de México, le restan importancia a su uso desde el inicio de la cuarentena en marzo pasado. Ya está comprobado científicamente que ayuda a evitar la transmisión de la enfermedad.

El cubrebocas se ha convertido en una moda necesaria y obligada por las circunstancias. En el guardarropa de millones de personas se encuentra ese accesorio en diferentes colores y tipos de materiales, de acuerdo con las posibilidades de cada familia, pero eso sí, ya nadie se salva de usarlo y, además --cuando menos en la Ciudad de México -- es obligatorio usarlo.

Mientras miles de negocios de diferentes ramas están al borde de la quiebra, con despidos obligados de personal y otros tuvieron que cerrar por la crisis sanitaria, económica y financiera que agobia al país y al mundo, la industria de la fabricación de cubrebocas está floreciendo.

En un artículo de Almudena Barragán, en el periódico El País, documenta que hay una fábrica en el estado de Morelos que ya aumentó su producción mensual de 13 a 30 millones de cubrebocas y va a incrementar en un ciento por ciento su número de trabajadores, aunque su problema es la falta de materia prima porque la tela no tejida, con la que se hacen la mayoría de los cubrebocas, viene de China y Taiwan, ahora también rebasados por la demanda. Están buscando opciones en Israel y Estados Unidos y con la posibilidad de importar su producto a China.

También muchas comunidades indígenas están fabricando cubrebocas artesanales. En San Miguel Huautla Nochixtlán, Oaxaca, las artesanas indígenas están elaborando mascarillas con palma de la región; en la Sierra de Chihuahua, los tarahumaras ya también lo fabrican con tela, 65 por ciento poliéster y 35 por ciento algodón. En otros sitios de la república están haciendo lo mismo. Todos ellos de dudosa eficiencia sanitaria, pero les permite reactivar su deteriorada economía regional.

Otras empresas se han creado al vapor por la alta demanda, pero no tienen registro de la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) de la Secretaría de Salud. Hace unas semanas este organismo evidenció a un portal de internet a través del cual se vendían cubrebocas con supuesto registro de Cofepris. La página web fue cerrada de inmediato y continúan las investigaciones para deslindar responsabilidades.

En las calles e incluso desde sus casas, mucha gente está vendiendo cubrebocas ante el creciente desempleo, la falta de ingresos por la pandemia, la recesión, el cierre de empresas y los limitados apoyos del gobierno. Los tapabocas están convertidos –por supuesto que sí y aunque no lo crean -- en un factor fundamental para reactivar la economía.


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