Economía mexicana crece 1.5% en segundo trimestre de 2026, su mayor avance desde 2020
_ La economía mexicana registró un crecimiento del 1.5% durante el segundo trimestre de 2026 en comparación con el trimestre anterior, su mayor avance desde el cuarto trimestre de 2020, impulsado por un desempeño generalizado entre los sectores primario, secundario y terciario. Las actividades primarias se recuperaron tras afectaciones climáticas previas, la industria fue apuntalada por la manufactura y la construcción, mientras que los servicios mantuvieron un ritmo favorable gracias al comercio al por mayor y al consumo interno. La demanda interna continuó como motor del crecimiento: el consumo privado avanzó 0.1% mensual en abril y la formación bruta de capital fijo creció 4% mensual, destacando un aumento de 6.5% en la construcción, con la edificación residencial subiendo 12.4%. El mercado laboral mantuvo su fortaleza al sumar 353 mil ocupados frente al año anterior, con una tasa de desempleo de 2.7%, cercana a mínimos históricos. Los salarios reales crecieron 6.7% anual (mediano registrado en el IMSS) y 2.9% (ingreso laboral por hora mediano, según la ENOE). La inflación general promedió 3.9% anual, dentro del intervalo de variabilidad del Banco de México, y la subyacente se ubicó en 4.2%, su mayor disminución trimestral desde 2024. En el sector externo, las exportaciones aumentaron 12.2% trimestral y las importaciones 7.7%, generando un superávit comercial de 8,284 millones de dólares. La Inversión Extranjera Directa alcanzó un nuevo máximo histórico de 23,600 millones de dólares en el primer trimestre, un alza de 10.4% respecto a 2025. El sistema financiero se mantuvo estable, con alta capitalización y baja morosidad; el peso se apreció 2.6% frente al dólar al cierre de junio y el Banco de México redujo la tasa de referencia en 25 puntos base, a 6.50%.
En materia de política fiscal, durante el primer semestre de 2026 los balances fiscales superaron las metas previstas, con un déficit presupuestario inferior al programa en 358 mil millones de pesos y un superávit primario de 115 mil millones de pesos, en contraste con el déficit programado. Los Requerimientos Financieros del Sector Público se mantuvieron alineados con lo aprobado por el Congreso. La recaudación tributaria creció 0.4% real anual, impulsada por mayores ingresos por IVA, IEPS e impuestos a las importaciones, lo que compensó parcialmente una menor recaudación por ISR. Destacó el incremento real anual de 10.6% en el IVA, el mayor para un primer semestre desde 2014, apuntalado por el fortalecimiento de la fiscalización y el dinamismo del consumo interno; solo en junio, el IVA aumentó 53.6% real anual. Los impuestos asociados a las importaciones subieron 6.4% real anual, aunque por debajo de lo calendarizado debido a la apreciación cambiaria. El IEPS distinto de combustibles creció 9.1% real anual, muy por encima del promedio de la última década (1.2%), mientras que el componente de combustibles aumentó 3.7% pero con disminuciones en los últimos tres meses por estímulos a gasolina y diésel para proteger el poder adquisitivo. El ISR cayó 6.2% real anual por menores pagos de personas morales, aunque fue parcialmente compensado por la recaudación de sueldos y salarios, ante el crecimiento de salarios reales y empleo formal. Los ingresos no tributarios superaron el monto programado en 24 mil millones de pesos, pero en términos anuales descendieron 11.8% real por un efecto de alta base de comparación. Los ingresos petroleros crecieron 2.1% real anual en el semestre, con un alza de 30% real anual en junio por el aumento de precios internacionales. Los ingresos propios de CFE subieron 1.6% real anual, y los del IMSS e ISSSTE aumentaron 2.8% y 2.3%, respectivamente, superando en conjunto lo calendarizado en 10 mil millones de pesos.
El gasto público mantuvo una trayectoria ordenada y priorizó el bienestar social, con incrementos reales anuales en salud (18.3%), educación (13.5%), protección social (6.1%) y vivienda (3.2%), lo que refleja una mayor cobertura de los Programas para el Bienestar. La inversión física registró una caída anual de 7.9% en el semestre, pero en junio experimentó un repunte de 56.2% anual, con alzas en infraestructura de salud (218.5%), educación (17.6%) y vivienda y servicios a la comunidad (5.7%). El gasto de operación distinto de servicios personales disminuyó 7.2% real anual gracias a medidas de austeridad, lo que permitió redirigir recursos a programas sociales e inversión estratégica. Las participaciones a entidades federativas y municipios bajaron 3.6% real anual, en línea con la reducción de 3.4% en la recaudación federal participable. La deuda pública se mantuvo en una trayectoria sostenible: el Saldo Histórico de los Requerimientos Financieros del Sector Público se ubicó en 51% del PIB, 1.6 puntos porcentuales por debajo de lo previsto y en un nivel moderado frente a otras economías de América Latina. La deuda neta del gobierno federal representó 47.8% del PIB, mayoritariamente en moneda nacional, a tasa fija y con vencimientos de largo plazo. El costo financiero disminuyó 4.8% real anual en el semestre, apoyado por la variación cambiaria y una estrategia de refinanciamiento que generó ahorros por 111 mil millones de pesos respecto al programa.
En la gestión de la deuda, se realizaron dos operaciones de refinanciamiento en el mercado interno por 313 mil millones de pesos mediante recompra e intercambio de valores, extendiendo plazos y mejorando el perfil de vencimientos. El 14 de mayo se colocaron Bondes G y Bono S por 35 mil millones de pesos, con una demanda de 92 mil millones (2.6 veces el monto). El 28 de mayo se emitió un nuevo Udibono a 20 años por 9 mil millones de pesos con vencimiento en 2047. En el mercado externo, el 22 de junio se emitió un bono a 11 años por 5 mil millones de dólares con tasa cupón de 6.25%, y se reabrió un bono con vencimiento en 2056 y tasa de 6.75% por 2 mil millones de dólares. El 26 de junio se publicó el Programa de Subastas para el tercer trimestre de 2026, que mantiene la estrategia de fortalecer el mercado local, consolidar referencias líquidas e impulsar instrumentos sostenibles. México conservó el grado de inversión: Fitch Ratings, S&P Global Ratings y R&I ratificaron sus calificaciones soberanas, mientras que Moody’s ajustó la nota de Baa2 a Baa3 y mejoró la perspectiva de negativa a estable. Con estos resultados, el país mantiene condiciones favorables de acceso a los mercados de financiamiento y una conducción responsable de la política hacendaria, en línea con los objetivos de disciplina fiscal, bienestar y crecimiento económico.
En materia de política fiscal, durante el primer semestre de 2026 los balances fiscales superaron las metas previstas, con un déficit presupuestario inferior al programa en 358 mil millones de pesos y un superávit primario de 115 mil millones de pesos, en contraste con el déficit programado. Los Requerimientos Financieros del Sector Público se mantuvieron alineados con lo aprobado por el Congreso. La recaudación tributaria creció 0.4% real anual, impulsada por mayores ingresos por IVA, IEPS e impuestos a las importaciones, lo que compensó parcialmente una menor recaudación por ISR. Destacó el incremento real anual de 10.6% en el IVA, el mayor para un primer semestre desde 2014, apuntalado por el fortalecimiento de la fiscalización y el dinamismo del consumo interno; solo en junio, el IVA aumentó 53.6% real anual. Los impuestos asociados a las importaciones subieron 6.4% real anual, aunque por debajo de lo calendarizado debido a la apreciación cambiaria. El IEPS distinto de combustibles creció 9.1% real anual, muy por encima del promedio de la última década (1.2%), mientras que el componente de combustibles aumentó 3.7% pero con disminuciones en los últimos tres meses por estímulos a gasolina y diésel para proteger el poder adquisitivo. El ISR cayó 6.2% real anual por menores pagos de personas morales, aunque fue parcialmente compensado por la recaudación de sueldos y salarios, ante el crecimiento de salarios reales y empleo formal. Los ingresos no tributarios superaron el monto programado en 24 mil millones de pesos, pero en términos anuales descendieron 11.8% real por un efecto de alta base de comparación. Los ingresos petroleros crecieron 2.1% real anual en el semestre, con un alza de 30% real anual en junio por el aumento de precios internacionales. Los ingresos propios de CFE subieron 1.6% real anual, y los del IMSS e ISSSTE aumentaron 2.8% y 2.3%, respectivamente, superando en conjunto lo calendarizado en 10 mil millones de pesos.
El gasto público mantuvo una trayectoria ordenada y priorizó el bienestar social, con incrementos reales anuales en salud (18.3%), educación (13.5%), protección social (6.1%) y vivienda (3.2%), lo que refleja una mayor cobertura de los Programas para el Bienestar. La inversión física registró una caída anual de 7.9% en el semestre, pero en junio experimentó un repunte de 56.2% anual, con alzas en infraestructura de salud (218.5%), educación (17.6%) y vivienda y servicios a la comunidad (5.7%). El gasto de operación distinto de servicios personales disminuyó 7.2% real anual gracias a medidas de austeridad, lo que permitió redirigir recursos a programas sociales e inversión estratégica. Las participaciones a entidades federativas y municipios bajaron 3.6% real anual, en línea con la reducción de 3.4% en la recaudación federal participable. La deuda pública se mantuvo en una trayectoria sostenible: el Saldo Histórico de los Requerimientos Financieros del Sector Público se ubicó en 51% del PIB, 1.6 puntos porcentuales por debajo de lo previsto y en un nivel moderado frente a otras economías de América Latina. La deuda neta del gobierno federal representó 47.8% del PIB, mayoritariamente en moneda nacional, a tasa fija y con vencimientos de largo plazo. El costo financiero disminuyó 4.8% real anual en el semestre, apoyado por la variación cambiaria y una estrategia de refinanciamiento que generó ahorros por 111 mil millones de pesos respecto al programa.
En la gestión de la deuda, se realizaron dos operaciones de refinanciamiento en el mercado interno por 313 mil millones de pesos mediante recompra e intercambio de valores, extendiendo plazos y mejorando el perfil de vencimientos. El 14 de mayo se colocaron Bondes G y Bono S por 35 mil millones de pesos, con una demanda de 92 mil millones (2.6 veces el monto). El 28 de mayo se emitió un nuevo Udibono a 20 años por 9 mil millones de pesos con vencimiento en 2047. En el mercado externo, el 22 de junio se emitió un bono a 11 años por 5 mil millones de dólares con tasa cupón de 6.25%, y se reabrió un bono con vencimiento en 2056 y tasa de 6.75% por 2 mil millones de dólares. El 26 de junio se publicó el Programa de Subastas para el tercer trimestre de 2026, que mantiene la estrategia de fortalecer el mercado local, consolidar referencias líquidas e impulsar instrumentos sostenibles. México conservó el grado de inversión: Fitch Ratings, S&P Global Ratings y R&I ratificaron sus calificaciones soberanas, mientras que Moody’s ajustó la nota de Baa2 a Baa3 y mejoró la perspectiva de negativa a estable. Con estos resultados, el país mantiene condiciones favorables de acceso a los mercados de financiamiento y una conducción responsable de la política hacendaria, en línea con los objetivos de disciplina fiscal, bienestar y crecimiento económico.