Viernes 31 de julio de 2026

Encuentro Internacional de Arte Chicanx en Bellas Artes: resistencia, escritura e identidad

Publicado por: Equipo de Turismo Fecha: 2026-07-31 15:42:02
Encuentro Internacional de Arte Chicanx en Bellas Artes: resistencia, escritura e identidad
_ El Museo del Palacio de Bellas Artes fue sede del Encuentro Internacional de Arte Chicanx, un espacio de reflexión que reunió a la filósofa Sayak Valencia, el periodista Luis J. Rodríguez, el artista chicano Chaz Bojórquez y el artista visual Said Dockins. Las actividades forman parte de la exposición AztLÁn, túnel del tiempo, y fueron organizadas por la Secretaría de Cultura del Gobierno de México y el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL), a través del Museo del Palacio de Bellas Artes, en colaboración con la Terra Foundation for American Art.

En la Sala Manuel M. Ponce se llevó a cabo el conversatorio Curaduría, escritura e imaginación política, moderado por Minerva Reynosa, coordinadora nacional de Literatura del INBAL. Durante el diálogo, las y los participantes coincidieron en que la creación artística constituye una vía para enfrentar el racismo, la violencia y la exclusión, al tiempo que fortalece los vínculos comunitarios y abre nuevas posibilidades para imaginar futuros más justos. La conversación entrelazó referencias históricas, experiencias personales y reflexiones críticas para mostrar la vigencia de este legado cultural.

Sayak Valencia, filósofa, escritora y performer, sostuvo que el chicanismo debe entenderse como una historia de resistencia con raíces anteriores al siglo XX y que mantiene plena vigencia frente a desafíos contemporáneos como la gentrificación, el avance de los nacionalismos y la violencia contra las diversidades. En ese sentido, afirmó que "ser chicano no es un disfraz, sino una resistencia colectiva y comunitaria", sustentada en la solidaridad, la estética, la memoria y la organización de base. Su intervención subrayó el papel del arte como herramienta política y comunitaria para responder a la exclusión.

Por su parte, Luis J. Rodríguez, escritor, periodista y activista cultural, evocó una infancia marcada por la migración, la violencia de las pandillas, la prisión y la drogadicción. Explicó que el movimiento chicano le permitió encontrar un propósito y convertir esa historia de exclusión en un compromiso con las nuevas generaciones, una idea que sintetizó al afirmar que "para mí, ser chicano es ser consciente". Según Rodríguez, esa conciencia se construye mediante la organización cultural, el trabajo comunitario, la educación y la creación artística, elementos que consideró esenciales para transmitir un legado de resistencia.

En la segunda actividad, la charla ¡Y qué! Escribir, ocupar, reivindicar, participaron Chaz Bojórquez, uno de los principales referentes del graffiti chicano, y el artista visual mexicano Said Dockins. El diálogo abordó la escritura como acto de presencia, disputa y afirmación; el graffiti como una forma de ocupar el espacio, y la identidad como un acto de resistencia. Said Dockins planteó que el graffiti, más que una intervención urbana, es una forma de construir memoria, reescribir el territorio y afirmar la identidad de quienes habitan el espacio público.

Dockins recordó la influencia que tuvo la obra de Bojórquez entre los primeros escritores de graffiti en México y cómo sus visitas al país, talleres y encuentros con artistas urbanos influyeron en el desarrollo de nuevas formas de entender la escritura y la caligrafía como prácticas artísticas. Chaz Bojórquez, por su parte, explicó que el graffiti no solo se observa, sino que también se escucha, porque constituye un lenguaje vivo que comunica lo que ocurre en las calles. Recordó que su estilo nació de la combinación entre la tipografía Old English, utilizada por el graffiti cholo de Los Ángeles, y la energía de la caligrafía asiática, una búsqueda que le ha tomado más de cinco décadas perfeccionar.

"El arte es un autorretrato", sostuvo Bojórquez durante el diálogo. Para el artista, cada obra revela las influencias, las preocupaciones y la historia de quien la realiza, por lo que insistió en que la creación exige paciencia, revisión constante y honestidad con el propio proceso creativo. Asimismo, señaló que, aunque su trabajo nació en Los Ángeles, hoy dialoga con artistas de distintas partes del mundo y afirmó que temas como la migración, la familia, las fronteras y la identidad trascienden cualquier contexto local.

El artista chicano también compartió la influencia que México tuvo en su formación. Recordó sus visitas de infancia a Tijuana, donde descubrió la rotulación popular y los esténciles que, años después, formarían parte de su lenguaje visual. Durante la charla, Bojórquez explicó el origen de Graffiti Mandala, una de sus obras más representativas, inspirada en una experiencia comunitaria con monjes tibetanos en Highland Park, Los Ángeles. Para Said Dockins, ese intercambio cultural ha sido fundamental en el desarrollo del graffiti mexicano y de movimientos como el calligraffiti.

Los conversatorios del Encuentro Internacional de Arte Chicanx concluirán el sábado 1 de agosto. La programación puede consultarse en la página del Museo del Palacio de Bellas Artes, y la entrada es libre para todas las actividades.


Reacciones