Estado de México lidera producción nacional de tuna en 2025 con 159 mil toneladas
_ El Estado de México se posicionó como el principal productor nacional de tuna en 2025, al cosechar 159 mil 990 toneladas del total de 448 mil 303 toneladas producidas en el país, informó la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (AGRICULTURA). Dicha cifra se obtuvo en más de 15 mil hectáreas, según datos de la Dirección General del Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera (DGSIAP). Con ello, la entidad mexiquense se consolida como el motor de una actividad que sostiene a miles de familias campesinas y fortalece la diversidad agrícola de México.
El municipio de San Martín de las Pirámides encabezó la producción estatal con 38 mil 633 toneladas, seguido por Axapusco con 30 mil 572 toneladas; Nopaltepec con 28 mil 856 toneladas; Otumba con 27 mil 790 toneladas y Temascalapa con 17 mil 100 toneladas. Además de ser el principal productor del país, el Estado de México cuenta con una importante riqueza varietal, pues cosecha siete variedades: alfajayucán, amarilla, blanca burrón, blanca cristalina, criolla, pico chulo y xoconostle. Esta diversidad no solo enriquece la oferta alimentaria, sino que también representa un patrimonio genético valioso para el campo mexicano.
A nivel nacional, la producción de tuna alcanzó las 448 mil 303 toneladas al cierre de 2025, provenientes de 44 mil 527 hectáreas, con un valor de 2 mil 216 millones de pesos. Esta cosecha representó un incremento de 9.4 por ciento respecto a las 409 mil 595 toneladas registradas durante 2024, de acuerdo con AGRICULTURA. Además del Estado de México, otras entidades destacan por su alto volumen productivo: Puebla, con 120 mil 851 toneladas; Zacatecas, con 76 mil 276 toneladas; Guanajuato, con 40 mil 579 toneladas, e Hidalgo, con 15 mil 949 toneladas. En conjunto, los cinco estados aportaron el 92.2 por ciento de la cosecha nacional, lo que subraya la concentración geográfica de este cultivo en la región centro y norte del país.
En lo que va de 2026, la producción mantiene un comportamiento favorable. Hasta el momento se han obtenido 92 mil 345 toneladas, con Puebla a la cabeza al producir 54 mil 904 toneladas; le siguen el Estado de México con 23 mil 503 toneladas y Guanajuato con 13 mil 847 toneladas. El arranque del año confirma la tendencia positiva del sector y anticipa una temporada que, según la dependencia, estará marcada por el esfuerzo de las y los productores de pequeña y mediana escala. La tuna, fruto del nopal, es parte del patrimonio agrícola y gastronómico de México; su cosecha se concentra durante los meses de verano, por lo que actualmente se encuentra en centrales de abasto, mercados, tiendas de conveniencia y hogares de todo el país.
Más allá de su importancia económica, la tuna sobresale por sus cualidades nutricionales. Está compuesta en su mayoría por agua, lo que favorece la hidratación; aporta fibra dietética que contribuye al buen funcionamiento del sistema digestivo; contiene vitamina C, antioxidantes naturales y minerales como potasio y magnesio. Asimismo, su contenido de compuestos bioactivos, como las betalaínas —pigmentos naturales presentes en algunas variedades—, ayuda a combatir el estrés oxidativo. Por su sabor dulce y refrescante, la tuna se consume principalmente como fruta fresca, aunque también se utiliza para elaborar aguas frescas, jugos, nieves, helados y productos con valor agregado como mermeladas, jaleas, dulces tradicionales, paletas, ates, licores y postres.
La Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural, encabezada por Columba Jazmín López Gutiérrez, hace un llamado a las y los consumidores a aprovechar la temporada de tuna para incluir este fruto en su alimentación cotidiana. Con ello se apoya a las personas productoras de pequeña y mediana escala, y se valora la riqueza agrícola que distingue a México como uno de los principales centros de diversidad del nopal y sus frutos. El consumo de tuna fresca no solo representa un beneficio para la salud, sino también un acto de respaldo directo al campo mexicano, que encuentra en este cultivo una fuente de ingresos y un símbolo de identidad nacional.
El municipio de San Martín de las Pirámides encabezó la producción estatal con 38 mil 633 toneladas, seguido por Axapusco con 30 mil 572 toneladas; Nopaltepec con 28 mil 856 toneladas; Otumba con 27 mil 790 toneladas y Temascalapa con 17 mil 100 toneladas. Además de ser el principal productor del país, el Estado de México cuenta con una importante riqueza varietal, pues cosecha siete variedades: alfajayucán, amarilla, blanca burrón, blanca cristalina, criolla, pico chulo y xoconostle. Esta diversidad no solo enriquece la oferta alimentaria, sino que también representa un patrimonio genético valioso para el campo mexicano.
A nivel nacional, la producción de tuna alcanzó las 448 mil 303 toneladas al cierre de 2025, provenientes de 44 mil 527 hectáreas, con un valor de 2 mil 216 millones de pesos. Esta cosecha representó un incremento de 9.4 por ciento respecto a las 409 mil 595 toneladas registradas durante 2024, de acuerdo con AGRICULTURA. Además del Estado de México, otras entidades destacan por su alto volumen productivo: Puebla, con 120 mil 851 toneladas; Zacatecas, con 76 mil 276 toneladas; Guanajuato, con 40 mil 579 toneladas, e Hidalgo, con 15 mil 949 toneladas. En conjunto, los cinco estados aportaron el 92.2 por ciento de la cosecha nacional, lo que subraya la concentración geográfica de este cultivo en la región centro y norte del país.
En lo que va de 2026, la producción mantiene un comportamiento favorable. Hasta el momento se han obtenido 92 mil 345 toneladas, con Puebla a la cabeza al producir 54 mil 904 toneladas; le siguen el Estado de México con 23 mil 503 toneladas y Guanajuato con 13 mil 847 toneladas. El arranque del año confirma la tendencia positiva del sector y anticipa una temporada que, según la dependencia, estará marcada por el esfuerzo de las y los productores de pequeña y mediana escala. La tuna, fruto del nopal, es parte del patrimonio agrícola y gastronómico de México; su cosecha se concentra durante los meses de verano, por lo que actualmente se encuentra en centrales de abasto, mercados, tiendas de conveniencia y hogares de todo el país.
Más allá de su importancia económica, la tuna sobresale por sus cualidades nutricionales. Está compuesta en su mayoría por agua, lo que favorece la hidratación; aporta fibra dietética que contribuye al buen funcionamiento del sistema digestivo; contiene vitamina C, antioxidantes naturales y minerales como potasio y magnesio. Asimismo, su contenido de compuestos bioactivos, como las betalaínas —pigmentos naturales presentes en algunas variedades—, ayuda a combatir el estrés oxidativo. Por su sabor dulce y refrescante, la tuna se consume principalmente como fruta fresca, aunque también se utiliza para elaborar aguas frescas, jugos, nieves, helados y productos con valor agregado como mermeladas, jaleas, dulces tradicionales, paletas, ates, licores y postres.
La Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural, encabezada por Columba Jazmín López Gutiérrez, hace un llamado a las y los consumidores a aprovechar la temporada de tuna para incluir este fruto en su alimentación cotidiana. Con ello se apoya a las personas productoras de pequeña y mediana escala, y se valora la riqueza agrícola que distingue a México como uno de los principales centros de diversidad del nopal y sus frutos. El consumo de tuna fresca no solo representa un beneficio para la salud, sino también un acto de respaldo directo al campo mexicano, que encuentra en este cultivo una fuente de ingresos y un símbolo de identidad nacional.
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