Estudiantes de Quintana Roo visitan laboratorios del INAH para conocer la restauración de
_ Un grupo de 23 estudiantes de entre 11 y 14 años de edad visitó los laboratorios de Conservación y Restauración de Chetumal (LCRC) y de Análisis de Materiales Históricos y Misceláneos (LMHM), adscritos al Proyecto de Salvamento Arqueológico del Tren Maya (PSATM), para conocer de cerca el trabajo de los especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) en el estudio y restauración de objetos prehispánicos.
La actividad, realizada en días recientes, fue organizada por la Secretaría de Cultura del Gobierno de México, a través del INAH, en conjunto con el Instituto de la Cultura y las Artes de Quintana Roo (ICA). Los estudiantes forman parte del curso de verano “Ko’one’ex kanik”, que en maya significa “Vamos a aprender”, de la Escuela Estatal de Danza del ICA.
Por primera vez, los especialistas de ambos laboratorios recibieron a estudiantes de nivel básico, quienes pudieron observar los procesos de intervención y análisis de algunos objetos procedentes de las excavaciones arqueológicas realizadas durante la construcción del trazo ferroviario del Tren Maya.
La coordinadora del LCRC, Mariela Saraí Carrillo Díaz, explicó que la iniciativa surgió del interés por visibilizar el trabajo de las áreas del PSATM, en particular el de restauración, que consideró la profesión menos conocida entre los niños. Para acercarlos a esta labor, el equipo les mostró un patolli recuperado en el sitio arqueológico Banco El Tigre, en el municipio de Calakmul, Campeche, en 2023, un tablero de juego maya plasmado en estuco, descrito como “una pieza poco común y, por ello, de gran valor científico”.
Durante la visita, los estudiantes conocieron los pasos de algunos procesos de limpieza, registro de fragmentos, clasificación de piezas, reposición de faltantes, resanes, pruebas de mortero y microexcavaciones. El LCRC resguarda 1,163 objetos prehispánicos de cerámica, lítica, malacológicos y arquitectónicos, procedentes de los tramos 6 y 7, frentes 1 y 2 del Tren Maya. La mayoría de los bienes patrimoniales restaurados datan de los periodos Clásico (200/250-900 d.C.) y, en menor cantidad, del Preclásico Tardío (200 a.C.-250 d.C.) y Posclásico (900-1521 d.C.).
Por su parte, la subdirectora del LMHM, Kenia Monserrat Chávez Cruz, detalló que su área resguarda objetos de vidrio, metal, plástico, estuco y algunos elementos orgánicos, como madera o semillas, que abarcan diversas temporalidades y dan cuenta de acontecimientos históricos y sociales en la región, desde la época prehispánica hasta nuestros días. La visita a este espacio se centró en mostrar cómo llegan los materiales, su clasificación e identificación, destacando que incluso un solo fragmento aporta información valiosa sobre la evolución de los objetos, su manufactura y utilidad a lo largo del tiempo.
Uno de los ejemplos expuestos fue la colección numismática, que incluye elementos de 1894 a 1993, y sirvió para que los estudiantes conocieran el cambio de los diseños plasmados en las monedas, la transición del valor monetario y los diferentes materiales empleados. Esto permitió enfatizar que históricamente existieron otras formas de intercambio y compra-venta hasta llegar a un sistema de pago regulado y estandarizado. La colección de este laboratorio asciende a 1,505 registros, con materiales provenientes de los tramos 1 al 7 del tren, que abarcan los estados de Chiapas, Tabasco, Campeche, Yucatán y Quintana Roo.
Ambas especialistas coincidieron en que las niñas y niños son el mejor público para compartir el conocimiento científico, debido a su gran curiosidad y motivación por aprender.
La actividad, realizada en días recientes, fue organizada por la Secretaría de Cultura del Gobierno de México, a través del INAH, en conjunto con el Instituto de la Cultura y las Artes de Quintana Roo (ICA). Los estudiantes forman parte del curso de verano “Ko’one’ex kanik”, que en maya significa “Vamos a aprender”, de la Escuela Estatal de Danza del ICA.
Por primera vez, los especialistas de ambos laboratorios recibieron a estudiantes de nivel básico, quienes pudieron observar los procesos de intervención y análisis de algunos objetos procedentes de las excavaciones arqueológicas realizadas durante la construcción del trazo ferroviario del Tren Maya.
La coordinadora del LCRC, Mariela Saraí Carrillo Díaz, explicó que la iniciativa surgió del interés por visibilizar el trabajo de las áreas del PSATM, en particular el de restauración, que consideró la profesión menos conocida entre los niños. Para acercarlos a esta labor, el equipo les mostró un patolli recuperado en el sitio arqueológico Banco El Tigre, en el municipio de Calakmul, Campeche, en 2023, un tablero de juego maya plasmado en estuco, descrito como “una pieza poco común y, por ello, de gran valor científico”.
Durante la visita, los estudiantes conocieron los pasos de algunos procesos de limpieza, registro de fragmentos, clasificación de piezas, reposición de faltantes, resanes, pruebas de mortero y microexcavaciones. El LCRC resguarda 1,163 objetos prehispánicos de cerámica, lítica, malacológicos y arquitectónicos, procedentes de los tramos 6 y 7, frentes 1 y 2 del Tren Maya. La mayoría de los bienes patrimoniales restaurados datan de los periodos Clásico (200/250-900 d.C.) y, en menor cantidad, del Preclásico Tardío (200 a.C.-250 d.C.) y Posclásico (900-1521 d.C.).
Por su parte, la subdirectora del LMHM, Kenia Monserrat Chávez Cruz, detalló que su área resguarda objetos de vidrio, metal, plástico, estuco y algunos elementos orgánicos, como madera o semillas, que abarcan diversas temporalidades y dan cuenta de acontecimientos históricos y sociales en la región, desde la época prehispánica hasta nuestros días. La visita a este espacio se centró en mostrar cómo llegan los materiales, su clasificación e identificación, destacando que incluso un solo fragmento aporta información valiosa sobre la evolución de los objetos, su manufactura y utilidad a lo largo del tiempo.
Uno de los ejemplos expuestos fue la colección numismática, que incluye elementos de 1894 a 1993, y sirvió para que los estudiantes conocieran el cambio de los diseños plasmados en las monedas, la transición del valor monetario y los diferentes materiales empleados. Esto permitió enfatizar que históricamente existieron otras formas de intercambio y compra-venta hasta llegar a un sistema de pago regulado y estandarizado. La colección de este laboratorio asciende a 1,505 registros, con materiales provenientes de los tramos 1 al 7 del tren, que abarcan los estados de Chiapas, Tabasco, Campeche, Yucatán y Quintana Roo.
Ambas especialistas coincidieron en que las niñas y niños son el mejor público para compartir el conocimiento científico, debido a su gran curiosidad y motivación por aprender.
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