Exposición en Oaxaca recupera la memoria del graffiti de 1995 a 2005
_ El Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL), a través del Instituto de Artes Gráficas de Oaxaca (IAGO), inauguró el viernes 7 de agosto de 2026 la exposición “Me veo allí donde no estoy. Evocaciones difusas a través de un archivo incompleto de graffiti” en El Alacrán, espacio del IAGO. La muestra recupera la memoria de la generación de creadoras y creadores que transformó el paisaje urbano de Oaxaca entre 1995 y 2005, a partir de un acervo construido colectivamente.
Bajo la curaduría y coordinación de Itandehui Franco Ortiz, la exposición reúne fotografías, bocetos, prendas, latas de aerosol y otros objetos conservados por más de 30 integrantes de la comunidad del graffiti en Oaxaca. Entre quienes aportaron materiales y acompañaron el desarrollo del proyecto se encuentran Smek, Wacko, Yankel y Beach. La museografía estuvo a cargo de Emmanuel Santos “Cer”, también integrante de la comunidad del graffiti en la entidad.
La muestra parte del valor de lo incompleto para reflexionar sobre aquello que permanece en la memoria aun cuando muchas imágenes y objetos se han perdido con el paso del tiempo. El recorrido propone así una aproximación a la historia del graffiti en Oaxaca a partir de los vestigios conservados por sus protagonistas y de las experiencias compartidas que dieron forma a esta escena.
En relación con el sentido de la exposición, la curadora Itandehui Franco Ortiz explicó: “Nos interesaba preguntarnos cómo, desde el presente, podemos reinterpretar esas imágenes, reinterpretarnos a nosotros mismos y dejar un testimonio para las nuevas generaciones”. Esta declaración resume el espíritu de un proyecto que no solo mira al pasado, sino que busca tender puentes con el futuro.
La exhibición es resultado de Cartografías Callejeras, iniciativa impulsada por el IAGO que, mediante talleres, conversatorios, laboratorios creativos y encuentros con quienes formaron parte de esta escena, permitió reunir más de 900 fotografías y otros materiales documentales. A partir del conjunto se realizó una selección que reconoce el valor de la memoria fragmentaria y de los archivos construidos de manera colectiva.
El recorrido se organiza en diez núcleos temáticos concebidos como “islas de memoria”, en las que convergen historias de amistad, creación y aprendizaje. Las distintas secciones abordan los primeros encuentros de la comunidad, la participación de mujeres en la escena del graffiti, las transformaciones sociales que marcaron a una generación y la evolución de los estilos y lenguajes visuales que dieron identidad a este movimiento.
Uno de los ejes de la exposición reconoce en particular la participación de las mujeres en la escena, cuyas aportaciones han sido poco visibles. A partir de las imágenes y materiales recuperados, se busca reconocer su presencia y contribución dentro de una práctica que, de forma predominante, ha sido masculina. Con ello, la muestra no solo documenta una época, sino que también busca corregir vacíos históricos y abrir nuevas lecturas sobre el papel de las mujeres en el arte urbano.
La exposición también pone énfasis en los procesos que acompañaron el desarrollo del graffiti. Fotografías analógicas, bocetos, prendas, latas de aerosol y otros objetos permiten acercarse a las formas de creación, colaboración y convivencia que hicieron posible la experiencia colectiva. De este modo, los asistentes pueden comprender no solo el resultado visual, sino también las dinámicas sociales y afectivas que sostuvieron a esta comunidad.
Como parte del proyecto, el IAGO presentará una publicación de distribución gratuita que reúne cerca de 200 imágenes y testimonios de las personas que compartieron sus archivos para la exposición. La edición también se podrá consultar en formato digital, con el propósito de contribuir a la preservación del acervo documental y acercarlo a nuevas generaciones, garantizando así que esta memoria no se pierda.
“Me veo allí donde no estoy. Evocaciones difusas a través de un archivo incompleto de graffiti” se puede visitar hasta el 19 de septiembre de 2026 en El Alacrán, espacio del IAGO, ubicado en Murguía 302, Centro Histórico de Oaxaca de Juárez. La entrada permite al público conocer de cerca una etapa fundamental del arte urbano oaxaqueño y reflexionar sobre la importancia de los archivos comunitarios y la memoria compartida.
Bajo la curaduría y coordinación de Itandehui Franco Ortiz, la exposición reúne fotografías, bocetos, prendas, latas de aerosol y otros objetos conservados por más de 30 integrantes de la comunidad del graffiti en Oaxaca. Entre quienes aportaron materiales y acompañaron el desarrollo del proyecto se encuentran Smek, Wacko, Yankel y Beach. La museografía estuvo a cargo de Emmanuel Santos “Cer”, también integrante de la comunidad del graffiti en la entidad.
La muestra parte del valor de lo incompleto para reflexionar sobre aquello que permanece en la memoria aun cuando muchas imágenes y objetos se han perdido con el paso del tiempo. El recorrido propone así una aproximación a la historia del graffiti en Oaxaca a partir de los vestigios conservados por sus protagonistas y de las experiencias compartidas que dieron forma a esta escena.
En relación con el sentido de la exposición, la curadora Itandehui Franco Ortiz explicó: “Nos interesaba preguntarnos cómo, desde el presente, podemos reinterpretar esas imágenes, reinterpretarnos a nosotros mismos y dejar un testimonio para las nuevas generaciones”. Esta declaración resume el espíritu de un proyecto que no solo mira al pasado, sino que busca tender puentes con el futuro.
La exhibición es resultado de Cartografías Callejeras, iniciativa impulsada por el IAGO que, mediante talleres, conversatorios, laboratorios creativos y encuentros con quienes formaron parte de esta escena, permitió reunir más de 900 fotografías y otros materiales documentales. A partir del conjunto se realizó una selección que reconoce el valor de la memoria fragmentaria y de los archivos construidos de manera colectiva.
El recorrido se organiza en diez núcleos temáticos concebidos como “islas de memoria”, en las que convergen historias de amistad, creación y aprendizaje. Las distintas secciones abordan los primeros encuentros de la comunidad, la participación de mujeres en la escena del graffiti, las transformaciones sociales que marcaron a una generación y la evolución de los estilos y lenguajes visuales que dieron identidad a este movimiento.
Uno de los ejes de la exposición reconoce en particular la participación de las mujeres en la escena, cuyas aportaciones han sido poco visibles. A partir de las imágenes y materiales recuperados, se busca reconocer su presencia y contribución dentro de una práctica que, de forma predominante, ha sido masculina. Con ello, la muestra no solo documenta una época, sino que también busca corregir vacíos históricos y abrir nuevas lecturas sobre el papel de las mujeres en el arte urbano.
La exposición también pone énfasis en los procesos que acompañaron el desarrollo del graffiti. Fotografías analógicas, bocetos, prendas, latas de aerosol y otros objetos permiten acercarse a las formas de creación, colaboración y convivencia que hicieron posible la experiencia colectiva. De este modo, los asistentes pueden comprender no solo el resultado visual, sino también las dinámicas sociales y afectivas que sostuvieron a esta comunidad.
Como parte del proyecto, el IAGO presentará una publicación de distribución gratuita que reúne cerca de 200 imágenes y testimonios de las personas que compartieron sus archivos para la exposición. La edición también se podrá consultar en formato digital, con el propósito de contribuir a la preservación del acervo documental y acercarlo a nuevas generaciones, garantizando así que esta memoria no se pierda.
“Me veo allí donde no estoy. Evocaciones difusas a través de un archivo incompleto de graffiti” se puede visitar hasta el 19 de septiembre de 2026 en El Alacrán, espacio del IAGO, ubicado en Murguía 302, Centro Histórico de Oaxaca de Juárez. La entrada permite al público conocer de cerca una etapa fundamental del arte urbano oaxaqueño y reflexionar sobre la importancia de los archivos comunitarios y la memoria compartida.
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