_ El exdirector del Federal Bureau of Investigation (FBI), Robert S. Mueller III, falleció a los 81 años, según informó su familia mediante un comunicado oficial.
'Con profunda tristeza, compartimos la noticia de que Bob falleció', señaló la familia en el texto, donde también solicitó respeto a su privacidad en este momento.
Horas después de conocerse la noticia, el expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, reaccionó en sus redes sociales con un mensaje que generó inmediata polémica: 'Robert Mueller acaba de morir. Bien, me alegra que esté muerto. ¡Ya no puede hacer daño a gente inocente!'.
La declaración se produce en el contexto de la investigación Trump-Rusia, que fue encabezada por Mueller como fiscal especial y se convirtió en una de las pesquisas más relevantes y controvertidas de la política reciente estadounidense.
Mueller fue nombrado director del FBI por el presidente George W. Bush y asumió el cargo apenas una semana antes de los atentados del 11 de septiembre de 2001. Tras aquel hecho histórico, redirigió la misión principal de la agencia hacia la lucha contra el terrorismo internacional.
Su gestión al frente del FBI se extendió por 12 años, lo que lo convirtió en el segundo director con mayor duración en el cargo, solo por detrás del legendario J. Edgar Hoover. Permaneció en el puesto más allá de su mandato original a petición expresa del presidente Barack Obama.
Años después de dejar el FBI, Mueller regresó al servicio público como fiscal especial para investigar los posibles vínculos entre la campaña electoral de Donald Trump y Rusia durante los comicios presidenciales de 2016.
Durante casi dos años, su equipo llevó a cabo una exhaustiva investigación que derivó en cargos penales contra seis asociados cercanos a Trump, incluyendo a su jefe de campaña y su asesor de seguridad nacional.
El informe final, compuesto por 448 páginas, documentó múltiples contactos entre miembros de la campaña y representantes rusos, aunque no estableció evidencia suficiente para determinar una conspiración criminal. El documento también expuso varios intentos del entonces presidente por influir en el curso de la investigación.
Su muerte marca el cierre definitivo de una figura central para la seguridad nacional y la justicia federal estadounidense durante las últimas dos décadas.