Fototeca de Zacatecas resguarda 130 mil negativos del Estudio Sánchez Ortega
_ El archivo fotográfico creado por Ricardo Sánchez Ortega (1911-2000), compuesto por aproximadamente 130,000 placas de negativos, dio lugar a la Fototeca del Estado de Zacatecas “Pedro Valtierra” y constituye un testimonio visual de la historia de Fresnillo, ciudad inscrita en el Camino Real de Tierra Adentro (CRTA).
Así lo expuso Juan Carlos Basabe Bañuelos, responsable del área de Difusión del Centro del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) Zacatecas, durante el Coloquio Internacional Camino Real de Tierra Adentro: “Imaginarios, devociones y saberes”, realizado en Durango.
El especialista destacó que, gracias al fotógrafo Pedro Valtierra Ruvalcaba y su fundación, así como al Instituto Zacatecano de Cultura, que custodia la fototeca, se ha avanzado en la preservación, catalogación y digitalización del archivo. Hasta ahora, 40,000 negativos ya han pasado por esos procesos.
Basabe Bañuelos calificó la importancia del archivo al señalar que “fresnillense que se precie de serlo, suele tener colgado en las paredes de su casa un retrato del Estudio Fotográfico Sánchez Ortega”.
El investigador explicó que Sánchez Ortega se estableció en Fresnillo en 1936, junto con su esposa Carmen Camacho, y fundó su estudio fotográfico en la calle Mina. El local se convirtió en un núcleo comunitario y en la escuela formativa de sus ocho hijos, quienes trabajaban a tiempo parcial en el negocio.
Sánchez Ortega, originario de Tlalpujahua, Michoacán, llegó a la Noria de San Pantaleón, en Sombrerete, Zacatecas, hacia 1927-1928, donde comenzó a vincularse con la fotografía mientras trabajaba como ensayador. Su perfeccionamiento como retratista lo logró mediante cursos por correspondencia de la compañía Eastman Kodak.
Durante su ponencia, Basabe Bañuelos mostró ejemplos del lenguaje artístico del fotógrafo y señaló que su estudio fue contemporáneo de otros en Fresnillo, como el de José Antonio Bustamante, Fotografía González y Foto Lux. No obstante, “el estudio hegemónico siempre fue el de Sánchez Ortega”.
Las imágenes capturadas entre 1942 y 1985 documentan las transformaciones de Fresnillo, desde pueblo minero hasta ciudad, así como sus costumbres y vivencias. Sánchez Ortega falleció el 24 de febrero de 2000, dejando un legado de plata gelatina en el que los fresnillenses se reconocen, según concluyó el ponente.
Así lo expuso Juan Carlos Basabe Bañuelos, responsable del área de Difusión del Centro del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) Zacatecas, durante el Coloquio Internacional Camino Real de Tierra Adentro: “Imaginarios, devociones y saberes”, realizado en Durango.
El especialista destacó que, gracias al fotógrafo Pedro Valtierra Ruvalcaba y su fundación, así como al Instituto Zacatecano de Cultura, que custodia la fototeca, se ha avanzado en la preservación, catalogación y digitalización del archivo. Hasta ahora, 40,000 negativos ya han pasado por esos procesos.
Basabe Bañuelos calificó la importancia del archivo al señalar que “fresnillense que se precie de serlo, suele tener colgado en las paredes de su casa un retrato del Estudio Fotográfico Sánchez Ortega”.
El investigador explicó que Sánchez Ortega se estableció en Fresnillo en 1936, junto con su esposa Carmen Camacho, y fundó su estudio fotográfico en la calle Mina. El local se convirtió en un núcleo comunitario y en la escuela formativa de sus ocho hijos, quienes trabajaban a tiempo parcial en el negocio.
Sánchez Ortega, originario de Tlalpujahua, Michoacán, llegó a la Noria de San Pantaleón, en Sombrerete, Zacatecas, hacia 1927-1928, donde comenzó a vincularse con la fotografía mientras trabajaba como ensayador. Su perfeccionamiento como retratista lo logró mediante cursos por correspondencia de la compañía Eastman Kodak.
Durante su ponencia, Basabe Bañuelos mostró ejemplos del lenguaje artístico del fotógrafo y señaló que su estudio fue contemporáneo de otros en Fresnillo, como el de José Antonio Bustamante, Fotografía González y Foto Lux. No obstante, “el estudio hegemónico siempre fue el de Sánchez Ortega”.
Las imágenes capturadas entre 1942 y 1985 documentan las transformaciones de Fresnillo, desde pueblo minero hasta ciudad, así como sus costumbres y vivencias. Sánchez Ortega falleció el 24 de febrero de 2000, dejando un legado de plata gelatina en el que los fresnillenses se reconocen, según concluyó el ponente.
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