Hallan en Campeche la ciudad maya intacta Minanbé, sin saqueos y con 14 estelas
_ Un equipo de arqueólogos mexicanos y eslovenos, liderado por el investigador Ivan Šprajc, descubrió en la Reserva de la Biosfera Calakmul, en Campeche, una antigua ciudad maya que permaneció intacta durante más de mil años. El sitio, bautizado como Minanbé —que en maya yucateco significa “no hay camino”—, tuvo su apogeo en el periodo Clásico Tardío-Terminal (600-900 d.C.) y destaca por la ausencia total de saqueos, algo excepcional en la región. Durante los trabajos de prospección, los especialistas registraron 14 estelas y altares, varios con jeroglíficos, dispuestos en el extremo de una calzada que conecta los sectores central y noreste del asentamiento.
El hallazgo se produjo en el marco del proyecto de reconocimiento de las Tierras Bajas Mayas Centrales, que Šprajc, adscrito al Centro de Investigación de la Academia Eslovena de las Artes y las Ciencias, ha desarrollado durante tres décadas. La temporada de campo, avalada por el Consejo de Arqueología del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), se centró en la prospección superficial de un sitio al poniente de Chactún, un centro rector reportado por la misma iniciativa hace 13 años. Para llegar a Minanbé, los arqueólogos y trabajadores de la comunidad de Constitución abrieron brecha a filo de machete a lo largo de cinco kilómetros, avanzaron en cuatrimotos y luego caminaron una distancia similar bajo el sol. “En comparación de otros lugares en los que hicimos recorridos de superficie, aquí el acceso resultó mucho más difícil; sin embargo, en los últimos tres años, es el primero que encontramos intacto, no hay calas de saqueo. Fue un descubrimiento, una gran sorpresa que nos llevamos”, explicó Šprajc.
Los arqueólogos Atasta Flores Esquivel, Israel Chato López, Quintín Hernández Gómez y Vitan Vujanović realizaron el reconocimiento del lugar, pasando de las imágenes LiDAR —que mostraban un asentamiento de 15 hectáreas bajo la capa forestal— a la verificación a ras de suelo de un núcleo urbano con plazas rodeadas de edificios palaciegos y religiosos, terrazas y humedales con canalizaciones hidráulicas. Vujanović detalló que una de las estructuras más altas, un templo piramidal que supera los 13 metros de altura, presenta características del estilo Río Bec, como mampostería fina, paneles lisos en la fachada, una escalinata empinada y molduras en la parte superior. “Es la primera vez que he registrado un templo más o menos bien conservado, y una estela todavía con glifos”, señaló. Asimismo, destacó la Estela 1, que tiene grabada una escena de decapitación, el primer monolito que pudo percatarse el equipo, además de 14 monumentos, algunos con elementos iconográficos y textos jeroglíficos.
A partir de medio millar de fotografías, los especialistas crearon modelos tridimensionales de cada uno de los 14 altares y estelas descubiertos, los cuales se enviaron para su estudio al epigrafista del proyecto, Octavio Esparza Olguín. Mediante avanzados programas de edición, Esparza ha logrado discernir algunos elementos clave, pese a la erosión que afecta la mayor parte de las superficies calizas. En la parte superior de la Estela 1, donde aparece un personaje empuñando una especie de cuchillo o hacha para decapitar a un individuo, se observa un signo calendárico con el registro de la fecha 5 ajaw (849 d.C.). “Esto es una clave importante porque podemos pensar que todo el conjunto de monumentos o algunos fueron erigidos para ese momento del Clásico Terminal, cercano al abandono de los sitios de la región, que sucedió en el siglo X d.C.”, explicó el especialista. En Minanbé también se hallaron altares redondos y uno rectangular; varios fueron intencionalmente alterados, como el Monumento 6, que está partido y tiene cartuchos jeroglíficos en los costados y la figura de un gobernante con tocado de plumas, pectoral con elementos trilobulados, muñequeras y collares en la cara frontal. Uno de esos textos jeroglíficos contiene parte de una fecha de cuenta larga que, probablemente, alude a un momento de finales del siglo VII, lo que la convertiría en el más antiguo del área.
Como concluye Ivan Šprajc, el descubrimiento de Minanbé concuerda con el panorama regional: una zona extensamente modificada con fines agrícolas hacia su apogeo, en el periodo Clásico Tardío, la cual debió tener cierta jerarquía ligada con esta producción y la comercialización de los excedentes. Sin embargo, el hallazgo abre otras incógnitas, como la posible incursión de grupos venidos del norte de la península de Yucatán que, en una época posterior pero cercana, llegaron con la intención de alterar el discurso de poder de la ciudad abandonada. La ciudad, cuyo nombre en maya yucateco refleja la dificultad de acceso, se suma a otros sitios descubiertos por el equipo de Šprajc en la región, como Chactún, y refuerza la importancia de la Reserva de la Biosfera Calakmul como un paisaje arqueológico fosilizado que fue el hábitat de entre 9 y 11 millones de personas durante el Clásico Tardío.
El hallazgo se produjo en el marco del proyecto de reconocimiento de las Tierras Bajas Mayas Centrales, que Šprajc, adscrito al Centro de Investigación de la Academia Eslovena de las Artes y las Ciencias, ha desarrollado durante tres décadas. La temporada de campo, avalada por el Consejo de Arqueología del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), se centró en la prospección superficial de un sitio al poniente de Chactún, un centro rector reportado por la misma iniciativa hace 13 años. Para llegar a Minanbé, los arqueólogos y trabajadores de la comunidad de Constitución abrieron brecha a filo de machete a lo largo de cinco kilómetros, avanzaron en cuatrimotos y luego caminaron una distancia similar bajo el sol. “En comparación de otros lugares en los que hicimos recorridos de superficie, aquí el acceso resultó mucho más difícil; sin embargo, en los últimos tres años, es el primero que encontramos intacto, no hay calas de saqueo. Fue un descubrimiento, una gran sorpresa que nos llevamos”, explicó Šprajc.
Los arqueólogos Atasta Flores Esquivel, Israel Chato López, Quintín Hernández Gómez y Vitan Vujanović realizaron el reconocimiento del lugar, pasando de las imágenes LiDAR —que mostraban un asentamiento de 15 hectáreas bajo la capa forestal— a la verificación a ras de suelo de un núcleo urbano con plazas rodeadas de edificios palaciegos y religiosos, terrazas y humedales con canalizaciones hidráulicas. Vujanović detalló que una de las estructuras más altas, un templo piramidal que supera los 13 metros de altura, presenta características del estilo Río Bec, como mampostería fina, paneles lisos en la fachada, una escalinata empinada y molduras en la parte superior. “Es la primera vez que he registrado un templo más o menos bien conservado, y una estela todavía con glifos”, señaló. Asimismo, destacó la Estela 1, que tiene grabada una escena de decapitación, el primer monolito que pudo percatarse el equipo, además de 14 monumentos, algunos con elementos iconográficos y textos jeroglíficos.
A partir de medio millar de fotografías, los especialistas crearon modelos tridimensionales de cada uno de los 14 altares y estelas descubiertos, los cuales se enviaron para su estudio al epigrafista del proyecto, Octavio Esparza Olguín. Mediante avanzados programas de edición, Esparza ha logrado discernir algunos elementos clave, pese a la erosión que afecta la mayor parte de las superficies calizas. En la parte superior de la Estela 1, donde aparece un personaje empuñando una especie de cuchillo o hacha para decapitar a un individuo, se observa un signo calendárico con el registro de la fecha 5 ajaw (849 d.C.). “Esto es una clave importante porque podemos pensar que todo el conjunto de monumentos o algunos fueron erigidos para ese momento del Clásico Terminal, cercano al abandono de los sitios de la región, que sucedió en el siglo X d.C.”, explicó el especialista. En Minanbé también se hallaron altares redondos y uno rectangular; varios fueron intencionalmente alterados, como el Monumento 6, que está partido y tiene cartuchos jeroglíficos en los costados y la figura de un gobernante con tocado de plumas, pectoral con elementos trilobulados, muñequeras y collares en la cara frontal. Uno de esos textos jeroglíficos contiene parte de una fecha de cuenta larga que, probablemente, alude a un momento de finales del siglo VII, lo que la convertiría en el más antiguo del área.
Como concluye Ivan Šprajc, el descubrimiento de Minanbé concuerda con el panorama regional: una zona extensamente modificada con fines agrícolas hacia su apogeo, en el periodo Clásico Tardío, la cual debió tener cierta jerarquía ligada con esta producción y la comercialización de los excedentes. Sin embargo, el hallazgo abre otras incógnitas, como la posible incursión de grupos venidos del norte de la península de Yucatán que, en una época posterior pero cercana, llegaron con la intención de alterar el discurso de poder de la ciudad abandonada. La ciudad, cuyo nombre en maya yucateco refleja la dificultad de acceso, se suma a otros sitios descubiertos por el equipo de Šprajc en la región, como Chactún, y refuerza la importancia de la Reserva de la Biosfera Calakmul como un paisaje arqueológico fosilizado que fue el hábitat de entre 9 y 11 millones de personas durante el Clásico Tardío.
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