Historias en el metro - Misión imposible - NTCD Noticias
Martes 02 de junio de 2020

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Historias en el metro - Misión imposible

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Historias en el metro - Misión imposible


Por Ricardo Burgos Orozco

Ahora estamos obligados a la sana distancia. Se acabaron por el momento los saludos de mano, de beso y los abrazos. En el banco, en cualquier oficina pública o privada, en los centros comerciales, en los restaurantes, hay que mantener un acercamiento mínimo de un metro entre personas. Para evitar el roce personal, ya casi no comemos en sitios públicos, preferimos llevar la comida a casa.
Según encuestas que he leído y visto en diferentes medios, las compras a domicilio se incrementaron hasta en un 400 por ciento. Muchos establecimientos han cerrado sus puertas y anunciaron que solamente tendrán servicio vía telefónica, por internet o por medio de una aplicación.

Sin embargo, en el Sistema de Transporte Colectivo, Metro, no hay sana distancia y estoy seguro que no habrá porque si bien es cierto que la afluencia ha bajado hasta en un 50 por ciento en muchas estaciones, todavía hay millones de personas que lo usan como único medio de transporte.

Establecer restricciones de roce entre usuarios en los vagones sería prácticamente una misión imposible. Habría que ordenar las entradas, los pasillos, los andenes y lo más difícil, al interior de los vagones

Hace unos días viajé en la noche de Cuatro Caminos a Ermita, a la hora supuestamente con mayor afluencia. Me bajé en la estación Hidalgo solo para observar el operativo de seguridad. Había pocos pasajeros para lo acostumbrado, tanto que algunos empleados estaban platicando entre ellos. Me dio risa cuando uno de los vigilantes pidió a través del altavoz ¡Antes de entrar, deje salir! ¡A quién le dice, no hay mucha gente! Le señalé. Pues sí, pero es el protocolo, me contestó. Y aún así, varias personas se empujaron en la subida y bajada. La costumbre.

Como en el Metro es complicado que haya sana distancia por los millones de pasajeros que circulan diario, las autoridades están poniendo énfasis en la sanitización diaria de los trenes en las 12 líneas del sistema. René Axel Sánchez Alonso, químico especialista de la Universidad Nacional Autónoma de México, me confirmó que esa limpieza evita que se propague el virus. Otra medida, me dijo, es el cubrebocas, pero –le comenté-- la mayoría de los pasajeros no lo usa.

A una pareja joven, que venía muy cariñosa en uno de los vagones el lunes pasado en la mañana, le pregunté en broma ¿Y la sana distancia? Me voltearon a ver y sonrieron ¿Qué hacen en el Metro a esta hora? Andamos paseando, vamos al centro, me dijo el novio. Le contesté de inmediato: si no tienen necesidad mejor quédense en casa ¡Más vale!

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