Luna Córnea 40: revista del Centro de la Imagen aborda la catástrofe ecológica con fotografía y reflexión
_ La Secretaría de Cultura del Gobierno de México, a través del Centro de la Imagen, presentó la edición número 40 de Luna Córnea, una publicación especializada en fotografía, imagen y cultura visual que desde 1992 analiza temas de relevancia social y artística. Este nuevo número está dedicado a la crisis ambiental y reúne el trabajo de destacados artistas nacionales e internacionales, combinando ensayos, imágenes y reflexiones que invitan a repensar el mundo y su futuro.
La edición, titulada “Catástrofe ecológica”, se organiza a partir de los cuatro elementos: agua, tierra, aire y fuego. A lo largo de 288 páginas, explora la fragilidad de los ecosistemas y el desequilibrio irreversible causado por el modelo de consumo actual. La publicación incluye procesos fotográficos diversos, desde el cianotipo hasta tecnología sofisticada como la inteligencia artificial, y cuenta con la participación de autores como Mónica Nepote, Jorge Comensal, Adriana Ramonetti y Josefa Sánchez Contreras, así como proyectos visuales de Olafur Eliasson, Gideon Mendel, Mariana Yampolsky, Claudia Andujar, Pablo Piovano, Naoya Hatakeyama, Sebastião Salgado, Maya Goded y la Asociación de Guardabosques de Tepoztlán.
Durante la presentación en el Centro de la Imagen, la directora del recinto, Livier Jara García, destacó la urgencia del tema: “La catástrofe ecológica como consecuencia de la actividad humana y de los modelos actuales de producción y consumo es un tema necesario y profundamente urgente; por ello nos entusiasma dar continuidad a este proyecto editorial porque reconocemos que la memoria visual, la investigación y el pensamiento crítico son parte viva de nuestra vida cultural”. Por su parte, la directora editorial de Luna Córnea, Alejandra Pérez Zamudio, explicó que la edición es un trabajo colectivo: “Decidimos abordar la catástrofe a partir de los elementos naturales, así como desde un universo de utopías y narrativas ficcionadas que nos ayudan a pensar, reinventar y repensar el mundo que estamos habitando y que quisiéramos seguir habitando”.
La bióloga e investigadora Haydeé Lugo compartió una lectura desde una perspectiva científica y señaló su interés por cómo las prácticas artísticas observan las problemáticas ambientales. “Los científicos y los artistas compartimos la imaginación y la creatividad; buscamos nuevas maneras de pensar el mundo y de comprender nuestra realidad”, consideró. El fotógrafo Oswaldo Ruiz señaló que la publicación propone una aproximación a la catástrofe ecológica: “Este número no nace del vértigo ante el abismo, sino de la certeza de que otro encuadre del problema es posible”, con un énfasis en la importancia de presentar imágenes sobre la catástrofe “no como un gesto de desesperanza, sino como un acto de imaginación”. Juan Carlos Rulfo destacó la capacidad de la imagen para convertirse en una herramienta de memoria y reflexión ambiental: “La fotografía adquiere sentido a través del tiempo: nos permite volver sobre los paisajes, los territorios y los ecosistemas para reconocer sus transformaciones y construir conciencia sobre aquello que hemos cambiado”.
Bajo la premisa de que el patrimonio biocultural enlaza naturaleza y cultura, territorio y memoria, como partes de un mismo tejido vivo que hay que cuidar de manera integral, la publicación propone una mirada crítica sobre la crisis ambiental y una oportunidad para imaginar otros escenarios posibles. Instituciones públicas y privadas contribuyeron con imágenes digitales, entre ellas el Museo Nacional de Arte de Lima, los Institutos de Biología y de Investigaciones Estéticas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), el Museo Kaluz, el Archivo Fotográfico Rodrigo Moya y la Colección Archivo Fundación Televisa. Luna Córnea: Catástrofe ecológica está disponible en la red de librerías EDUCAL. Para más información, se puede consultar el sitio lunacornea.ci.cultura.gob.mx, donde también se encuentra material complementario e inédito.
La edición, titulada “Catástrofe ecológica”, se organiza a partir de los cuatro elementos: agua, tierra, aire y fuego. A lo largo de 288 páginas, explora la fragilidad de los ecosistemas y el desequilibrio irreversible causado por el modelo de consumo actual. La publicación incluye procesos fotográficos diversos, desde el cianotipo hasta tecnología sofisticada como la inteligencia artificial, y cuenta con la participación de autores como Mónica Nepote, Jorge Comensal, Adriana Ramonetti y Josefa Sánchez Contreras, así como proyectos visuales de Olafur Eliasson, Gideon Mendel, Mariana Yampolsky, Claudia Andujar, Pablo Piovano, Naoya Hatakeyama, Sebastião Salgado, Maya Goded y la Asociación de Guardabosques de Tepoztlán.
Durante la presentación en el Centro de la Imagen, la directora del recinto, Livier Jara García, destacó la urgencia del tema: “La catástrofe ecológica como consecuencia de la actividad humana y de los modelos actuales de producción y consumo es un tema necesario y profundamente urgente; por ello nos entusiasma dar continuidad a este proyecto editorial porque reconocemos que la memoria visual, la investigación y el pensamiento crítico son parte viva de nuestra vida cultural”. Por su parte, la directora editorial de Luna Córnea, Alejandra Pérez Zamudio, explicó que la edición es un trabajo colectivo: “Decidimos abordar la catástrofe a partir de los elementos naturales, así como desde un universo de utopías y narrativas ficcionadas que nos ayudan a pensar, reinventar y repensar el mundo que estamos habitando y que quisiéramos seguir habitando”.
La bióloga e investigadora Haydeé Lugo compartió una lectura desde una perspectiva científica y señaló su interés por cómo las prácticas artísticas observan las problemáticas ambientales. “Los científicos y los artistas compartimos la imaginación y la creatividad; buscamos nuevas maneras de pensar el mundo y de comprender nuestra realidad”, consideró. El fotógrafo Oswaldo Ruiz señaló que la publicación propone una aproximación a la catástrofe ecológica: “Este número no nace del vértigo ante el abismo, sino de la certeza de que otro encuadre del problema es posible”, con un énfasis en la importancia de presentar imágenes sobre la catástrofe “no como un gesto de desesperanza, sino como un acto de imaginación”. Juan Carlos Rulfo destacó la capacidad de la imagen para convertirse en una herramienta de memoria y reflexión ambiental: “La fotografía adquiere sentido a través del tiempo: nos permite volver sobre los paisajes, los territorios y los ecosistemas para reconocer sus transformaciones y construir conciencia sobre aquello que hemos cambiado”.
Bajo la premisa de que el patrimonio biocultural enlaza naturaleza y cultura, territorio y memoria, como partes de un mismo tejido vivo que hay que cuidar de manera integral, la publicación propone una mirada crítica sobre la crisis ambiental y una oportunidad para imaginar otros escenarios posibles. Instituciones públicas y privadas contribuyeron con imágenes digitales, entre ellas el Museo Nacional de Arte de Lima, los Institutos de Biología y de Investigaciones Estéticas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), el Museo Kaluz, el Archivo Fotográfico Rodrigo Moya y la Colección Archivo Fundación Televisa. Luna Córnea: Catástrofe ecológica está disponible en la red de librerías EDUCAL. Para más información, se puede consultar el sitio lunacornea.ci.cultura.gob.mx, donde también se encuentra material complementario e inédito.
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