Maculís: el árbol de flores rosas que adorna calles y parques en México
_ El maculís (Tabebuia rosea), también conocido como palo de rosa o rosa morada, es un árbol nativo de México que se distingue por la pérdida de sus hojas durante la floración y por el intenso color rosa de sus flores. Esta especie, perteneciente a la familia Bignoniaceae, crece en selvas medianas y altas subperennifolias, así como en los petenes, y se encuentra en ambas vertientes del país.
En México, el maculís se distribuye en la vertiente del Golfo, desde el sur de Tamaulipas y el norte de Puebla y Veracruz hasta el norte de Chiapas y el sur de Quintana Roo; en la vertiente del Pacífico, se extiende desde Nayarit hasta Chiapas. El árbol puede medir de 6 a 10 metros de altura, aunque en condiciones naturales supera los 25 metros, con un diámetro de hasta 70 centímetros y corteza gris oscura, fisurada verticalmente.
Sus hojas, que recuerdan a una pequeña palma, están formadas por tres a cinco segmentos alargados, y sus ramas sostienen flores agrupadas en racimos. Las flores, de forma tubular, presentan tonalidades que van del rosa lavanda al magenta, incluso blanquecinas, con la garganta amarilla que cambia a blanco con el tiempo. Tras la floración, la planta desarrolla frutos alargados, similares a vainas cilíndricas de hasta 35 centímetros, que contienen semillas con alas transparentes para su dispersión. Dependiendo de la región, la floración se observa principalmente entre marzo y junio.
El maculís requiere climas cálidos con suelos húmedos y fértiles, desde el nivel del mar hasta los 1600 metros sobre el nivel del mar. Se adapta a diferentes tipos de suelo, aunque los más indicados son los vertisoles pélicos y gleycos, incluso los pobres. Tolera la inundación estacional y se desarrolla de forma óptima con temperaturas de 20 a 27 °C y precipitaciones de 600 a 1500 mm, con un pH de 5.5 a 7, aunque tolera rangos de 4.5 a 8.5.
Su uso principal es ornamental, ya que al perder sus hojas y llenarse de flores resulta muy vistoso en parques, avenidas, jardines y casas. También se emplea como planta de sombra en cultivos de café y cacao, en agroforestería, restauración ecológica y cercos vivos. La madera se utiliza para muebles finos, pisos, gabinetes, chapas decorativas, ebanistería, artesanías, instrumentos musicales y embalajes. Con fines medicinales, las hojas se usan en infusión para controlar la fiebre, y la corteza hervida para tratar parásitos, combatir hongos y promover la cicatrización.
Esta información forma parte del proyecto de Recolección, manejo y conservación de semillas forestales tropicales, impulsado por el Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (INIFAP). Para mayor información, el investigador Juan Martín Jiménez Colchado, del Programa de Plantaciones Forestales del Campo Experimental Edzná, está disponible en el correo jimenez.juanmartin@inifap.gob.mx.
En México, el maculís se distribuye en la vertiente del Golfo, desde el sur de Tamaulipas y el norte de Puebla y Veracruz hasta el norte de Chiapas y el sur de Quintana Roo; en la vertiente del Pacífico, se extiende desde Nayarit hasta Chiapas. El árbol puede medir de 6 a 10 metros de altura, aunque en condiciones naturales supera los 25 metros, con un diámetro de hasta 70 centímetros y corteza gris oscura, fisurada verticalmente.
Sus hojas, que recuerdan a una pequeña palma, están formadas por tres a cinco segmentos alargados, y sus ramas sostienen flores agrupadas en racimos. Las flores, de forma tubular, presentan tonalidades que van del rosa lavanda al magenta, incluso blanquecinas, con la garganta amarilla que cambia a blanco con el tiempo. Tras la floración, la planta desarrolla frutos alargados, similares a vainas cilíndricas de hasta 35 centímetros, que contienen semillas con alas transparentes para su dispersión. Dependiendo de la región, la floración se observa principalmente entre marzo y junio.
El maculís requiere climas cálidos con suelos húmedos y fértiles, desde el nivel del mar hasta los 1600 metros sobre el nivel del mar. Se adapta a diferentes tipos de suelo, aunque los más indicados son los vertisoles pélicos y gleycos, incluso los pobres. Tolera la inundación estacional y se desarrolla de forma óptima con temperaturas de 20 a 27 °C y precipitaciones de 600 a 1500 mm, con un pH de 5.5 a 7, aunque tolera rangos de 4.5 a 8.5.
Su uso principal es ornamental, ya que al perder sus hojas y llenarse de flores resulta muy vistoso en parques, avenidas, jardines y casas. También se emplea como planta de sombra en cultivos de café y cacao, en agroforestería, restauración ecológica y cercos vivos. La madera se utiliza para muebles finos, pisos, gabinetes, chapas decorativas, ebanistería, artesanías, instrumentos musicales y embalajes. Con fines medicinales, las hojas se usan en infusión para controlar la fiebre, y la corteza hervida para tratar parásitos, combatir hongos y promover la cicatrización.
Esta información forma parte del proyecto de Recolección, manejo y conservación de semillas forestales tropicales, impulsado por el Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (INIFAP). Para mayor información, el investigador Juan Martín Jiménez Colchado, del Programa de Plantaciones Forestales del Campo Experimental Edzná, está disponible en el correo jimenez.juanmartin@inifap.gob.mx.
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