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Viernes 18 de septiembre de 2020

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Miguel Guardia, un poeta de cepa hispana

Miguel Guardia, un poeta de cepa hispana

Miguel Guardia, un poeta de cepa hispana

Un poeta divergente, tan apasionado como comprometido. Miguel Guardia (1924-1982), un lírico de cepa más que de molde, su obra directa, franca y crítica, sigue vigente gracias a su carácter humanista, a la universalidad de sus conceptos y a la consumación poética de sus influencias hispanas.

La Secretaría de Cultura y el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL), a través de la Coordinación Nacional de Literatura, recuerdan este 17 de agosto el 96 aniversario del natalicio del poeta, dramaturgo y narrador capitalino, autor de obras como Ella nació en la tierra (1951), Tema y variaciones, 1948-1951 (1952) y Palabra de amor (1966).

Miguel Guardia formó parte de una serie de escritores que nacieron en los años veinte y que se dieron a conocer en los años cincuenta, entre ellos Rubén Bonifaz Nuño, Rosario Castellanos, Carlos Pellicer, Jorge Ibarguengoitia y Jaime Sabines. Para el poeta Dionicio Morales esta generación es tan importante para la literatura mexicana como la de Los Contemporáneos, integrada por personajes como Salvador Novo, Xavier Villaurrutia y José Gorostiza, entre otros.

“Todos son muy famosos y a Miguel Guardia lo han dejado a un lado la crítica y los investigadores. Siempre he abogado por un reconocimiento a su poesía, que es extraordinaria”, expresó en entrevista.

Al respecto, el crítico literario dividió en tres el trabajo lírico del autor de El retorno y otros poemas (1956). “El amor en varios aspectos. La poesía social comprometida tiene en Guardia a uno de sus representantes más ad hoc dentro de la poesía de la segunda mitad del siglo XX. Y una parte última donde habla de las cosas cotidianas con un lenguaje coloquial, muy directo que aparentemente es sencillo, pero es complejo porque está hablando sobre algo muy interno del ser humano”, detalló.

Dionicio Morales, quien ha prologado a escritores como Carlos Pellicer, Pablo Neruda y Alí Chumacero, agregó que los poemas llamados “Canciones”, que retratan a la Ciudad de México, y los sonetos de Miguel Guardia, son parte de su obra que debe rescatarse y volverse a publicar.

El también Premio de Poesía Carlos Pellicer para Obra Publicada 2003 por Las estaciones rotas, consideró que la obra de Miguel Guardia sigue vigente al verse influenciada por escritores como Pablo Neruda, Ramón López Velarde, Rosario Castellanos y Fernando Vallejo: “Las cosas del amor nunca pasan de moda y más si a la hora de tratarlas, uno las ha escrito con gran pasión, hondura, recurriendo a varios cánones de la poesía hecha en castellano”, expuso.

Dionicio Morales abundó que un personaje como Miguel Guardia, a quien consideró su “admirado amigo”, tendría que ser homenajeado y releído, ya que en los años cincuenta y sesenta eran “los exquisitos” quienes manejaban las publicaciones, las editoriales, las revistas, los premios y las becas literarias: “Por eso lo hicieron a un lado: la poesía de protesta, no les interesaba a muchos, y Guardia era un hombre derecho, entero, que sufría, que amaba, que padecía, pero más que nada, que vivía plenamente”, concluyó.

Con perfil dramaturgo

Miguel Guardia nació en la Ciudad de México el 17 de agosto de 1924. Estudió Derecho y la maestría en Letras modernas, con especialización en Arte dramático, en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Fue jefe del Departamento de Literatura del INBAL y director de la Revista de Bellas Artes, institución donde también fue maestro de arte teatral, jefe de prensa y publicidad.

Asimismo, fue miembro fundador de la Agrupación de Arte Teatral y becario del Centro Mexicano de Escritores (CME). En 1949 publicó El niño de jabón, una obra escrita para teatro infantil. Obtuvo el Premio Flor Natural en los XXV Juegos Florales de San Luis Potosí 1954. Falleció el 22 de septiembre de 1982 en la capital del país.


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