López Obrador o el arte de saber comunicar - NTCD Noticias
Martes 07 de diciembre de 2021

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López Obrador o el arte de saber comunicar

López Obrador o el arte de saber comunicar

López Obrador o el arte de saber comunicar

_ La comunicación es la transferencia de información de un emisor a un receptor, asegurándose que la información sea comprendida por el receptor. Es una teoría muy antigua y sencilla de lo que significa ese fenómeno.

El punto esencial es tener la capacidad de transmitir a la gente lo que quieres, no solamente con las palabras sino con la comunicación corporal y visual. Me tocó cubrir la campaña política de Miguel de la Madrid Hurtado en 1981 y nunca entendí por qué les hablaba de política exterior a los campesinos de la sierra de Oaxaca y de reparto agrario a los industriales. Nunca supo comunicar.

Pocos han sido los presidentes que han sabido comunicar a los ciudadanos para quienes gobiernan. La historia los identifica. No me refiero a mentiras o verdades o a saber gobernar, sino al arte de persuadir a la gente para que se convenza.

Desde que fue jefe de gobierno de 2000 a 2005, Andrés Manuel López Obrador ha significado un fenómeno, inexplicable para muchos, de saber comunicar. Por eso se ha mantenido vigente y llegó a la presidencia de la república después de tres intentos.

Ningún político en el poder, de cualquier nivel, ha mantenido durante años una exposición mediática tan intensa sin desgastarse. Lleva 20 años dando conferencias matutinas y marcando la agenda nacional casi siempre. Lo que él dice casi siempre es noticia y más ahora siendo presidente.

Ya como primer mandatario desde un salón de Palacio Nacional, casi todos los días a las siete de la mañana, ofrece conferencia de prensa. Lo hace con la misma estrategia de siempre. Él es su propio moderador, no tiene interlocutores a la vista. Se planta solitario frente al micrófono, dos decenas de reporteros y un número similar de cámaras fotográficas y de televisión.

Al iniciar su participación dirige la reunión con la frase: “…Los temas que vamos a tratar hoy son…” Su lenguaje corporal convence, viste de manera sencilla, nada ostentoso, su caminar es cansino, su hablar es bonachón y simple, insiste en mantener el acento de su origen tabasqueño – tal vez para identificarse mejor con “el pueblo”, como él lo llama -- y en muchas ocasiones se apoya con frases y dichos de aquel estado.

Contesta las preguntas que quiere, casi todas. Para cada cuestionamiento tiene una respuesta y se apoya en datos históricos para sus intervenciones, aunque son inexactos en algunas ocasiones. Siempre ataca a los conservadores, al neoliberalismo, a los fifís, a los corruptos, a los gobiernos anteriores, en especial al de Felipe Calderón, y a los excesos que se cometieron. Parece que adivina lo que millones de personas quieren escuchar o lo que sus opositores detestan de él.
López Obrador se enfrenta todos los días a los medios sin ningún temor, más bien los domina, y sale bien librado; se ha ganado el reconocimiento – ya sea por convencimiento o interés -- de muchos reporteros que asisten.

Andrés Manuel López Obrador, sin duda, es un fenómeno del arte de saber comunicar; sabe qué decir, en qué momento y cómo. Por eso sigue con un respaldo muy alto en la preferencia de los ciudadanos. Eso sí, su bueno o mal gobierno no será juzgado por eso, sino por los resultados.

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