Palabras de la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, al inaugurar la II Jornada Interreligiosa por la Paz - NTCD Noticias
Lunes 19 de octubre de 2020

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Palabras de la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, al inaugurar la II Jornada Interreligiosa por la Paz

Palabras de la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, al inaugurar la II Jornada Interreligiosa por la Paz

Palabras de la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, al inaugurar la II Jornada Interreligiosa por la Paz

Muchas gracias Rabindranath por tus palabras, muchas gracias a Héctor, a Benjamín, a Jonathan, de verdad, de verdad muchas gracias a Jorge por supuesto, que están ustedes en la videoconferencia conectados.

Para mí es sumamente importante este evento, y ¿por qué es importante? Primero porque la celebración del Día Internacional de la Paz que sirve de marco a esta la Jornada Interreligiosa por la Paz, y representa ante todo un enorme compromiso que nos convoca a cada una, a cada uno de todos los mexicanos.

La paz es una premisa fundamental para la vida en sociedad, sin ella cualquier intento de construir un futuro digno para todas y todos, quedaría simplemente sin cumplir su cometido.

En 1981, la Asamblea General de las Naciones Unidas estableció celebrar el Día Internacional de la Paz, mediante la educación y la sensibilización de todas las personas sobre los temas relacionados con ella, con la paz. De igual forma, en el año 2001, decidió también, por unanimidad, designar este día como día jornada de no violencia y alto al fuego, es decir, de la paz, hace casi ya 20 años.

Este año, en el que la humanidad enfrenta una situación sin precedentes por la pandemia de COVID-19, que ha dejado lamentables saldos a distintos niveles, hemos podido reconocer quiénes somos: ante todo, una humanidad llamada a hacer frente de manera conjunta y solidaria a cualquier tipo de contingencia que nos amenace o que nos ponga en peligro. Y para lograrlo hemos requerimos caminar juntos, hemos requerido de la paz.

Por esto mismo, la Organización de las Naciones Unidas decidió que este año se celebre el Día Internacional de la Paz con el tema: “Forjando la Paz Juntos”, y nos invita a promover y difundir compasión, amabilidad, esperanza, empatía frente a la pandemia.

Al mismo tiempo, como mexicanos, vivimos, sin duda, un tiempo también para reflexionar profundamente sobre la necesidad de vivir en armonía.

Es hora, como lo ha dicho Antonio Guterres, Secretario General de las Naciones Unidas, de que los pueblos y naciones actúen en consonancia con lo dispuesto en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, en la que se reconoce la dignidad, la dignidad inherente y los derechos igualitarios e inalienables de todas las personas.

En este sentido, estamos convencidos de que es hora de reafirmar, como Gobierno de México, nuestro compromiso de construir condiciones de equidad y justicia para todas y todos. Como continuamente nos lo recuerda el señor presidente Andrés Manuel López Obrador: la paz es fruto de la justicia, nos dice en innumerables ocasiones.

Para lograr esta paz, resulta fundamental trabajar desde todos los frentes para lograr un México en el que el bienestar de cada persona y sus comunidades, esté por encima de cualquier interés político, económico o de cualquier otra índole, que atente contra él.

La Secretaría de Gobernación, consciente de este desafío, ha incluido como uno de sus objetivos prioritarios el siguiente: coadyuvar a emprender la construcción de paz a partir de la articulación de las instituciones y actores que trabajen en este tema, y para ello resulta fundamental alcanzar una coordinación con todas las comunidades del país, como actores claves en el marco del Estado laico de políticas públicas encaminadas a la construcción de paz.

La construcción de la paz tiene como fundamento el respeto y la valoración de todas las expresiones humanas, entre ellas, la expresión religiosa, la cual incluso está establecida como derecho en nuestra Constitución, pues en el artículo 24, recientemente reformado en 2013, se incluyó el concepto de libertad religiosa que abarca un grupo de libertades como la libertad de creencia, la libertad de culto y de manifestación.

Por ese motivo, celebro con alegría la realización de esta II Jornada Interreligiosa por la Paz, la cual es una oportunidad para fortalecer la promoción del respeto y tolerancia a la diversidad religiosa.

Necesitamos cambiar esa postura que ve, en las diferencias culturales, étnicas, de pensamiento o creencia, una amenaza promotora de conflictos y exclusión y por el contrario, reconocer la riqueza que representa la pluralidad que nos conforma como nación, porque es este mosaico cultural de creencias, ideológico, de credo, el que nos da identidad.

Alinear las diferencias, ya sea de creencia o de cualquier otra índole, en la búsqueda del bienestar de todos y todas es uno de los retos que como humanidad enfrentamos. Esta La II Jornada Interreligiosa por la Paz quiere sumarse a este propósito profundamente humano.

“Forjemos juntos la paz”, no hay otra forma, pues solo a través del involucramiento de los distintos grupos es que pueden reducirse las condiciones de violencia, de desigualdad, de injusticia e impunidad que han deteriorado el tejido social en el país.

Y es a través del fortalecimiento positivo de vínculos sociales, conducidos por un horizonte de respeto a la diversidad, que puede construirse el camino para la cultura de paz.

Por último, que el diálogo y la reflexión marquen los encuentros que tendrán lugar estos días de la Jornada y que las conclusiones que de ellos surjan se conviertan en propuestas de acción para construir la paz que tanto necesitamos, aquella que paz que ensancha el camino hacia la libertad y la justicia -y diría yo- hacia las libertades y la justicia.

Muchas gracias.


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