Reconocen a bomberos guanajuatenses en su día; preparación y vocación de servicio
_ En el marco del Día Nacional del Bombero, celebrado este 22 de agosto, la Secretaría de Seguridad y Paz reconoció la labor crucial que realizan las y los bomberos durante cualquier emergencia en favor del bienestar de los guanajuatenses. La dependencia destacó el trabajo de Laura Elena Reyes Antimo y Carlos Alberto Camarena de la Torre, bomberos rescatistas de la Coordinación Estatal de Protección Civil, quienes han construido su experiencia entre academias, certificaciones y años de servicio. Hoy, ante una emergencia, tienen apenas un minuto o minuto y medio para estar listos para salir.
Laura y Carlos saben que la preparación es un proceso continuo. Diez, quince o veinte años pueden pasar entre certificaciones, entrenamiento físico, práctica con herramientas, rescate y aprendizaje constante. Sin embargo, cuando llega una emergencia, ese tiempo se reduce a minutos: colocarse un uniforme de 12 kilos, subir a la unidad y salvar una vida. Ese es el tiempo exacto que tienen para convertir años de preparación en decisiones que pueden marcar la diferencia.
Laura Elena Reyes Antimo también es rescatista y ama de casa, y considera que es una persona privilegiada por poder ejercer como bombera y llevar esas habilidades al cuidado de sus dos hijos. “Me certifiqué como bombera, pero es una preparación constante grupal e individual; empiezas con lo básico en el manejo de herramientas, la química del fuego, maniobras de rescate y cómo nos debemos de cuidar entre nosotros”, cuenta. “Te sientes como una persona muy completa, y todo eso también lo llevas a casa”.
Durante su proceso de formación, los bomberos aprenden lo básico, pero también lo indispensable e incluso aquello que no se aprende en el aula y que solo la experiencia en el campo ha dado. Laura recuerda su primer incendio: “El primer incendio que atendí pensé que ahí me podía morir porque se siente muy caliente. Vi cómo estaban trabajando mis compañeros y fue lo que me ayudó. Tuve tanta confianza con ellos porque sabía que, si algo me pasaba, ellos me iban a sacar de ahí”, comparte sobre el trabajo en equipo.
Carlos Alberto Camarena de la Torre, licenciado en diseño gráfico, es bombero por herencia de su padre. También atesora una de sus primeras experiencias, que lo marcó y le dejó una enseñanza que, con los años, sigue firme en su manera de desempeñar la labor. “Estalló una fábrica de material pirotécnico y fue muy impactante porque las personas fallecieron. Me tuve que sobreponer y pensé que era peligroso y que tenía que tener mucho más cuidado. Me impactó ese servicio, y me invitó a ser muy cauteloso en mi proceder y observar mucho”, relata.
Un principio básico de las y los bomberos es que nadie entra solo a una emergencia. Cada movimiento depende del compañero que tienen a un lado y de la confianza construida en años. Así trabajan los 36 bomberos de la Coordinación Estatal de Protección Civil, atendiendo cualquier emergencia dentro de Puerto Interior y siendo el refuerzo de las corporaciones municipales. La coordinación y el compañerismo son esenciales para enfrentar situaciones de alto riesgo.
Carlos reconoce que la vocación de servicio implica también momentos de duda. “Ha habido momentos en los que me cuestiono qué hago aquí. Hay veces que la gente corre en la zona de peligro; dan ganas de ir hacia atrás pero lo razonas: estoy aquí para solucionarlo, para servir a la gente”, repite, y lo repite como ritual cada turno. Esa convicción es la que sostiene a los bomberos en su labor diaria.
En el Día Nacional del Bombero, la Secretaría de Seguridad y Paz reconoce a las mujeres y hombres de la Coordinación Estatal de Protección Civil que han hecho de la preparación y el servicio una forma de vida. Su entrega, valentía y profesionalismo son un ejemplo para la sociedad guanajuatense.
Laura y Carlos saben que la preparación es un proceso continuo. Diez, quince o veinte años pueden pasar entre certificaciones, entrenamiento físico, práctica con herramientas, rescate y aprendizaje constante. Sin embargo, cuando llega una emergencia, ese tiempo se reduce a minutos: colocarse un uniforme de 12 kilos, subir a la unidad y salvar una vida. Ese es el tiempo exacto que tienen para convertir años de preparación en decisiones que pueden marcar la diferencia.
Laura Elena Reyes Antimo también es rescatista y ama de casa, y considera que es una persona privilegiada por poder ejercer como bombera y llevar esas habilidades al cuidado de sus dos hijos. “Me certifiqué como bombera, pero es una preparación constante grupal e individual; empiezas con lo básico en el manejo de herramientas, la química del fuego, maniobras de rescate y cómo nos debemos de cuidar entre nosotros”, cuenta. “Te sientes como una persona muy completa, y todo eso también lo llevas a casa”.
Durante su proceso de formación, los bomberos aprenden lo básico, pero también lo indispensable e incluso aquello que no se aprende en el aula y que solo la experiencia en el campo ha dado. Laura recuerda su primer incendio: “El primer incendio que atendí pensé que ahí me podía morir porque se siente muy caliente. Vi cómo estaban trabajando mis compañeros y fue lo que me ayudó. Tuve tanta confianza con ellos porque sabía que, si algo me pasaba, ellos me iban a sacar de ahí”, comparte sobre el trabajo en equipo.
Carlos Alberto Camarena de la Torre, licenciado en diseño gráfico, es bombero por herencia de su padre. También atesora una de sus primeras experiencias, que lo marcó y le dejó una enseñanza que, con los años, sigue firme en su manera de desempeñar la labor. “Estalló una fábrica de material pirotécnico y fue muy impactante porque las personas fallecieron. Me tuve que sobreponer y pensé que era peligroso y que tenía que tener mucho más cuidado. Me impactó ese servicio, y me invitó a ser muy cauteloso en mi proceder y observar mucho”, relata.
Un principio básico de las y los bomberos es que nadie entra solo a una emergencia. Cada movimiento depende del compañero que tienen a un lado y de la confianza construida en años. Así trabajan los 36 bomberos de la Coordinación Estatal de Protección Civil, atendiendo cualquier emergencia dentro de Puerto Interior y siendo el refuerzo de las corporaciones municipales. La coordinación y el compañerismo son esenciales para enfrentar situaciones de alto riesgo.
Carlos reconoce que la vocación de servicio implica también momentos de duda. “Ha habido momentos en los que me cuestiono qué hago aquí. Hay veces que la gente corre en la zona de peligro; dan ganas de ir hacia atrás pero lo razonas: estoy aquí para solucionarlo, para servir a la gente”, repite, y lo repite como ritual cada turno. Esa convicción es la que sostiene a los bomberos en su labor diaria.
En el Día Nacional del Bombero, la Secretaría de Seguridad y Paz reconoce a las mujeres y hombres de la Coordinación Estatal de Protección Civil que han hecho de la preparación y el servicio una forma de vida. Su entrega, valentía y profesionalismo son un ejemplo para la sociedad guanajuatense.
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