Reformas Electorales: El Motor de la Democracia Mexicana en los Últimos 50 Años
_ Las reformas electorales han sido el motor fundamental de la transición mexicana, desde un sistema de partido hegemónico hacia uno plural y competitivo. 'La democratización de nuestro país y la ampliación de los derechos en materia política se ha impulsado fundamentalmente a partir de las reformas electorales', afirma Marco Antonio Baños, ex consejero electoral del INE.
Estos cambios han sido graduales y, con frecuencia, impulsados por crisis de legitimidad. 'Si tuviéramos que calificar en general los procesos de reforma, tendríamos que decir que son procesos de avance progresivos y limitados… si vemos esto desde una perspectiva histórica, vamos a ver que hemos avanzado muchísimo', explica Javier Martín Reyes, investigador del IIJ-UNAM.
El punto de partida se remonta a hace medio siglo. En 1976, el candidato presidencial del PRI, José López Portillo, no tuvo un opositor formal. 'El Partido Acción Nacional decidió no presentar candidato… hay un candidato no oficial testimonial, Valentín Campa, del Partido Comunista Mexicano', detalla Eduardo R. Huchim, ex consejero electoral.
La desconfianza en los resultados electorales y el recuerdo del movimiento estudiantil de 1968 impulsaron la primera gran reforma en 1977. Esta dio origen a la Ley Federal de Organizaciones Políticas y Procesos Electorales (LFOPPE). 'Venimos de un régimen donde las elecciones eran una simulación', señala Javier Martín Reyes.
Entre sus principales avances destacó la introducción de la representación proporcional mediante diputados plurinominales, lo que abrió espacios legislativos a la oposición. Además, legalizó a partidos como el Comunista.
Posteriormente, la demanda por mayor representación impulsó otra modificación clave: la reforma electoral de 1986. Hace 40 años se incrementó el número de diputados plurinominales y se creó el Tribunal de lo Contencioso Electoral. 'Ahí comienza esta apertura y comienza lo que yo llamo el largo camino del avance democrático del país', indica Eduardo R. Huchim.
Estos cambios sentaron las bases para un hito histórico: las controvertidas elecciones presidenciales de 1988, las cuales marcaron un antes y un después en la vida política nacional.
Estos cambios han sido graduales y, con frecuencia, impulsados por crisis de legitimidad. 'Si tuviéramos que calificar en general los procesos de reforma, tendríamos que decir que son procesos de avance progresivos y limitados… si vemos esto desde una perspectiva histórica, vamos a ver que hemos avanzado muchísimo', explica Javier Martín Reyes, investigador del IIJ-UNAM.
El punto de partida se remonta a hace medio siglo. En 1976, el candidato presidencial del PRI, José López Portillo, no tuvo un opositor formal. 'El Partido Acción Nacional decidió no presentar candidato… hay un candidato no oficial testimonial, Valentín Campa, del Partido Comunista Mexicano', detalla Eduardo R. Huchim, ex consejero electoral.
La desconfianza en los resultados electorales y el recuerdo del movimiento estudiantil de 1968 impulsaron la primera gran reforma en 1977. Esta dio origen a la Ley Federal de Organizaciones Políticas y Procesos Electorales (LFOPPE). 'Venimos de un régimen donde las elecciones eran una simulación', señala Javier Martín Reyes.
Entre sus principales avances destacó la introducción de la representación proporcional mediante diputados plurinominales, lo que abrió espacios legislativos a la oposición. Además, legalizó a partidos como el Comunista.
Posteriormente, la demanda por mayor representación impulsó otra modificación clave: la reforma electoral de 1986. Hace 40 años se incrementó el número de diputados plurinominales y se creó el Tribunal de lo Contencioso Electoral. 'Ahí comienza esta apertura y comienza lo que yo llamo el largo camino del avance democrático del país', indica Eduardo R. Huchim.
Estos cambios sentaron las bases para un hito histórico: las controvertidas elecciones presidenciales de 1988, las cuales marcaron un antes y un después en la vida política nacional.