Telescopio mexicano detecta dos agujeros negros al borde de la fusión
_ El Gran Telescopio Milimétrico Alfonso Serrano (GTM), ubicado en el Volcán Sierra Negra, Puebla, ha logrado un hallazgo sin precedentes en la astronomía nacional: la detección de dos agujeros negros supermasivos que se encuentran al borde de una fusión. El anuncio, realizado el 14 de agosto de 2026 por astrónomos mexicanos, marca un hito en el estudio de estos fenómenos cósmicos extremos y posiciona a México como un actor relevante en la investigación astronómica internacional.
Los agujeros negros, situados en el centro de una galaxia a aproximadamente 1,500 millones de años luz de la Tierra, tienen masas estimadas de 30 y 25 millones de veces la del Sol, respectivamente. Se encuentran separados por una distancia de 3,000 años luz y están en una fase avanzada de espiralización, lo que sugiere que su colisión ocurrirá en los próximos millones de años. Este proceso, aunque lento en escalas humanas, es inminente en términos cósmicos y podría desencadenar fenómenos de gran relevancia para la astrofísica.
La observación fue posible gracias a técnicas de interferometría de muy larga base (VLBI), que permitieron obtener imágenes de alta resolución de la región central de la galaxia. El equipo internacional, integrado por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), el Observatorio Europeo Austral (ESO) y la Universidad de Harvard, utilizó el GTM, el radiotelescopio más grande de su tipo en el mundo, para revelar la presencia de dos núcleos activos en el centro galáctico.
Este descubrimiento es clave para comprender la evolución de las galaxias y la formación de estructuras a gran escala en el universo. Las fusiones de agujeros negros supermasivos pueden activar cuásares y reorganizar la dinámica galáctica, además de ser fuentes primarias de ondas gravitacionales, detectadas por observatorios como LIGO y Virgo. El estudio de estos eventos ofrece pistas fundamentales sobre cómo las galaxias crecen y cambian a lo largo del tiempo cósmico.
El hallazgo también subraya la capacidad de la comunidad científica mexicana para contribuir a la astronomía observacional de vanguardia. El GTM, operado por el Instituto Nacional de Astrofísica, Óptica y Electrónica (INAOE), ha demostrado ser una herramienta invaluable para el estudio de fenómenos extremos, consolidando a México como un referente en la investigación astronómica a nivel mundial.
Los agujeros negros, situados en el centro de una galaxia a aproximadamente 1,500 millones de años luz de la Tierra, tienen masas estimadas de 30 y 25 millones de veces la del Sol, respectivamente. Se encuentran separados por una distancia de 3,000 años luz y están en una fase avanzada de espiralización, lo que sugiere que su colisión ocurrirá en los próximos millones de años. Este proceso, aunque lento en escalas humanas, es inminente en términos cósmicos y podría desencadenar fenómenos de gran relevancia para la astrofísica.
La observación fue posible gracias a técnicas de interferometría de muy larga base (VLBI), que permitieron obtener imágenes de alta resolución de la región central de la galaxia. El equipo internacional, integrado por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), el Observatorio Europeo Austral (ESO) y la Universidad de Harvard, utilizó el GTM, el radiotelescopio más grande de su tipo en el mundo, para revelar la presencia de dos núcleos activos en el centro galáctico.
Este descubrimiento es clave para comprender la evolución de las galaxias y la formación de estructuras a gran escala en el universo. Las fusiones de agujeros negros supermasivos pueden activar cuásares y reorganizar la dinámica galáctica, además de ser fuentes primarias de ondas gravitacionales, detectadas por observatorios como LIGO y Virgo. El estudio de estos eventos ofrece pistas fundamentales sobre cómo las galaxias crecen y cambian a lo largo del tiempo cósmico.
El hallazgo también subraya la capacidad de la comunidad científica mexicana para contribuir a la astronomía observacional de vanguardia. El GTM, operado por el Instituto Nacional de Astrofísica, Óptica y Electrónica (INAOE), ha demostrado ser una herramienta invaluable para el estudio de fenómenos extremos, consolidando a México como un referente en la investigación astronómica a nivel mundial.
Sigue la conversación en Facebook y revisa más actualizaciones de esta nota.