Trump defiende a Infantino en medio de la crisis de la FIFA
_ La FIFA atraviesa una de las crisis institucionales más severas de los últimos años, luego de que su presidente, Gianni Infantino, propusiera vender el 20% de los derechos comerciales de la Copa del Mundo a inversores privados por 4.200 millones de dólares. El plan, denominado FIFA Forward Enterprise, fue presentado tras la final del Mundial 2026 y desató una ola de críticas por parte de las confederaciones de fútbol más influyentes, como la UEFA, la AFC y la Concacaf, que acusaron a Infantino de falta de transparencia y de actuar sin consultar a las federaciones miembros.
Ante la presión, Infantino se disculpó y retiró la propuesta, pero el daño a su imagen ya estaba hecho. Federaciones como la de Noruega y la Asociación de Fútbol de Inglaterra retiraron su apoyo al dirigente, y crecieron los llamados a su renuncia. A pesar de ello, Infantino aún cuenta con el respaldo de algunas federaciones de Sudamérica y África, y no se descarta que busque un nuevo mandato en el Congreso de la FIFA programado para marzo de 2027.
En este contexto, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, salió en defensa de Infantino a través de un mensaje en su red social Truth Social. Trump elogió al presidente de la FIFA por organizar lo que calificó como “el Mundial más exitoso de la historia” y advirtió que reemplazarlo sería un “terrible error”. Esta postura no es casual: ambos líderes han cultivado una relación cercana en los últimos años, marcada por gestos como el Premio de la Paz de la FIFA que Infantino otorgó a Trump en diciembre de 2025.
El respaldo de Trump también está vinculado a intereses personales y familiares. Joshua Kushner, cuñado del mandatario estadounidense, tenía previsto invertir en el fallido proyecto FIFA Forward Enterprise, lo que añade un matiz de conflicto de interés a la defensa pública de Trump. Esta situación evidencia cómo las relaciones políticas y económicas pueden influir en las decisiones y posturas dentro del máximo organismo del fútbol mundial.
La crisis en la FIFA pone de manifiesto las tensiones entre el liderazgo de Infantino y las expectativas de transparencia y gobernanza de las federaciones miembros. Mientras tanto, el respaldo de Trump añade una capa de complejidad geopolítica al futuro de la FIFA, cuyo próximo congreso será clave para definir si Infantino continúa al frente o si se abre una nueva etapa en la organización.
Ante la presión, Infantino se disculpó y retiró la propuesta, pero el daño a su imagen ya estaba hecho. Federaciones como la de Noruega y la Asociación de Fútbol de Inglaterra retiraron su apoyo al dirigente, y crecieron los llamados a su renuncia. A pesar de ello, Infantino aún cuenta con el respaldo de algunas federaciones de Sudamérica y África, y no se descarta que busque un nuevo mandato en el Congreso de la FIFA programado para marzo de 2027.
En este contexto, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, salió en defensa de Infantino a través de un mensaje en su red social Truth Social. Trump elogió al presidente de la FIFA por organizar lo que calificó como “el Mundial más exitoso de la historia” y advirtió que reemplazarlo sería un “terrible error”. Esta postura no es casual: ambos líderes han cultivado una relación cercana en los últimos años, marcada por gestos como el Premio de la Paz de la FIFA que Infantino otorgó a Trump en diciembre de 2025.
El respaldo de Trump también está vinculado a intereses personales y familiares. Joshua Kushner, cuñado del mandatario estadounidense, tenía previsto invertir en el fallido proyecto FIFA Forward Enterprise, lo que añade un matiz de conflicto de interés a la defensa pública de Trump. Esta situación evidencia cómo las relaciones políticas y económicas pueden influir en las decisiones y posturas dentro del máximo organismo del fútbol mundial.
La crisis en la FIFA pone de manifiesto las tensiones entre el liderazgo de Infantino y las expectativas de transparencia y gobernanza de las federaciones miembros. Mientras tanto, el respaldo de Trump añade una capa de complejidad geopolítica al futuro de la FIFA, cuyo próximo congreso será clave para definir si Infantino continúa al frente o si se abre una nueva etapa en la organización.
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