UNAM investiga fallas de seguridad en exámenes en línea de Territorium Life
_ La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) enfrenta una crisis sin precedentes en su proceso de admisión 2026-2027, luego de que se detectaran graves omisiones en los protocolos de seguridad implementados por la empresa Territorium Life. Contratada por más de 101 millones de pesos para supervisar los exámenes en línea, la firma no activó al menos 20 candados acordados, lo que permitió que algunos aspirantes utilizaran inteligencia artificial y dispositivos externos para cometer fraudes durante las pruebas.
El contrato firmado el 23 de marzo de 2026 establecía medidas como reconocimiento facial y de voz, validación continua de identidad, supervisión en tiempo real con IA, captura de imágenes y sonido ambiente, y bloqueo de aplicaciones no esenciales. Sin embargo, estos mecanismos no operaron correctamente, dejando vulnerabilidades que fueron aprovechadas por un número indeterminado de participantes. Las fallas técnicas impidieron detectar a tiempo el uso de herramientas externas y la suplantación de identidad.
Como consecuencia directa, la UNAM suspendió temporalmente el proceso de inscripción y formó un comité técnico integrado por 16 académicos para evaluar el impacto. Hasta ahora se han anulado aproximadamente 3,000 exámenes por conductas irregulares, mientras que más de 158,000 pruebas están bajo revisión para determinar si existen más casos de trampa. La institución académica busca garantizar la transparencia y equidad del concurso de ingreso.
Además, la universidad analiza imponer una multa superior a 4 millones de pesos a Territorium Life por incumplimiento de contrato. La empresa, fundada en 2012 por Carlos Guillermo Elizondo Ancer y Gerardo Sáenz González, ha prestado servicios similares a otras instituciones educativas y gubernamentales en México, aunque ahora enfrenta el escrutinio público por su negligencia en la implementación de seguridad.
Este caso evidencia los desafíos de aplicar exámenes remotos con garantías de integridad académica, en un contexto donde la inteligencia artificial avanza rápidamente. La situación ha provocado protestas estudiantiles y reabre el debate sobre el uso de tecnología en procesos educativos. La UNAM busca resolver la crisis antes del inicio del ciclo escolar, mientras la comunidad universitaria exige sanciones ejemplares y una revisión profunda de los mecanismos de supervisión digital.
El contrato firmado el 23 de marzo de 2026 establecía medidas como reconocimiento facial y de voz, validación continua de identidad, supervisión en tiempo real con IA, captura de imágenes y sonido ambiente, y bloqueo de aplicaciones no esenciales. Sin embargo, estos mecanismos no operaron correctamente, dejando vulnerabilidades que fueron aprovechadas por un número indeterminado de participantes. Las fallas técnicas impidieron detectar a tiempo el uso de herramientas externas y la suplantación de identidad.
Como consecuencia directa, la UNAM suspendió temporalmente el proceso de inscripción y formó un comité técnico integrado por 16 académicos para evaluar el impacto. Hasta ahora se han anulado aproximadamente 3,000 exámenes por conductas irregulares, mientras que más de 158,000 pruebas están bajo revisión para determinar si existen más casos de trampa. La institución académica busca garantizar la transparencia y equidad del concurso de ingreso.
Además, la universidad analiza imponer una multa superior a 4 millones de pesos a Territorium Life por incumplimiento de contrato. La empresa, fundada en 2012 por Carlos Guillermo Elizondo Ancer y Gerardo Sáenz González, ha prestado servicios similares a otras instituciones educativas y gubernamentales en México, aunque ahora enfrenta el escrutinio público por su negligencia en la implementación de seguridad.
Este caso evidencia los desafíos de aplicar exámenes remotos con garantías de integridad académica, en un contexto donde la inteligencia artificial avanza rápidamente. La situación ha provocado protestas estudiantiles y reabre el debate sobre el uso de tecnología en procesos educativos. La UNAM busca resolver la crisis antes del inicio del ciclo escolar, mientras la comunidad universitaria exige sanciones ejemplares y una revisión profunda de los mecanismos de supervisión digital.
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