Veracruz llena Los Pinos con danzas, artesanías y saberes tradicionales
_ Con un desfile de cerca de 300 participantes que incluyó danzas, carnavales, la Viejada de la Reforma de Tantoyuca, mojigangas, bandas de viento y sones de diversas regiones, arrancó este sábado 25 de julio de 2026 el festival “Veracruz en Los Pinos” en el Complejo Cultural Los Pinos. La delegación veracruzana, compuesta por 466 participantes, compartirá durante dos días expresiones artísticas, artesanías, cocina tradicional y patrimonio cultural vivo, en el marco del programa “Los Estados en Los Pinos” de la Secretaría de Cultura del Gobierno de México.
En la inauguración, Elisa Lemus Cano, directora del Complejo Cultural Los Pinos, dio la bienvenida en representación de la secretaria de Cultura, Claudia Curiel de Icaza, y destacó que Veracruz es el octavo estado invitado durante 2026. Recordó que en diciembre de 2019 la entidad fue la primera en participar en este programa y que siete años después regresa con una delegación ampliada. Lemus Cano informó que en lo que va del año el proyecto ha reunido a más de 100 mil asistentes y a más de mil 200 personas entre artesanas, cocineras tradicionales, talleristas, productoras locales y artistas. “Con esta iniciativa, el Complejo Cultural Los Pinos reafirma su vocación como un espacio de promoción del patrimonio cultural vivo y accesible, libre, donde convergen las expresiones culturales de nuestro país y se fortalece el diálogo, la diversidad y la convivencia”, afirmó.
Por su parte, la secretaria de Cultura de Veracruz, Xóchitl Molina González, destacó la presencia de las distintas expresiones culturales de la entidad y llamó al público a realizar un “consumo solidario” que beneficie directamente a quienes mantienen vivos estos saberes. “Como veracruzanos nos sentimos muy orgullosos de mostrar nuestras raíces”, expresó. Durante el recorrido por el festival, los asistentes pudieron apreciar textiles, piezas de alfarería, cestería, madera, talabartería, sombreros de palma, máscaras y juguetes populares, así como conocer las historias y conocimientos transmitidos entre generaciones.
Entre los artesanos presentes, Minerva González González, originaria de La Guásima Ixcacuatitla, en Chicontepec, llegó por primera vez a Los Pinos con blusas tradicionales, camisas, servilletas y monederos. Algunas de sus blusas requieren entre cuatro y cinco meses de trabajo, dependiendo de la complejidad del bordado. Motivos como gallos y cuatro hojas forman parte de la tradición de Chicontepec, pero González reconoció que cada vez son menos quienes practican el bordado, por lo que busca compartir sus conocimientos con las nuevas generaciones. “Estamos tratando de enseñarles a los que vienen, para que no se pierda nuestra tradición”, señaló.
Álvaro Mendieta Huerta, talabartero de Coscomatepec, en la región de las Altas Montañas, aprendió el oficio desde pequeño junto con sus hermanos y ahora busca transmitirlo a las nuevas generaciones. En su familia, el conocimiento ha pasado de abuelos a hijos y nietos, y las piezas continúan elaborándose en casa a partir de pequeños fragmentos de cuero. “Les estamos enseñando, inculcando la artesanía para que no se pierda este oficio”, explicó, y agregó que buscan impulsar talleres para que niñas y niños aprendan talabartería y puedan encontrar en ella una posibilidad de sustento.
La experiencia del festival también se recorre a través de los aromas y sabores de la cocina veracruzana. La muestra gastronómica en las Cocinas de Humo de Cencalli reúne a cocineras y cocineros tradicionales con platillos y bebidas de regiones como Los Tuxtlas, Sotavento, Papaloapan, Totonaca y Altas Montañas. Memelas, tamales, picaditas, plátano asado, camarones, atoles y café forman parte de una oferta que reconoce en la cocina otro espacio de conservación y transmisión de conocimientos comunitarios.
Para ampliar la experiencia, se presentan tres exposiciones. “Rostros de Barro. Alfareras de Atlahuilco”, con curaduría de Cristina Cabada, reúne retratos, testimonios y piezas de mujeres alfareras. “Alvarado en sepia”, de Héctor Silva, evoca la vida cotidiana del puerto mediante pinturas al óleo. Y “Veracruz: mapas de hilo y color” ofrece un recorrido por la tradición textil con huipiles, nahuas, quexquémitl y trajes tradicionales de diversas regiones. Además, se realizan talleres de pintura en jícaras, elaboración de papel picado y Lotería Totonaca.
Las actividades del sábado continúan con presentaciones del Ballet Folklórico Xochipilli de Chicontepec, Los Más Penquitos del Barrio, la Cuadrilla de Payasos Macehuani de Xico y el Ballet Folklórico del Gobierno del Estado de Veracruz. El domingo 26 de julio, de 10 a 17 horas, la programación incluye a la Orquesta de Guitarras de Xalapa, danzas de los Negritos y los Guaguas, el Ensamble Huasteco Guardianes de Tradición, el Ensamble de Son Jarocho de Tlacotalpan y el Ensamble de Arpas de Alto Lucero. Con esta iniciativa, la Secretaría de Cultura del Gobierno de México fortalece a Los Pinos como un espacio abierto para el encuentro y reconocimiento de la diversidad cultural del país.
En la inauguración, Elisa Lemus Cano, directora del Complejo Cultural Los Pinos, dio la bienvenida en representación de la secretaria de Cultura, Claudia Curiel de Icaza, y destacó que Veracruz es el octavo estado invitado durante 2026. Recordó que en diciembre de 2019 la entidad fue la primera en participar en este programa y que siete años después regresa con una delegación ampliada. Lemus Cano informó que en lo que va del año el proyecto ha reunido a más de 100 mil asistentes y a más de mil 200 personas entre artesanas, cocineras tradicionales, talleristas, productoras locales y artistas. “Con esta iniciativa, el Complejo Cultural Los Pinos reafirma su vocación como un espacio de promoción del patrimonio cultural vivo y accesible, libre, donde convergen las expresiones culturales de nuestro país y se fortalece el diálogo, la diversidad y la convivencia”, afirmó.
Por su parte, la secretaria de Cultura de Veracruz, Xóchitl Molina González, destacó la presencia de las distintas expresiones culturales de la entidad y llamó al público a realizar un “consumo solidario” que beneficie directamente a quienes mantienen vivos estos saberes. “Como veracruzanos nos sentimos muy orgullosos de mostrar nuestras raíces”, expresó. Durante el recorrido por el festival, los asistentes pudieron apreciar textiles, piezas de alfarería, cestería, madera, talabartería, sombreros de palma, máscaras y juguetes populares, así como conocer las historias y conocimientos transmitidos entre generaciones.
Entre los artesanos presentes, Minerva González González, originaria de La Guásima Ixcacuatitla, en Chicontepec, llegó por primera vez a Los Pinos con blusas tradicionales, camisas, servilletas y monederos. Algunas de sus blusas requieren entre cuatro y cinco meses de trabajo, dependiendo de la complejidad del bordado. Motivos como gallos y cuatro hojas forman parte de la tradición de Chicontepec, pero González reconoció que cada vez son menos quienes practican el bordado, por lo que busca compartir sus conocimientos con las nuevas generaciones. “Estamos tratando de enseñarles a los que vienen, para que no se pierda nuestra tradición”, señaló.
Álvaro Mendieta Huerta, talabartero de Coscomatepec, en la región de las Altas Montañas, aprendió el oficio desde pequeño junto con sus hermanos y ahora busca transmitirlo a las nuevas generaciones. En su familia, el conocimiento ha pasado de abuelos a hijos y nietos, y las piezas continúan elaborándose en casa a partir de pequeños fragmentos de cuero. “Les estamos enseñando, inculcando la artesanía para que no se pierda este oficio”, explicó, y agregó que buscan impulsar talleres para que niñas y niños aprendan talabartería y puedan encontrar en ella una posibilidad de sustento.
La experiencia del festival también se recorre a través de los aromas y sabores de la cocina veracruzana. La muestra gastronómica en las Cocinas de Humo de Cencalli reúne a cocineras y cocineros tradicionales con platillos y bebidas de regiones como Los Tuxtlas, Sotavento, Papaloapan, Totonaca y Altas Montañas. Memelas, tamales, picaditas, plátano asado, camarones, atoles y café forman parte de una oferta que reconoce en la cocina otro espacio de conservación y transmisión de conocimientos comunitarios.
Para ampliar la experiencia, se presentan tres exposiciones. “Rostros de Barro. Alfareras de Atlahuilco”, con curaduría de Cristina Cabada, reúne retratos, testimonios y piezas de mujeres alfareras. “Alvarado en sepia”, de Héctor Silva, evoca la vida cotidiana del puerto mediante pinturas al óleo. Y “Veracruz: mapas de hilo y color” ofrece un recorrido por la tradición textil con huipiles, nahuas, quexquémitl y trajes tradicionales de diversas regiones. Además, se realizan talleres de pintura en jícaras, elaboración de papel picado y Lotería Totonaca.
Las actividades del sábado continúan con presentaciones del Ballet Folklórico Xochipilli de Chicontepec, Los Más Penquitos del Barrio, la Cuadrilla de Payasos Macehuani de Xico y el Ballet Folklórico del Gobierno del Estado de Veracruz. El domingo 26 de julio, de 10 a 17 horas, la programación incluye a la Orquesta de Guitarras de Xalapa, danzas de los Negritos y los Guaguas, el Ensamble Huasteco Guardianes de Tradición, el Ensamble de Son Jarocho de Tlacotalpan y el Ensamble de Arpas de Alto Lucero. Con esta iniciativa, la Secretaría de Cultura del Gobierno de México fortalece a Los Pinos como un espacio abierto para el encuentro y reconocimiento de la diversidad cultural del país.