Los mercados emergentes de Asia abrieron la semana con fuertes caídas tras los ataques militares de Estados Unidos e Israel contra Irán, lo que provocó una huida de los inversores hacia activos refugio como el dólar, los bonos y el oro. El agravamiento del riesgo geopolítico desató ventas masivas por aversión al riesgo, según analistas. En Tokio, el Nikkei cayó un 1.55%, mientras que en Hong Kong el Hang Seng se desplomó un 2.55%. Los mercados de Sídney, Taipéi y Shanghái también registraron pérdidas.
En contraste, los precios del petróleo se dispararon en la apertura, superando brevemente la barrera de los 80 dólares por barril ante el temor a graves perturbaciones en el suministro global de crudo. A las 02:30 GMT, el Brent del Mar del Norte subía un 4.91% hasta 76.44 dólares, moderando una subida inicial del 13% que lo llevó hasta los 82 dólares. El WTI estadounidense ganaba un 4.52%, cotizando a 70.03 dólares. El conflicto amenaza directamente el transporte marítimo a través del estrecho de Ormuz, un paso crítico para alrededor del 20% del petróleo mundial.
El oro también actuó como valor refugio, con un aumento de alrededor del 1.05% a 5,333 dólares la onza, continuando una tendencia alcista que ya había visto al metal precioso avanzar un 3.3% la semana pasada. Los analistas señalan que la geopolítica dominará por completo los mercados financieros esta semana, con el encarecimiento del crudo alimentando presiones inflacionistas que podrían oscurecer las perspectivas económicas globales.
Ante la crisis, ocho miembros de la OPEP+, incluidos Arabia Saudita y Rusia, acordaron aumentar sus cuotas de producción en abril en 206 mil barriles diarios, un volumen superior al previsto inicialmente. Sin embargo, consultoras como Eurasia Group advierten que si se produce una interrupción prolongada del suministro a través de Ormuz o ataques a infraestructuras petroleras clave, el crudo podría ascender rápidamente hasta los 100 dólares por barril.