La corona de la emperatriz Eugenia, una de las joyas más valiosas del Museo del Louvre, podrá ser restaurada por completo tras resultar dañada durante el robo ocurrido en octubre pasado en París. Aunque los ladrones la dejaron caer en su huida y quedó visiblemente deformada, el museo confirmó que no será necesario reconstruirla desde cero. El anuncio fue hecho este miércoles por la propia pinacoteca francesa, que detalló que la pieza sufrió un fuerte aplastamiento, pero conservó casi intacta su estructura.
La corona resultó afectada cuando fue extraída del escaparate donde se exhibía, a través de una hendidura estrecha hecha con una amoladora. En ese intento apresurado, los ladrones la dejaron caer cerca de la Galería de Apolo, donde fue localizada tras el robo del 19 de octubre. A pesar del golpe, el Louvre informó que casi todos sus elementos siguen presentes. La pieza conserva las 56 esmeraldas que la componen y solo perdió una decena de diamantes muy pequeños, de un total de 1,354. La única ausencia notable es una de las ocho águilas de oro que decoran la corona.
Para devolverle su esplendor, el museo designará a un restaurador autorizado, elegido mediante un proceso de licitación. Además, se formó un comité de expertos que supervisará los trabajos, encabezado por su presidenta Laurence des Cars. Este grupo contará con el apoyo de representantes de cinco casas históricas de joyería francesa: Mellerio, Chaumet, Cartier, Boucheron y Van Cleef & Arpels.
Durante una comparecencia ante el Senado francés, Laurence des Cars ya había adelantado que la restauración sería delicada pero posible. La corona fue encargada por Napoleón III para la Exposición Universal de 1855 y adquirida por el Louvre en 1988. Mientras tanto, ocho joyas del siglo XIX robadas ese día aún no aparecen; el botín total supera los 100 millones de dólares y el caso continúa abierto.