La Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) publicó en su Revista del Consumidor un análisis realizado a 18 productos denominados yogur en su presentación sólida o batida. El objetivo es promover una cultura de consumo responsable a partir de información científica, objetiva y con sustento normativo. El yogur, un alimento lácteo versátil, resulta más fácil de digerir que la leche tras un proceso de fermentación que disminuye la lactosa y transforma las proteínas.
De acuerdo con la NOM-181-SCFI/SAGARPA-2018, un yogur debe obtenerse de la acción de bacterias lácticas específicas, conteniendo un mínimo de 10 millones de estos microorganismos vivos por gramo. La grasa utilizada debe ser butírica (propia de la leche) y la proteína no puede ser inferior al 3.1% (2.1% si se adicionan productos no lácteos). Los productos analizados incluyeron dos yogures naturales, cuatro naturales endulzados, uno natural endulzado deslactosado, dos sabor fresa, siete con fresa, uno con fresa deslactosado y uno sabor natural.
El Laboratorio Nacional de Protección al Consumidor aplicó mil 884 pruebas para verificar el cumplimiento de diversas normas oficiales. Tras el análisis, la Profeco determinó tres incumplimientos principales: el yogur con fresa 'Flor de Alfalfa' no contiene la cantidad mínima requerida de bacterias lácticas por gramo; el yogur con fresa 'Vaca Blanca' está elaborado con grasa vegetal y no butírica; y Yoplait ostenta una denominación 'yogur sabor natural' que no existe en la NOM-181.
Aunque el yogur es benéfico por su aporte proteico, algunas presentaciones contienen exceso de azúcares o edulcorantes como sucralosa y acesulfame k. Este es el caso del yogur natural con endulzantes deslactosado (Alpura), el yogur natural con endulzantes (Yoplait Doble Cero) y el yogur con fresa (Yoplait Doble Cero), productos no recomendables para niños. La Profeco insta a los consumidores a leer etiquetas, prestar atención a los sellos octagonales y comparar presentaciones antes de elegir.