México es un país con alta actividad sísmica, y los daños en viviendas y edificios tras un temblor generan temor e incertidumbre. Para abordar esta situación con base científica, la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) elaboró una serie de guías técnicas que permiten a la población distinguir entre daños superficiales y riesgos estructurales reales. Este manual práctico busca que las personas puedan, mediante la observación, evaluar si una construcción está en riesgo después de un sismo y tomar acciones específicas con conocimiento.
La UNAM recomienda evaluar los espacios "con ciencia y no con miedo". Para ello, sugiere revisar siete elementos clave tras un evento sísmico. En primer lugar, las grietas diagonales en muros, especialmente aquellas que atraviesan muros de carga en diagonal y llegan a esquinas o bordes de ventanas, ya que indican que la estructura absorbió movimientos de torsión o fuerza lateral. En segundo lugar, la separación entre elementos estructurales, como cuando los muros ya no se unen con techos, columnas o losas. El tercer punto son las columnas inclinadas o agrietadas; una columna visiblemente inclinada o con grietas verticales podría estar al borde del colapso.
Otros indicadores críticos son las escaleras fracturadas o separadas del edificio, lo que evidencia deformaciones importantes. También se debe observar deformaciones en marcos de puertas o ventanas que impidan su cierre normal. Las fisuras extensas en techos, plafones y losas, especialmente con ondulaciones o crujidos al caminar sobre ellas, son motivo de revisión urgente. Finalmente, aunque no afecten directamente la estructura, los daños en elementos no estructurales como cancelería, vidrios o lámparas colgantes representan un riesgo alto de lesiones para los ocupantes.
La UNAM es enfática al señalar que "nunca debe ingresarse a un edificio dañado sin la autorización de una persona especializada". La evaluación estructural formal debe estar a cargo exclusivamente de ingenieros estructuristas capacitados. Estos profesionales realizan evaluaciones en tres niveles: una Evaluación Rápida (MER) horas después del sismo para clasificar el uso del inmueble; una Evaluación Intermedia (MEI) días después para determinar si es reparable; y una Evaluación Profunda (MEP) que incluye análisis estructurales detallados. Ante posibles riesgos, la universidad recomienda cinco acciones inmediatas: evacuar si se detecta alguna señal crítica; documentar con fotos sin exponerse; reportar a Protección Civil o autoridades locales; no tocar estructuras dañadas ni retirar escombros; y participar en simulacros y capacitaciones. Las guías fueron desarrolladas por el Instituto de Ingeniería de la UNAM junto al INIFED dentro del proyecto "Resiliencia Sísmica" y están disponibles gratuitamente en el sitio oficial https://www.resilienciasismica.unam.mx/normas_guias.html.