La Asociación Mexicana de Vacunología ha emitido una advertencia crucial en medio del brote activo de sarampión en México: aunque la vacunación es fundamental, existen contraindicaciones específicas que la población debe conocer para protegerse sin caer en la desinformación. La asociación subrayó que el biológico es seguro y altamente efectivo, pero su aplicación no es universal y reconocer estos casos particulares es clave para una campaña de inmunización responsable.
Existen grupos específicos para los cuales la vacuna triple viral (SRP) contra el sarampión no está recomendada. En primer lugar, las mujeres embarazadas no deben recibirla, ya que se trata de una vacuna elaborada con virus vivos atenuados. Tampoco debe aplicarse a personas con inmunosupresión grave, como pacientes con cáncer en quimioterapia, receptores de trasplantes, personas con inmunodeficiencias primarias o bajo tratamiento inmunosupresor intenso. Otra contraindicación absoluta es tener un antecedente de reacción alérgica grave (anafilaxia) a una dosis previa de la vacuna SRP o a alguno de sus componentes. Finalmente, si una persona padece una enfermedad aguda moderada o grave, la vacunación debe posponerse hasta la recuperación, pero no suspenderse de forma definitiva.
La asociación realizó importantes aclaraciones para combatir mitos comunes. Enfatizó que la alergia al huevo NO es una contraindicación para esta vacuna, excepto en el raro caso de un antecedente documentado de anafilaxia grave provocada por el huevo. Asimismo, destacó que la vacunación contra el sarampión es segura durante la lactancia materna, ya que esta no interfiere con la respuesta inmune y el virus atenuado de la vacuna no se transmite ni afecta al bebé a través de la leche. Para cualquier duda individual, se recomienda acudir con personal de salud.
Frente al contexto epidemiológico actual, especialistas de la UNAM recordaron cómo se contagia el sarampión y quiénes son más vulnerables. La transmisión ocurre por gotículas al hablar, toser o estornudar y tiene un periodo de incubación de 10 a 14 días. Los síntomas iniciales son fiebre alta, tos, escurrimiento nasal y enrojecimiento ocular; después aparecen erupciones cutáneas. Las personas más susceptibles son quienes no tienen su esquema completo de vacunación (dos dosis). La UNAM recomienda que las personas menores de 50 años que desconozcan su historial se apliquen una dosis adicional; quienes superan esa edad probablemente ya estén inmunizados por haber padecido la enfermedad en su infancia. Es importante señalar que cualquier persona puede acceder a la vacuna en clínicas del IMSS (incluso sin ser derechohabiente), ISSSTE o Centros de Salud sin importar su estado natal o nacionalidad.