HAY UN JÓSE EMILIO PACHECO PARA EL GUSTO DE CADA LECTOR
_ Como parte de la XIV FIL en el Zócalo, se recordó la obra y legado del autor de Las batallas en el desierto
Emilio ejerció una gran variedad de géneros y, quizá, la huella mayor es que se trataba de un polÃgrafo que escribió narrativa, poesÃa, ensayo; hizo traducciones, creaciones y su inventario: Rafael Olea
Tenemos que leerlo con una transición y un rigor como la que él utilizaba para leer a otros escritores, aprender de su manera de leer la forma de leerlo a él mismo: José MarÃa Espinasa
Ser un escritor capaz de conquistar a todo tipo de lectores es un atributo de pocos autores y la huella que, con su obra, dejó José Emilio Pacheco (1939-2014) gracias a la diversidad de géneros literarios que abordó, coincidieron Rafael Olea y José MarÃa Espinasa.
El estudioso de la narrativa mexicana y el poeta, respectivamente, participaron en la charla Ausente-Presente: José Emilio Pacheco que el sábado se celebró en la XIV Feria Internacional del Libro en el Zócalo como parte de las actividades programadas para homenajear a los escritores que nos dejaron este año.
“Por fortuna, existe un José Emilio Pacheco para cada lectorâ€, mencionó Rafael Olea al público de la FIL congregado en el foro con el nombre del autor de Las batallas en el desierto. “Ojalá todos los escritores sean asà de diversificadosâ€, comentó al detallar que ese atributo se lo debe a sus dos maestros: Alfonso Reyes y Octavio Paz.
“Al igual que ellos, Emilio ejerció una gran variedad de géneros y, quizá, la huella mayor es que se trataba de un polÃgrafo que escribió narrativa, poesÃa, ensayo; hizo traducciones, creaciones y su inventarioâ€, abundó.
Sobre éste último, precisó que Pacheco dedicó bastante tiempo a la investigación de carácter histórico además de emplear la imaginación creativa para redactar su columna que comenzó a publicarse en el diario Excélsior en el año de 1973.
“Quizá el legado lo podrán ver los propios lectores y habrá quienes tiendan más a valorar si buscan cuestiones históricas y referenciar los inventarios y habrá quienes prefieran al José Emilio Pacheco narradorâ€, comentó.
Refirió que la obra de José Emilio Pacheco también tiene la caracterÃstica de variar de acuerdo al periodo en que fue escrita.
“Sus primeras obras, son más en sentido clásico, en las formas métricas y medidas, por ejemplo escribió muchos sonetos y al final de su vida ya no, tendió hacÃa un cierto tipo de poesÃa que algunos llaman coloquialismo, otros prosaÃsmo, otros conversacional y por ello puede haber lectores que dentro del mismo género prefieran una cosa u otraâ€, consideró.
Esa variedad, acentuó, es lo que debe la diversidad de sus lectores: “hizo cuento, novela breve, novela experimental como lo fue Morirás lejos, poesÃa de distinta naturaleza, antologÃas de carácter académico incluso, prólogos que no solio firmar por modestia. Es decir, tiene una gran diversidad y puede haber un José Emilio Pacheco para todosâ€.
Su muerte, agregó José MarÃa Espinasa, tomó por sorpresa al mundo de las letras toda vez que no estaba enfermo. “Esa sorpresa nos hace tener ahora la necesidad de situarnos frente a Pachecoâ€.
Para Espinasa, José Emilio Pacheco tuvo la virtud de hacer su conocimiento erudito un elemento de gracia comunicativa, mismo que plasmó por más de cuatro décadas en su columna Inventarios.
Opinó que Pacheco tuvo la capacidad de convertirse en el siglo XXI en un escritor que recuperó la concisión epigramática que lo caracterizó en sus principios, además de que consiguió ser un autor seguido por el público, sobre todo por los jóvenes.
“Sus lecturas no tenÃan cuatro o cinco personas como ahora, tenÃan una centena rebasada y esto nos hablaba de lo que toca a Pacheco en la sensibilidad contemporáneaâ€, señaló. Agregó que para ser justos con un autor de esa magnitud, “tenemos que leerlo con una transición y un rigor como la que él utilizaba para leer a otros escritores, aprender de su manera de leer la forma de leerlo a él mismoâ€.
Emilio ejerció una gran variedad de géneros y, quizá, la huella mayor es que se trataba de un polÃgrafo que escribió narrativa, poesÃa, ensayo; hizo traducciones, creaciones y su inventario: Rafael Olea
Tenemos que leerlo con una transición y un rigor como la que él utilizaba para leer a otros escritores, aprender de su manera de leer la forma de leerlo a él mismo: José MarÃa Espinasa
Ser un escritor capaz de conquistar a todo tipo de lectores es un atributo de pocos autores y la huella que, con su obra, dejó José Emilio Pacheco (1939-2014) gracias a la diversidad de géneros literarios que abordó, coincidieron Rafael Olea y José MarÃa Espinasa.
El estudioso de la narrativa mexicana y el poeta, respectivamente, participaron en la charla Ausente-Presente: José Emilio Pacheco que el sábado se celebró en la XIV Feria Internacional del Libro en el Zócalo como parte de las actividades programadas para homenajear a los escritores que nos dejaron este año.
“Por fortuna, existe un José Emilio Pacheco para cada lectorâ€, mencionó Rafael Olea al público de la FIL congregado en el foro con el nombre del autor de Las batallas en el desierto. “Ojalá todos los escritores sean asà de diversificadosâ€, comentó al detallar que ese atributo se lo debe a sus dos maestros: Alfonso Reyes y Octavio Paz.
“Al igual que ellos, Emilio ejerció una gran variedad de géneros y, quizá, la huella mayor es que se trataba de un polÃgrafo que escribió narrativa, poesÃa, ensayo; hizo traducciones, creaciones y su inventarioâ€, abundó.
Sobre éste último, precisó que Pacheco dedicó bastante tiempo a la investigación de carácter histórico además de emplear la imaginación creativa para redactar su columna que comenzó a publicarse en el diario Excélsior en el año de 1973.
“Quizá el legado lo podrán ver los propios lectores y habrá quienes tiendan más a valorar si buscan cuestiones históricas y referenciar los inventarios y habrá quienes prefieran al José Emilio Pacheco narradorâ€, comentó.
Refirió que la obra de José Emilio Pacheco también tiene la caracterÃstica de variar de acuerdo al periodo en que fue escrita.
“Sus primeras obras, son más en sentido clásico, en las formas métricas y medidas, por ejemplo escribió muchos sonetos y al final de su vida ya no, tendió hacÃa un cierto tipo de poesÃa que algunos llaman coloquialismo, otros prosaÃsmo, otros conversacional y por ello puede haber lectores que dentro del mismo género prefieran una cosa u otraâ€, consideró.
Esa variedad, acentuó, es lo que debe la diversidad de sus lectores: “hizo cuento, novela breve, novela experimental como lo fue Morirás lejos, poesÃa de distinta naturaleza, antologÃas de carácter académico incluso, prólogos que no solio firmar por modestia. Es decir, tiene una gran diversidad y puede haber un José Emilio Pacheco para todosâ€.
Su muerte, agregó José MarÃa Espinasa, tomó por sorpresa al mundo de las letras toda vez que no estaba enfermo. “Esa sorpresa nos hace tener ahora la necesidad de situarnos frente a Pachecoâ€.
Para Espinasa, José Emilio Pacheco tuvo la virtud de hacer su conocimiento erudito un elemento de gracia comunicativa, mismo que plasmó por más de cuatro décadas en su columna Inventarios.
Opinó que Pacheco tuvo la capacidad de convertirse en el siglo XXI en un escritor que recuperó la concisión epigramática que lo caracterizó en sus principios, además de que consiguió ser un autor seguido por el público, sobre todo por los jóvenes.
“Sus lecturas no tenÃan cuatro o cinco personas como ahora, tenÃan una centena rebasada y esto nos hablaba de lo que toca a Pacheco en la sensibilidad contemporáneaâ€, señaló. Agregó que para ser justos con un autor de esa magnitud, “tenemos que leerlo con una transición y un rigor como la que él utilizaba para leer a otros escritores, aprender de su manera de leer la forma de leerlo a él mismoâ€.