Homenaje a Gustavo García en la Cineteca Nacional
_ La noche del pasado lunes la Sala 9 Juan Bustillo Oro de la Cineteca Nacional abrió las puertas a sus familiares, amigos, alumnos, compañeros de trabajo y de tertulias cinematográficas, para celebrar sus enseñanzas y reconocer que con él se fue parte importante del cine nacional.
Jorge Sánchez, director del Instituto Mexicano de CinematografÃa, agradeció al anfitrión Alejandro Pelayo, director del complejo cinematográfico de Conaculta, la realización de este encuentro fraternal de amigos entrañables de Gustavo GarcÃa.
En presencia de la viuda del decano cinematográfico, Claudia Elena Hernández Ojesto-MartÃnez y sus hijos, Alejandra y Ãngel, los periodistas Lucero Solórzano y Nicolás Alvarado, el historiador David Ramón, asà como Elvira Serio, en representación de sus alumnos, recordaron muchas anécdotas que compartieron con el homenajeado.
Coincidieron en que una de sus cualidades fue el interés por compartir con los jóvenes sus conocimientos sobre cine, pero sobre todo el transmitir, a quienes tenÃan la oportunidad de charlar con él, su pasión por el séptimo arte.
Una imagen sonriente del escritor, frente a la fachada del Musee du Cinema de ParÃs, fue colocada para el acto y Nicolás Alvarado la calificó de sÃntesis de lo que era, “pues todo lo que hizo a lo largo de su trayectoria fue para llegar a ese momento y a esa imagenâ€.
El periodista cultural aseguró que con no sólo se fue una gran persona, gran amigo y un apasionado del séptimo arte.
“Su muerte es una omisión muy grave, porque con él se pierden dos especies que están en peligro de extinción y que hacen mucha falta: el cinéfilo que conversa, disfruta, vive y se enamora del séptimo arte y el verdadero crÃtico, quien aseguraba que ‘el cine es Dios y Scorsese su profeta’, pues aunque muchos escriben sobre cine, ya nadie critica y piensa este arte como él lo hacÃa, con una visión informada y erudita, que ayudaba a distinguir lo que valÃa la penaâ€.
Elvira Serio, representante de las generaciones a las que Gustavo GarcÃa formó, dijo que él fue un especialista con memoria privilegiada que siempre tenÃa la pelÃcula fresca y con una mirada lúcida e informada.
Reconoció que el profesor de la Universidad Autónoma Metropolitana, la Facultad de Ciencias PolÃticas y Sociales y el Centro Universitario de Estudios Cinematográficos, y de múltiples talleres y cursos de apreciación cinematográfica, enseñó a varias generaciones de alumnos que existe el buen y mal cine, pero que hay que verlo todo para formarse un criterio y liberarse de prejuicios.
“Nos enseñó a vivir y pensar al cine a través de su misterio, su estética y su belleza; a encontrar la poesÃa que hay en él, como una expresión en la que confluyen todas las artesâ€, apuntó.
El historiador David Ramón evocó el espÃritu alegre y conversador de Gustavo, y entre chistes y comentarios irónicos, recordó las incontables charlas, en las meriendas con molletes, en las que reÃan de todo, y donde también se lamentaban cuando revisaban la situación del paÃs, pues reconoció que era un hombre culto con quien se podÃa tratar cualquier tema.
Dijo que Gustavo fue un gran adorador de las mujeres del cine y evocó una frase respecto a su diva favorita de las pantallas: “Rita Haymorth bailaba como Auster no podÃa, y se movÃa como sólo en los sueños de Raymond Chandler se deben mover las mujeresâ€. Esta frase, dijo Ramón, define cómo era, cómo pensaba, pero sobre todo cómo nos comunicaba lo que sentÃa por el cine.
En el acto se proyectó un video en el que personalidades como Carmen Aristegui, Silvestre López Portillo, Héctor Aguilar CamÃn y los familiares más cercanos de GarcÃa, entre algunos otros, recuerdan anécdotas y vivencias, como que fue un gran maestro del cine pero también de la vida, que siempre mantuvo un gran sentido del humor y fue ferviente admirador de Marilyn Monroe.
Se recordaron sus aportaciones al quehacer cinematográfico desde la escritura y la enseñanza, pues era un férreo defensor del documental como material de denuncia, fue fundador de la revista Intolerancia, además de autor de materiales sobre el tema que le apasionaba, como El cine mudo mexicano (1983), SEP-MartÃn Casillas; La década perdida. El cine mexicano de los cincuenta (1985), UAM-Azcapotzalco; No me parezco a nadie. La vida de Pedro Infante (1995), Editorial ClÃo; Pedro Armendáriz (1996), Editorial ClÃo; Nuevo cine mexicano (1997), Editorial ClÃo, y el dedicado a la cinematografÃa chiapaneca, titulado Al son de la marimba. Chiapas en el cine (2011), editado por el gobierno chiapaneco, lugar que le vio nacer un 29 de agosto de 1954.
Gustavo GarcÃa también compartió su pasión por el séptimo arte en diferentes medios de comunicación, como Canal 22, Canal 11, Radio Educación, Radio Red, el periódico Milenio y la revista Nexos.
Jorge Sánchez, director del Instituto Mexicano de CinematografÃa, agradeció al anfitrión Alejandro Pelayo, director del complejo cinematográfico de Conaculta, la realización de este encuentro fraternal de amigos entrañables de Gustavo GarcÃa.
En presencia de la viuda del decano cinematográfico, Claudia Elena Hernández Ojesto-MartÃnez y sus hijos, Alejandra y Ãngel, los periodistas Lucero Solórzano y Nicolás Alvarado, el historiador David Ramón, asà como Elvira Serio, en representación de sus alumnos, recordaron muchas anécdotas que compartieron con el homenajeado.
Coincidieron en que una de sus cualidades fue el interés por compartir con los jóvenes sus conocimientos sobre cine, pero sobre todo el transmitir, a quienes tenÃan la oportunidad de charlar con él, su pasión por el séptimo arte.
Una imagen sonriente del escritor, frente a la fachada del Musee du Cinema de ParÃs, fue colocada para el acto y Nicolás Alvarado la calificó de sÃntesis de lo que era, “pues todo lo que hizo a lo largo de su trayectoria fue para llegar a ese momento y a esa imagenâ€.
El periodista cultural aseguró que con no sólo se fue una gran persona, gran amigo y un apasionado del séptimo arte.
“Su muerte es una omisión muy grave, porque con él se pierden dos especies que están en peligro de extinción y que hacen mucha falta: el cinéfilo que conversa, disfruta, vive y se enamora del séptimo arte y el verdadero crÃtico, quien aseguraba que ‘el cine es Dios y Scorsese su profeta’, pues aunque muchos escriben sobre cine, ya nadie critica y piensa este arte como él lo hacÃa, con una visión informada y erudita, que ayudaba a distinguir lo que valÃa la penaâ€.
Elvira Serio, representante de las generaciones a las que Gustavo GarcÃa formó, dijo que él fue un especialista con memoria privilegiada que siempre tenÃa la pelÃcula fresca y con una mirada lúcida e informada.
Reconoció que el profesor de la Universidad Autónoma Metropolitana, la Facultad de Ciencias PolÃticas y Sociales y el Centro Universitario de Estudios Cinematográficos, y de múltiples talleres y cursos de apreciación cinematográfica, enseñó a varias generaciones de alumnos que existe el buen y mal cine, pero que hay que verlo todo para formarse un criterio y liberarse de prejuicios.
“Nos enseñó a vivir y pensar al cine a través de su misterio, su estética y su belleza; a encontrar la poesÃa que hay en él, como una expresión en la que confluyen todas las artesâ€, apuntó.
El historiador David Ramón evocó el espÃritu alegre y conversador de Gustavo, y entre chistes y comentarios irónicos, recordó las incontables charlas, en las meriendas con molletes, en las que reÃan de todo, y donde también se lamentaban cuando revisaban la situación del paÃs, pues reconoció que era un hombre culto con quien se podÃa tratar cualquier tema.
Dijo que Gustavo fue un gran adorador de las mujeres del cine y evocó una frase respecto a su diva favorita de las pantallas: “Rita Haymorth bailaba como Auster no podÃa, y se movÃa como sólo en los sueños de Raymond Chandler se deben mover las mujeresâ€. Esta frase, dijo Ramón, define cómo era, cómo pensaba, pero sobre todo cómo nos comunicaba lo que sentÃa por el cine.
En el acto se proyectó un video en el que personalidades como Carmen Aristegui, Silvestre López Portillo, Héctor Aguilar CamÃn y los familiares más cercanos de GarcÃa, entre algunos otros, recuerdan anécdotas y vivencias, como que fue un gran maestro del cine pero también de la vida, que siempre mantuvo un gran sentido del humor y fue ferviente admirador de Marilyn Monroe.
Se recordaron sus aportaciones al quehacer cinematográfico desde la escritura y la enseñanza, pues era un férreo defensor del documental como material de denuncia, fue fundador de la revista Intolerancia, además de autor de materiales sobre el tema que le apasionaba, como El cine mudo mexicano (1983), SEP-MartÃn Casillas; La década perdida. El cine mexicano de los cincuenta (1985), UAM-Azcapotzalco; No me parezco a nadie. La vida de Pedro Infante (1995), Editorial ClÃo; Pedro Armendáriz (1996), Editorial ClÃo; Nuevo cine mexicano (1997), Editorial ClÃo, y el dedicado a la cinematografÃa chiapaneca, titulado Al son de la marimba. Chiapas en el cine (2011), editado por el gobierno chiapaneco, lugar que le vio nacer un 29 de agosto de 1954.
Gustavo GarcÃa también compartió su pasión por el séptimo arte en diferentes medios de comunicación, como Canal 22, Canal 11, Radio Educación, Radio Red, el periódico Milenio y la revista Nexos.