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En el centenario luctuoso de Zapata, INAH reconoce a sus historiadores mantener viva la memoria del caudillo
nacional - 2019-07-04
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En el centenario luctuoso de Zapata, INAH reconoce a sus historiadores mantener viva la memoria del caudillo


El titular de la institución, Diego Prieto Hernández, entregó reconocimientos a cuatro investigadores que son referencia en los estudios del zapatismo.

La ceremonia se realizó en el Museo Histórico del Oriente de Morelos, en Cuautla, espacio que se ha mantenido activo a pesar de los daños que tuvo por los sismos de 2017.


El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) entregó este día, en Cuautla, Morelos, un reconocimiento a cuatro de sus más destacados investigadores por sus aportes para conservar viva la memoria de los zapatistas y el registro acucioso de su mirada sobre la Revolución Mexicana.

En el marco de dos conmemoraciones: el centenario luctuoso del Caudillo del Sur, cuya figura es inmortal en esta tierra más que en ninguna, y el 80 aniversario del INAH, Laura Espejel López, Salvador Rueda Smithers, Carlos Barreto Mark y Francisco Pineda Gómez recibieron un sentido homenaje y un diploma alusivo de manos del director general de la institución, el antropólogo Diego Prieto Hernández; y de la secretaria técnica, Aída Castilleja González.

En el patio del Museo Histórico del Oriente de Morelos, ubicado a unos pasos del Palacio Municipal, donde en abril de 1917 fuera exhibido el cuerpo abatido de Emiliano Zapata, el antropólogo dijo que, en el centenario del asesinato del general, era ampliamente necesario y merecido este reconocimiento a los historiadores que se han ocupado seriamente de recuperar la memoria del caudillo y del zapatismo.

El 2019, Año del Caudillo del Sur, Emiliano Zapata, proclamado por el Gobierno de México, supone recuperar lo que representa este personaje y el inicio de la lucha social intelectual y simbólica del zapatismo como anhelo, sentido de la búsqueda de la justicia social, dijo.

El director general del INAH recordó que los temas que planteó el zapatismo frente a la Revolución fueron el problema de la tierra y el sometimiento de los campesinos, principalmente de los indígenas que habían sido despojados y vivían en condiciones de absoluta miseria. “Si recuperamos a Zapata como alguien que siempre fue crítico de lo que ocurría, tenemos que reconocer que detrás de estos problemas estaba y sigue estando la profunda desigualdad social que desgarra a nuestro país.

“Tenemos que avanzar a una sociedad más justa y equilibrada, incluso regionalmente. Por eso, es fundamental que el INAH siga trabajando en el rescate de esta memoria para que dialogue con las circunstancias del presente, y regresar a la tarea que legó José María Morelos, de moderar la opulencia y la indigencia. Asignatura que Zapata volvió a recordar y que ahora reaparece para intentar avanzar hacia una sociedad más incluyente y justa, donde la desigualdad se pueda revertir en los hechos y la diversidad no sea motivo de exclusión”.

Diego Prieto comentó que la Casa de Morelos, en Cuautla, es un lugar que apela a dos grandes personajes que representan lo más social, justiciero y popular de la historia de México, y que tiene como vocación difundir la importancia y trayectoria de ambas figuras: José María Morelos y Emiliano Zapata.

En su intervención, el historiador Francisco Pineda señaló que el homenaje en realidad es para sus colegas Carlos Barreto, Laura Espejel y Salvador Rueda, por su enorme y extraordinaria contribución para rescatar la palabra zapatista en forma hablada, cantada y escrita, quienes, siendo estudiantes de la carrera de Historia, bajo la coordinación de Alicia Olivera de Bonfil, hicieron cantidad de entrevistas con los veteranos y sus esposas, y además organizaron catálogos de documentos.

Con su trabajo, añadió, abrieron brecha en el estudio del zapatismo porque además de rescatar la palabra, dieron la posibilidad de analizarla.

Carlos Barreto hizo un recate de la palabra cantada, así como estudios sobre Marciano Silva, el principal corridista del zapatismo durante la Revolución Mexicana. En tanto, Alicia Olivera, Laura Espejel y Salvador Rueda hicieron una antología sobre Emiliano Zapata que hasta le fecha es la mejor, la más completa y mejor organizada.

Laura Espejel es una investigadora de mucho corazón y quedó muy conmovida tras haber conocido a los ancianos zapatistas que todavía vivían en la década de 1970, principalmente por sus problemas de salud, de ahí que estudió la brigada sanitaria del sur. También, como estudiante, hizo el catálogo del Archivo del Cuartel General de Emiliano Zapata, integrado por más de diez mil documentos.

“Me conmueve pensar en el trabajo silencioso de estos muchachos cuando otros jóvenes estaban en el estruendo de la juventud. Hoy dejan los documentos catalogados para futuras investigaciones. Y a partir de este año, las Voces Zapatistas, condesadas en 157 entrevistas de historia oral —parte del Proyecto Archivo de la Palabra—, pueden consultarse en página electrónica de la Dirección de Estudios Históricos”, expresó.

La antropóloga Isabel Campos, directora del Centro INAH Morelos, dijo que es un honor rendir este reconocimiento en el Museo Histórico del Oriente de Morelos, que luego de verse dañado por los sismos de 2017, ha estado en un largo proceso de restauración, “pero ya comienza a recobrarse”.

A la entrega de cada diploma siguió un aplauso avasallador y el grito inmortal de ¡Zapata Vive!


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